El virus Shamonda (SHAV) es un virus perteneciente al género Orthobunyavirus, transmitido principalmente por dípteros (mosquitos) picadores del género Culicoides. Se encuentra estrechamente relacionado con otros virus del serogrupo Simbu, entre los que se incluyen el virus de Schmallenberg (SBV) y el virus de Akabane (AKAV).
El virus Shamonda fue detectado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de 1960 y, hasta 2026, se había notificado de forma esporádica en distintas regiones de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón. Durante el verano de 2026, el virus fue detectado por primera vez en Europa Central, identificándose una variante denominada Shamonda-Europe.
El ganado bovino se considera un hospedador importante y es susceptible tanto a la infección como a la enfermedad clínica. También parecen ser susceptibles de infectarse el ovino y el caprino, aunque sin clínica aparente. En équidos se han detectado animales positivos con sintomatología nerviosa, si bien no se ha podido demostrar hasta el momento una relación causal con los signos clínicos observados.
No existen evidencias de que el virus Shamonda constituya una zoonosis.
Agente causal: Virus Shamonda (SHAV), perteneciente al género Orthobunyavirus y al serogrupo Simbu.
Periodo de incubación: 2-5 días
LNR: Laboratorio Central de Veterinaria de Algete.
Transmisión
La transmisión del virus Shamonda se produce principalmente mediante la picadura de dípteros del género Culicoides. Estos mismos vectores participan en la transmisión de otros virus como los responsables de la Lengua Azul, la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica o la Peste Equina Africana.
No existen evidencias de una transmisión directa significativa entre animales, aunque se ha descrito la posibilidad de transmisión vertical de la madre al feto durante la gestación.
Presentación clínica
En ganado bovino, las infecciones agudas pueden cursar principalmente con fiebre, disminución de la producción de leche, entre un 10 y un 20 % durante 7-10 días y diarrea.
La morbilidad puede ser muy elevada, llegando a afectar hasta al 100 % de la explotación, si bien la mayoría de los animales adultos parecen recuperarse. Hasta el momento no se ha observado una mortalidad atribuible directamente al virus.
En explotaciones afectadas de Suiza se ha descrito una duración aproximada de 14-21 días del episodio clínico.
También se han descrito repercusiones reproductivas en hembras gestantes, ya que el virus puede atravesar la placenta e infectar al feto, ocasionando abortos o malformaciones fetales graves.
Otras especies parecen ser susceptibles de infectarse, como el ovino y caprino (sin clínica aparente) y los équidos (donde se han descrito signos neurológicos, sin que se haya podido demostrar su causalidad por el momento).