Uno de los elementos principales que determinan la identidad de las distintas zonas europeas es su biodiversidad, que permite que se resalten sus valores biológicos, estéticos y genéticos.
Pero la riqueza de este patrimonio natural es frágil por lo que es necesario velar por su conservación.
En Europa existen miles de hábitats diferentes en los que se calcula que viven 150 especies de mamíferos, 520 de aves, 180 de reptiles y anfibios, 150 de peces, 1.000 especies vegetales y al menos 100.000 de invertebrados.
Muchas de estas poblaciones estan disminuyendo, así la mitad de las especies de mamíferos y un tercio de las de reptiles se encuentran amenazadas.