El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha advertido que los conflictos geopolíticos influyen en los precios globales y encarecen insumos básicos para la actividad agroalimentaria como los combustibles y los fertilizantes. “Ponen en riesgo la seguridad alimentaria de determinados países”, ha asegurado, al tiempo que ha denunciado que “los alimentos no deben utilizarse nunca como arma de guerra. Lo que en algunas partes del planeta es inflación, en otras significa hambre”.
En su intervención en el marco de los actos organizados en la sede de la Organización de Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) en Roma con motivo del Día Mundial de la Alimentación, hoy, 16 de octubre, ha hecho hincapié en los “efectos acumulativos” de las distintas crisis en el mercado internacional. Las perturbaciones en el Mar Negro, el estrecho de Ormuz y el Mar Rojo “agravan las presiones derivadas del cambio climático y los fenómenos climáticos extremos” y multiplicar las dificultades para garantizar el abastecimiento y contener los precios.
Planas ha participado en la jornada “El impacto de la escalada en el mar Negro sobre la seguridad alimentaria global. ¿Qué podemos hacer para prevenir las próximas crisis sobre seguridad alimentaria?”, organizada por la delegación de la Unión Europea en Roma, donde ha puesto de manifiesto que hay que “prestar especial atención a los países que dependen de las importaciones de los alimentos”.
La posición española parte de la defensa de una paz justa y duradera, basada en la Carta de las Naciones Unidas y en el respeto a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas. En este contexto, el ministro ha recordado que España mantiene su apoyo político, diplomático y humanitario al país, en coordinación con sus socios europeos.
EL COMERCIO DE ALIMENTOS, UNA CUESTIÓN DE SEGURIDAD MUNDIAL
El ministro ha reconocido la labor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en Ucrania y en otras zonas en conflicto.
Tras reiterar que los alimentos no deben ser armas de guerra, ha reclamado una protección de las infraestructuras civiles destinadas a la producción, almacenamiento y transporte de materias primas y alimentos. Una protección, ha subrayado, que debe extenderse también a los buques mercantes y sus tripulaciones. Garantizar la seguridad de las rutas comerciales a través del mar Negro constituye un interés compartido por países de todas las regiones.
Ha pedido una respuesta internacional coordinada y orientada a resultados. En particular, ha animado a la FAO, el PMA y el FIDA a estudiar las medidas planteadas en la carta respaldada por 57 Estados miembros de la FAO (España forma parte desde 1951) y a traducirlas, sin demora, en un plan de acción conjunto para que todas las personas y sus familias puedan alimentarse con dignidad, incluso en situaciones de conflicto.