La Anemia infecciosa equina (AIE) es una enfermedad infecciosa y crónica que afecta exclusivamente a los équidos (caballos, mulas y asnos). El agente causal es un virus del género Lentivirus, perteneciente a la familia Retroviridae.
A diferencia de otras patologías, una vez que un animal se infecta, se convierte en portador de por vida, manteniendo el virus en su sangre y tejidos de forma persistente. La transmisión principal ocurre de forma mecánica a través de insectos hematófagos (especialmente tábanos y moscas de los establos) que actúan como vectores al transportar sangre infectada entre animales. También puede transmitirse por vía iatrogénica (agujas o instrumental contaminado) y, con menor frecuencia, por vía transplacentaria. No existe evidencia de que el virus de la AIE pueda infectar a los seres humanos.
Es una enfermedad de declaración obligatoria en la UE (categoría D+E).
La presentación clínica es variable y puede manifestarse de tres formas:
- Aguda: fiebre alta, debilidad, depresión, ictericia y hemorragias petequiales en mucosas. Puede ser mortal en pocos días.
- Crónica: episodios recurrentes de fiebre, pérdida de peso (caquexia), anemia y edemas en las partes declives del cuerpo (abdomen y extremidades).
- Subclínica: la mayoría de los caballos infectados no presentan síntomas visibles, pero actúan como reservorios del virus y pueden desarrollar la fase crónica bajo situaciones de estrés.