Etapa 11: Okina - Antoñana

Descripción

Los bosques de Izki

Esta etapa discurre en sus primeros kilómetros acompañando a los ríos Ayuda y Molino, por sendos desfiladeros de enorme belleza en los que se entremezclan las cascadas con los cantiles, y la vegetación acuática con la de roquedo. Posteriormente la senda se entretiene por la inmensa extensión de bosque de marojal, que ofrece al senderista todas las posibles estampas forestales, aliviando el paseo.

La undécima etapa comienza en Okina, por el desfiladero del río Ayuda. Arranca en las inmediaciones del río y , tras cinco kilómetros de recorrido, alcanza Sáseta, primera localidad que se encontrará el senderista. Este tramo discurre en su práctica totalidad por territorio burgalés, en concreto perteneciente al Condado de Treviño. La Senda parte de Okina, hacia el Sur, por una pista hormigonada que discurre paralela al río Ayuda, por su margen izquierda, llegando tras un breve paseo al antiguo molino de Okina, donde también confluye el barranco del arroyo Arangachi, afluente del Ayuda. En este punto finaliza la pista y la ruta continúa por una cómoda senda que discurre por el fondo del desfiladero, desde el cual se observan las espectaculares formas del río, con una sucesión de saltos, pozas y cascadas de gran belleza.

Durante el camino se puede contemplar también la variada vegetación de ribera que aparece en las orillas del río Ayuda y en los barrancos que confluyen por una y otra margen.

Iglesia de la Asunción, en Urarte

Compuesta de sauces (Salix sp.), fresnos (Fraxinus sp.), arces (Acer sp.), chopos (Populus sp.) y avellanos (Corylus avellana), e incluso alguna pequeña mancha de hayedo que asciende tímidamente por la ladera, son los quejigos (Quercus faginea) y las encinas (Quercus ilex) las que protagonizan la vegetación de los flancos del desfiladero, caracterizados por una morfología en gradas, fruto de la erosión diferencial del río ante la alternancia de bancos duros (conglomerados) y blandos (margas), hecho que le confiere cierto interés geológico. También son destacables las coladas travertínicas que se forman por precipitación en algunos barrancos tributarios del Ayuda; el río Ayuda está declarado Lugar de Importancia Comunitaria por sus valores naturales.

Poco antes de llegar a Sáseta existe un antiguo molino junto al cual se localiza una cascada de varios metros de altura, de obligada visita. Al llegar a Sáseta se ha de tomar una pista que sale por su parte baja, hacia el Oeste, y cruza el río Ayuda a los poco metros, siguiendo un desvío a la izquierda, inmediatamente después de pasar sobre el río, por una pista agrícola que conduce a unas tierras de labor.

Después de atravesar un cultivo hay que desviarse a la derecha por un sutil sendero que asciende una zona con matorral en la ladera de una pequeña colina que queda a la derecha —Peña Barlas—, entrando de nuevo en territorio de la provincia de Araba.

Más adelante el sendero sigue atravesando algunas tierras de cultivo hasta enlazar con una pista agrícola, y más tarde con una carretera asfaltada que conduce, siguiendo el río Ayuda, hasta Urarte. Ésta es una pequeña localidad alavesa, perteneciente a la comarca de la Montaña Alavesa, que se ubica en una sutil elevación del terreno sobre la vega del río Ayuda. Recorriendo sus calles se pueden contemplar viejas casas de piedra y su iglesia de la Asunción, de estilo gótico con torre y pórtico barroco.

Siguiendo la calle central de Urarte se llega a la carretera A-3134; hay que cruzarla y continuar por una pista de grava que comienza junto a una nave industrial. Por ella se desciende hasta el fondo de un estrecho valle, punto en el que confluyen —al pie de un cortado rocoso— dos afluentes del río Ayuda, el arroyo de la Lucía y el río Molino. La Senda prosigue hacia la izquierda por un camino que va remontando la margen derecha del cañón del río Molino, entre cultivos y choperas asentados en su estrecha vega, considerada elemento de interés geológico por su morfología de fondo plano desarrollado sobre arenas y areniscas calcáreas. Las márgenes del río Molino están pobladas de una rica vegetación de ribera de chopos, fresnos, sauces, arces, etc.

