La arteritis viral equina (AVE) es una enfermedad vírica contagiosa de los équidos causada por el virus de la arteritis equina (VAE), un virus ARN perteneciente al género Arterivirus, familia Arteriviridae.
Las especies sensibles son los équidos, principalmente caballos, aunque se han detectado anticuerpos también en otras especies equinas.
La transmisión del virus puede tener lugar por vía respiratoria, venérea o por vía congénita. Fácil inactivación.
El VAE causa una vasculitis diseminada, principalmente de las arteriolas y vénulas más pequeñas. Ello da lugar a edema, congestión y hemorragias, sobre todo en el tejido subcutáneo de las extremidades y del abdomen, y un exceso de líquido peritoneal, pleural y pericárdico.
La mayoría de las infecciones son subclínicas. Cuando aparecen, los signos clínicos varían (signos respiratorios, lesión vascular inflamatoria, abortos, y, en raras ocasiones, neumoenteritis en potros jóvenes).
En un porcentaje variable de sementales infectados (10-70%) se establece un estado de portador crónico en el tracto reproductor, y excretan el virus con el semen en cada eyaculación. No en yeguas, caballos castrados ni potros sexualmente inmaduros.
Se trata de una enfermedad de declaración obligatoria, de acuerdo con lo establecido en el (Real Decreto 779/2023), (ver infografía), por el que se regula el sistema de vigilancia de enfermedades animales en España.
El Laboratorio Nacional de Referencia para esta enfermedad es el Laboratorio Central de Sanidad Animal de Algete (Madrid)
Diagnóstico: Entre las técnicas de diagnóstico recomendadas por la OMSA y por el laboratorio europeo de referencia se encuentra: la neutralización vírica, para determinar el estado inmunitario de individuos, y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), para la confirmación de casos clínicos y la determinación del estado de portador/no portador en animales seropositivos