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Los forrajes constituyen una parte importante de la alimentación animal. Forman este grupo de vegetales plantas herbáceas, anuales o plurianuales, gramíneas o leguminosas, cuyo aprovechamiento ganadero se puede realizar directamente mediante pastoreo, o derivando la producción mediante la práctica agrícola de la siega. Este forraje fresco puede suministrarse al ganado en verde o conservándolo reduciendo su grado de humedad hasta niveles que permiten su conservación en el tiempo y en el espacio. La fermentación anaerobia mediante silos es una de las prácticas tradicionales de conservación, la extracción del agua mediante métodos naturales (henificado) o con aporte de calor artificial (deshidratado) son prácticas que se realizan frecuentemente en las zonas productoras de cultivo de praderas artificiales.
De entre todas las especies forrajeras cultivadas en España, la alfalfa es la que más importancia superficial, productiva y económica posee.
Las leguminosas forrajeras han formado parte siempre de las hojas de cultivo en las alternativas agrícolas, tanto las anuales (veza, haba) como las plurianuales (alfalfa sobre todo). La rotación de los cultivos entre los que se encuentra una leguminosa forrajera se ha mostrado siempre eficaz en sus diferentes aspectos medioambientales: conservación del suelo y lucha contra la erosión, conservación de los recursos hídricos, reducción de labores de cultivo, sustento de ecosistemas, lucha biológica contra plagas y enfermedades, disminución de la fertilización nitrogenada en el propio cultivo (si se trata de alfalfa) y en el siguiente en la rotación y el efecto de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), incremento de la materia orgánica en el suelo y su consiguiente efecto sumidero de carbono, y su positivo efecto paisajístico en las especies vivaces (territorio verde todo el año, durante varios años). Todos estos efectos positivos constituyen un abundante y rico paquete de bienes públicos medioambientales.
El cultivo de la alfalfa ligado a la transformación como instrumento para distribuir en el tiempo una producción estacional, genera un considerable valor añadido al entorno rural donde se encuentra por el arraigo del binomio cultivo-industria.
Las leguminosas forrajeras (y en especial la alfalfa) contribuyen eficazmente a paliar el déficit de proteína vegetal para alimentación animal de la cabaña española y europea.
Las plantas forrajeras (en concreto alfalfa y veza) aportaron en 2020, según datos del Anuario de Estadística del MAPA, aproximadamente el 0,8% de la Producción Rama Agraria (PRA) y el 1,3% a la Producción Rama Vegetal (PRV) en España. El valor de la producción de alfalfa ascendió a 348,5 millones de euros para 9,6 millones de toneladas de alfalfa fresca. El valor de la veza forrajera producida en verde fue de 58,7 millones de euros para una producción de 2,15 millones de toneladas.
Producción primaria:
Según el último Anuario de Estadística Agraria del MAPA del año 2021 (datos 2020), en España la producción se ha elevado a 21.434.700 t de forraje en verde, de las que el 50,4 % ha sido alfalfa, el 20,4 % maíz forrajero y el 6,7 % veza forrajera.
El 35,2% de esa producción se transforma en forraje desecado, el 29,6% se henifica, para ensilado se destina el 24,8%, y el 10,4% restante se consume en verde.
Superficie de forrajes:
Según datos del Anuario de Estadística Agraria del MAPA del año 2021 (datos del año 2020), en España se han cultivado 893.841 hectáreas, entre especies leguminosas y gramíneas.
Los datos consolidados de superficie y de producción de forrajes a nivel nacional, así como el análisis provincial, pueden consultarse en el Anuario de Estadística (capítulo 7.5 cultivos forrajeros).
Los últimos datos provisionales y estimados de superficie y producción de alfalfa y veza pueden consultarse en el Avance de superficies y producciones de cultivos que mensualmente publica el MAPA.
También pueden consultarse los datos que ofrece la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos Cultivos (ESYRCE).
Explotaciones:
Según el Censo Agrario 2020 (último disponible) en España hay 95.272 explotaciones con cultivos cosechados en verde, de las que 61.262 explotaciones poseen forrajes verdes plurianuales, y 32.051 explotaciones mantienen leguminosas cosechadas en verde. En las tres categorías citadas, el mayor número de explotaciones se encuentra en la franja de más de 100 hectáreas de superficie.
En España la alfalfa sigue siendo la especie mayoritaria. En la campaña 2022/2023, la alfalfa representa aproximadamente el 80% de la superficie contratada para producción industrial, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA).
El total de la superficie destinada a transformación en dicha campaña fue de aproximadamente 113.000 hectáreas, de las que más del 80% se cultiva en regadío. Las comunidades autónomas con mayor superficie cultivada con destino a la producción industrial son Aragón (49%), Castilla y León (21%), Cataluña (14%), Castilla-La Mancha (6%), Navarra (4%) y Andalucía (4%).
La producción de transformados (deshidratados y secados de otra forma y molidos) en esta campaña 2021/2022 ha sido 1.263.041 toneladas, lo que supone una producción un 13% inferior a la anterior campaña, y un 11% inferior a la media de las últimas 4 campañas.
Cabe recordar que la campaña 2012/2013 fue la primera con la ayuda totalmente desacoplada, y desde dicha campaña hasta la campaña 2018/19 se observó un cierto declive en superficie y producción, con cierta estabilización desde la campaña 2018/19.
El sector de los forrajes cuenta con una Organización Interprofesional, la Asociación Interprofesional de Forrajes Españoles (AIFE), que aglutina a las organizaciones de la rama industrial y de la productora del sector.
La Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA), está compuesta por 58 empresas asociadas, lo que representa aproximadamente el 90% de la producción española. Ostenta la representación nacional de la industria deshidratadora española ante los foros europeos del sector.
El sector, al igual que en campañas anteriores, cuenta para la campaña 2023/24, con un contrato-tipo homologado de compraventa de forrajes con destino a su transformación y comercialización. Este contrato-tipo es homologado por el MAPA para un año, y se encuentra publicado mediante la Orden APA/532/2023, de 18 de mayo, en el BOE.
España es, desde hace años, exportadora neta de forrajes desecados situándose, tras EE.UU., en el segundo puesto a nivel mundial.
Un análisis más detallado puede consultarse en el apartado de Comercio Exterior.
El MAPA publica en su informe de coyuntura con carácter semanal los precios medios ponderados de venta de la alfalfa deshidratada. Estos se calculan en base al porcentaje producido de cada formato (pacas, granulado), de la calidad (1ª y 2ª), así como el porcentaje de venta de cada mes de la campaña, e intervienen varias fuentes de información, entre las que se encuentran las más importantes lonjas del sector que se localizan en el valle del Ebro.