El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado hoy “la necesidad de nuevas inversiones para garantizar un futuro profesional y sostenible del sector agroalimentario español”. Según Planas, “solo es sostenible aquello que es rentable” y la modernización de explotaciones, la búsqueda de cultivos más productivos y la optimización de toda la cadena de valor, incluida la exportación, representan oportunidades de inversión estratégicas.
Planas ha participado en la clausura del IV Congreso Ibérico de Fincas Rústicas (CIFIR), celebrado en Madrid y organizado por Fincalista. Allí ha señalado que “la valorización del suelo rústico no solo es un activo económico, sino también un motor de desarrollo rural, capaz de generar empleo, fijar población y fortalecer el tejido social”.
El ministro ha destacado la futura plataforma Tierra Joven, cuyo objetivo es movilizar tierras agrarias infrautilizadas y ponerlas a disposición de jóvenes agricultores, mujeres y nuevos profesionales. Esta iniciativa se desarrollará en coordinación con comunidades autónomas y el sector.
Además, el Gobierno trabaja en la movilización de tierras propiedad del Estado y en instrumentos complementarios como la Guía Tierra Firme de acceso a la tierra, de carácter informativo y de asesoramiento, y con líneas de financiación para jóvenes agricultores, desarrolladas en colaboración con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria (SAECA).
VALOR ESTRATÉGICO DEL SUELO AGRARIO
Planas ha recordado que los suelos son un recurso estratégico: más del 95 % de los alimentos depende de ellos, aportan 15 de los 18 elementos esenciales para las plantas y actúan como sumideros de carbono frente al cambio climático. No obstante, alrededor del 41 % de los suelos españoles presenta algún grado de degradación, lo que exige conservarlos y aumentar su productividad mediante innovación científica y tecnológica.
En este contexto, ha destacado medidas como la agricultura regenerativa, la generación de créditos de carbono, el impulso de cultivos adaptados al cambio climático, el uso de Nuevas Técnicas Genómicas (NTG), la agricultura de precisión, la digitalización y el agrivoltaísmo. Según el ministro, “estas estrategias combinan rentabilidad económica y sostenibilidad ambiental, apoyadas además por la Política Agraria Común (PAC)”.
El ministro ha subrayado que el mundo rural español se organiza en tres segmentos: explotaciones profesionales altamente productivas; la amplia clase media rural que aporta valor creativo y productivo; y la agricultura a tiempo parcial, fundamental para la preservación territorial, ambiental y social.
Además, ha señalado que España enfrenta una “encrucijada apasionante” para consolidar su liderazgo agroalimentario, combinando inversión, innovación, sostenibilidad y relevo generacional. “Si actuamos con responsabilidad, España seguirá siendo una potencia agroalimentaria en Europa y en el mundo, garantizando un sector profesional, competitivo y sostenible”, ha afirmado.