Las explotaciones de vacuno, tanto de orientación cárnica como láctea, deben cumplir los requisitos generales de bienestar animal (Real Decreto 348/2000, de 10 de marzo).
Si bien no existe normativa específica de protección para todo tipo de vacunos, existen requisitos específicos para terneros, así como disposiciones de bienestar en la normativa de ordenación sectorial.