Camino Natural de la Val de Zafán

Descripción

Camino Natural de la Val de Zafán

Siguiendo el antiguo ferrocarril del Bajo Aragón por la comarca del Matarraña

El Camino Natural de la Val de Zafán recorre el Aragón Mediterráneo por las tierras de Teruel, un territorio donde confluyen influencias aragonesas, catalanas y valencianas que lo convierten en un crisol de gentes, costumbres, historia y paisajes.

El Camino es de uso peatonal hasta las inmediaciones de la entrada este del túnel del Equinoccio, cerca de Valdeagorfa, utilizando casi en todo momento el antiguo trazado del ferrocarril y pasando junto a sus antiguas estaciones y apeaderos (todas ellas contando con áreas de descanso): desde el inicio del Camino son, en orden: Arnés-Lledó, Cretas, Valderrobles, Torre del Compté (restaurada como hotel), Valdetormo, Valjunquera y Valdeagorfa.

Vistas de la Torre del Compte desde la ruta

El inicio del Camino se sitúa en la estación de Arnes-Lledó, situada entra las dos poblaciones que le dan el nombre. Antes de emprender la ruta es conveniente aprovisionarse bien de agua en alguna de estas localidades, puesto que los siguientes pueblos se encuentran algo retirados de la ruta y no hay más fuentes hasta el final del recorrido.

Dejada atrás la estación, el Camino se dirige al río Algars, que sirve de frontera entre Tarragona y Teruel, y lo cruza por un viaducto. Al otro lado, el Camino se encaja entre las trincheras excavadas para el paso del ferrocarril.

La ruta continúa remontando con suavidad el valle del río Algars, y cuando el Camino sale momentáneamente de las trincheras pueden verse, hacia el sur, los cercanos Puertos de Beceite, con sus espectaculares crestas y farallones. El sendero se acerca a la carretera TE-V-3303, que lleva a la cercana población de Cretas, aunque no es hacia allí hacia donde se dirige el camino, sino hacia su antigua estación de ferrocarril.

La siguiente estación, desde la que de nuevo se puede acceder al Camino Natural de Matarraña-Algars dista apenas un kilómetro de este cruce. Tras dejarla atrás se pasa por otro túnel, abandonando momentáneamente los olivares para adentrarse en un monte poblado de pinos. Los olivares y cultivos vuelven a aparecer mientras el Camino se acerca al apeadero de Valjunquera.

Tras pasar bajo la carretera (TE-V-3003) que llega a la localidad de Valjunquera y después bajo la carretera N-420, el Camino continúa entre cultivos hasta llegar al desvío al túnel del Equinoccio. Llamado así porque el 21 de marzo y el 23 de septiembre de cada año, al amanecer, el sol atraviesa por unos minutos sus 22 km de longitud. Este túnel no debe atravesarse, pues es peligroso, no tiene iluminación y en algunos puntos hay pequeños trozos de rocas desprendidas con las que se puede tropezar. El punto de luz que se ve al fondo engaña, porque parece que el final está cerca. La ruta debe realizarse por el camino que rodea el monte, que está totalmente señalizado con carteles, hitos y paneles informativos. Este tramo de seis kilómetros discurre por terrazas y vaguadas cubiertas de olivares y almendros, y pasa al lado de unas pequeñas balsas de agua artificiales que son utilizadas como abrevaderos de ganado. Un cartel en este tramo indica la dirección hacia las pinturas rupestres del Val del Charco del Agua Amarga, que quedan a 12 km por caminos agrícolas.

Portada de la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora. Las dos columnas churriguerescas de la portada son características del Barroco Aragonés

Desde el desvío hacia el túnel hasta el final de la ruta el tramo es compartido con vehículos, y aunque el tráfico es escaso debido a que son casi exclusivamente vehículos de agricultores que acceden a sus fincas, conviene extremar las precauciones.

El Camino vuelve a recuperar la antigua plataforma del ferrocarril justo a la entrada de Valdeagorfa para acceder hasta su estación. Se trata de una estación más grande que el resto que se han visto, lo que delata que antaño fue una villa próspera y populosa, aunque en la actualidad sus edificaciones ferroviarias son utilizadas por los agricultores como secaderos de almendras. Dispone también de un área acondicionada como merendero, donde tomar el merecido descanso tras completar este Camino y a la izquierda del Camino se puede ver la entrada oeste del túnel del Equinoccio.

Ya en este punto, es recomendable acercarse a conocer Valdeagorfa. Esta población, edificada sobre una loma para facilitar su defensa frente a eventuales ataques invasores, conserva un interesante casco urbano, en especial sus estrechas callejas, el ayuntamiento, las casas señoriales y su iglesia barroca, con las características columnas salomónicas de la portada tan frecuente en la comarca.

Perfil

Perfil MIDE del CN de la Val de Zafán

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

El Ferrocarril del Bajo Aragón

El ferrocarril desde la Puebla de Híjar (Teruel) a Tortosa (Tarragona) era la salida al mar para el Bajo Aragón. Proyectado en 1.863, su función fue no sólo civil, sino también estratégica defensiva, aprovechando la barrera natural que supone el río Ebro frente a hipotéticas invasiones desde Francia. De esta manera, el tramo habilitado fue utilizado en la guerra civil para transportar armamento. Su construcción fue muy lenta, llegando a Tortosa en los años 40 del pasado siglo. Tras 31 exiguos años de funcionamiento, el bajo rendimiento de la línea, debido a la despoblación de la provincia de Teruel y a la competencia con las carreteras, sumado al hundimiento de un túnel entre Prat de Compte y Lledó, obligó a cerrarlo en 1973. Ni siquiera se terminó todo el trazado diseñado, que llegaba hasta el mar en San Carlos de la Rápita.

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