2026 Mar 4
Hoy, en Sevilla, en la inauguración de un encuentro sobre sanidad vegetal
Galería multimediaPlanas destaca la innovación científica, el biocontrol, las nuevas técnicas genómicas y la digitalización como herramientas estratégicas para garantizar la sostenibilidad y el futuro del sector agrario
España reclamará a Bruselas recursos suficientes, agilización de autorizaciones y reciprocidad en el comercio internacional para garantizar un sector competitivo y sostenible
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido la sanidad vegetal como un pilar estratégico esencial para garantizar la rentabilidad de las explotaciones agrarias y la seguridad alimentaria, especialmente en un contexto de cambio climático y creciente presión de plagas y enfermedades. Según Planas, “proteger la salud de nuestras plantas es proteger la salud del planeta y la única vía para asegurar la sostenibilidad y competitividad del sector”. Así lo ha manifestado el ministro en la inauguración del 18º Symposium de Sanidad Vegetal en Sevilla, organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental, profesionales a los que ha tildado de los “médicos del campo” y a los que ha agradecido su trabajo para preservar la sanidad de los cultivos. El ministro ha destacado que, además de los productos fitosanitarios tradicionales, el futuro de la sanidad vegetal depende de la innovación científica y tecnológica con herramientas que permiten reducir la dependencia de insumos externos y mejorar la resistencia de los cultivos. Por ello es tan importante, ha remarcado, impulsar soluciones innovadoras, como por ejemplo, el biocontrol, que utiliza organismos vivos para controlar plagas de manera natural; las nuevas técnicas genómicas (NTG), que permiten desarrollar variedades más resistentes al estrés hídrico y a enfermedades; y la digitalización y la agricultura de precisión, que mediante drones, inteligencia artificial e imágenes satelitales posibilitan aplicar tratamientos solo donde son necesarios, aumentando la eficiencia y cumpliendo los estándares ambientales europeos. Planas ha subrayado el papel de la investigación como motor estratégico del sector. “La ciencia no es un gasto, sino el escudo que protege nuestras producciones y la base de nuestra competitividad exterior”, ha señalado. También ha destacado que el Symposium reúne a investigadores, administraciones y profesionales del sector para compartir conocimiento y soluciones innovadoras. RECURSOS, FINANCIACIÓN Y RECIPROCIDAD En este sentido, ha reivindicado un presupuesto adecuado para la futura Política Agraria Común y ha hecho un llamamiento a Bruselas para reforzar los programas nacionales y europeos de sanidad vegetal. “Vamos a velar porque nuestros productores dispongan de suficientes herramientas de lucha”, incluidos los productos fitosanitarios para proteger los cultivos, ha señalado. El ministro ha insistido en la importancia de la reciprocidad en el comercio internacional. “Es cuestión de justicia”, por lo que “exigimos que los terceros países utilicen estándares de producción similares a los de la Unión Europea”. Además de cumplir con los límites máximos de residuos (LMR), que solo se incumplen en un 0,81 % de los casos, porque son la “garantía de que lo que llega a nuestras mesas es seguro”. En este sentido, Planas ha remarcado que los estándares de sanidad vegetal comunitarios son de los más exigentes del mundo, lo que protege a los consumidores y refuerza la posición de España en mercados internacionales. “La sanidad vegetal es la base de nuestra competitividad y un sello de confianza para quienes consumen nuestros productos”, ha concluido.
España es uno de los países de la Unión Europea con más productos fitosanitarios registrados, con 1.924 autorizaciones, y en los últimos cinco años ha concedido 174 autorizaciones excepcionales para responder a plagas sin solución autorizada. Sin embargo, el ministro ha recordado que los procesos de autorización deben ser más ágiles para que las innovaciones lleguen a los agricultores sin retrasos, y que la sanidad vegetal necesita recursos suficientes para afrontar los desafíos del siglo XXI.