El 13 de septiembre de 2023 la presidenta de la Comisión Europea durante su discurso sobre el estado de la Unión anunció el lanzamiento de un "Diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura en la Unión Europea" para despolarizar los debates sobre la transición verde. El diálogo estratégico de la UE se centró en el futuro de la agricultura y la alimentación en Europa. Este diálogo, reunió a 29 partes interesadas de la cadena agroalimentaria, incluyendo agricultores, cooperativas y organizaciones no gubernamentales. Su objetivo era alcanzar un entendimiento común sobre los retos y oportunidades en el sector agroalimentario, con el fin de desarrollar una visión compartida para la agricultura y la alimentación en la UE. El informe final del diálogo, presentado el 4 de septiembre de 2024, incluía recomendaciones para crear sistemas agroalimentarios más sostenibles y resilientes, y se espera que guíe la acción de la Comisión Europea en los próximos años.
Durante la comparecencia de confirmación en el Parlamento Europeo el 4 de noviembre el nuevo Comisario de Agricultura presentó las primeras ideas sobre lo que contendría la Visión para la Agricultura y la Alimentación. Citó el relevo generacional, la creación de un observatorio de tierras, la cadena de valor, la necesidad de inversión, y los cultivos proteicos. Como marco de contexto para la Visión debemos citar: documentalmente, el Diálogo Estratégico; y socialmente, las protestas de los agricultores en toda la UE (mayo-septiembre 2024). Las protestas reclamaban una verdadera simplificación, menos presión normativa y menos foco en medidas medioambientales (fruto del Green Deal).
En la carta de mandato que recibió el Comisario de Agricultura al comienzo de la legislatura, se incluía construir sobre las recomendaciones del diálogo estratégico en los siguientes 100 días la Visión para la Agricultura y la Alimentación en coordinación con otros miembros del Colegio de Comisarios. El 19 de febrero se publicó la “Visión para la Agricultura y la Alimentación”. La visión se articula en torno a cuatro acciones emblemáticas fundamentales de un sector agroalimentario: que sea atractivo para los agricultores, competitivo y resiliente frente a la competencia mundial, que esté preparado para el futuro de la mano de la naturaleza, que valore los alimentos, con condiciones de trabajo justas y que sea comprometido con las zonas rurales y costeras.