Descripción de la enfermedad
El muermo es una enfermedad infecciosa contagiosa de los équidos (caballos, asnos y mulas) con potencial zoonósico, causada por la bacteria Burkholderia mallei. Se caracteriza por la formación de nódulos y ulceraciones en el tracto respiratorio, especialmente en la cavidad nasal y los pulmones, pudiendo presentarse también una forma cutánea.
La enfermedad puede cursar de forma aguda, subaguda o crónica. Los asnos y mulas suelen desarrollar formas agudas más graves, mientras que en los caballos son más frecuentes las infecciones crónicas o subclínicas.
El agente causal es Burkholderia mallei, una bacteria gramnegativa, no esporulada e inmóvil, perteneciente al género Burkholderia. Se trata de un patógeno intracelular facultativo con elevada capacidad para producir infecciones crónicas y persistentes en équidos. Presenta escasa resistencia en el medio ambiente, siendo sensible a la desecación, la luz solar y al calor, aunque puede sobrevivir durante periodos prolongados en ambientes húmedos o en agua.
Es una enfermedad de categoría A+D+E (enfermedad de la lista que no esté presente normalmente en la Unión y en relación con la cual deben tomarse medidas de erradicación inmediatas tan pronto como se detecte su existencia).
El muermo es una enfermedad de declaración obligatoria en España, de conformidad con el Real Decreto 779/2023, (ver infografía). El Laboratorio Nacional de Referencia es el Laboratorio Central de Sanidad Animal de Algete.
Transmisión
La transmisión se produce principalmente por contacto directo con animales infectados o portadores, a través de secreciones nasales, exudados de lesiones cutáneas, saliva, agua o alimentos contaminados. La infección ocurre generalmente por inhalación, ingestión de comederos de agua y alimento contaminados o inoculación en heridas a través de contacto con fómites (arneses, cuerdas, material de manejo).
El periodo de incubación puede variar desde unos pocos días hasta varios meses, dependiendo de la especie infectada y la vía de infección. Los casos crónicos y subclínicos “ocultos” constituyen posibles fuentes de infección debido a la permanente o intermitente liberación de la bacteria.
De forma muy poco frecuente, el muermo se puede transmitir a los humanos por contacto directo con animales enfermos u objetos contaminados, pudiendo cursar con diferentes formas clínicas principalmente en función de la vía de infección: cutánea, pulmonar, septicémica o, más raramente, crónica.
Signos clínicos
Por lo general, el muermo adopta una forma aguda en asnos y mulas que puede llegar a producir la muerte de los animales en pocos días, mientras que en caballos sigue generalmente un curso más crónico.
Los signos clínicos pueden afectar predominantemente al aparato respiratorio superior, al pulmón o a la piel y vasos linfáticos (forma cutánea o "farcy"), pudiendo coexistir varias de estas manifestaciones en un mismo animal.