Valle del río Molino, y al fondo, cortados calizos de Arlucea

Después de unos 2,5 km de recorrido, siguiendo aguas arriba el curso del río Molino, se llega a Marquínez, localidad situada en el fondo del cañón de dicho río, y flanqueada por sus escarpes calizos. Merece resaltar en este punto la existencia en el entorno de los montes de Izki, con evidencias de la ocupación humana desde, al menos, la edad de Bronce; algunas de ellas resultan de gran interés, como es el caso de Peña Rasgada, donde se conservan elementos de arte rupestre en forma de estilizadas figuras humanas.

Es en la Edad Media, con la fundación de las villas, cuando esta zona cobra mayor importancia, representando la frontera entre los reinos de Castilla y de Navarra. En esta época se fundan las villas de Antoñana, Bernedo, Corres, etc., y se fecha el origen de las Cuevas Artificiales de Marquínez, que construyeron los pobladores como lugares de habitación aunque posteriormente han cambiado de uso con el paso del tiempo. Después de ser usadas por los ermitaños, a partir del siglo XII, son utilizadas como viviendas, bodegas y corrales. Destaca la de Santa Leocadia, en la que hay esculpido un bajorrelieve de origen céltico, en representación de Epona (diosa de los caballos).

Otros elementos de interés en Marquínez son la iglesia parroquial de Santa Eulalia, situada al pie de uno de los cantiles del cañón, y la ermita de San Juan de Marquínez, ubicada a las afueras del pueblo y declarada Bien de Interés Cultural. La ermita de San Juan es rica en detalles ornamentales; destacan en la portada el arco apuntalado con arquivoltas adornadas con detalles vegetales.

Cruzando un tributario del río Izki

Retomando la etapa, desde Marquínez se toma una pista en buen estado que arranca junto a la iglesia parroquial de Santa Eulalia, hacia el Este. Va bordeando la llanura aluvial, desviándose después por el valle del arroyo de la Tejera, tributario del río Molino. Asciende suavemente el valle hasta llegar al alto de la sierra de Izki, en un pequeño claro del bosque; es el punto en el que acaba la pista y la Senda se adentra en el valle de Izki, coincidente con el Parque Natural del mismo nombre. Este valle, a diferencia de las zonas del entorno y la mayor parte del recorrido por el que discurre la Senda del Pastoreo, es de litología ácida (silíceo), lo que condiciona la vegetación que se puede ver en él. El marojo o rebollo (Quercus pyrenaica), roble propio de este tipo de suelos, domina de forma clara, a diferencia del quejigo o la encina, que prefieren suelos básicos (calizos) y por ello son las especies predominantes en el contorno de la cubeta del valle de Izki.

Desde este punto, y a lo largo de los 13 km siguientes, la ruta cruza la extensa mancha forestal de marojo que cubre el valle del río Izki, constituyendo una de las mayores extensiones de bosque autóctono del País Vasco. Así, desde la sierra de Izki se desciende junto a un pequeño arroyo, oculto por una exuberante vegetación de ribera con sauces, alisos y acebos, que se ha hecho hueco entre la espesura de los marojos. Se llega a una pista que habrá que seguir hacia la derecha, según las indicaciones de la etapa, bordeando el valle y atravesando algunos arroyos tributarios, hasta que finaliza la pista en las proximidades del curso fluvial del río Izki.

La ruta continua por un sendero estrecho que se abre paso entre la espesa vegetación de marojos, paralelo a dicho río, cruzándolo en varias ocasiones por pasarelas de madera colocadas a tal efecto. Tras 1,5 km de sendero se sale de la masa forestal, conectando con una pista que va paralela al río Izki y bordea unas tierras de cereal que se extienden en sus márgenes. Se debe llegar a un desvío en el que se toma un antiguo camino que cruza el río Izki una vez más y continúa junto a él. Tras cruzar la carretera A-4124, confluye en una pista de grava que habrá que tomar a la izquierda para volver a cruzar el río Izki antes de que éste se introduzca en el cañón de Corres. En este punto existe un área de descanso donde se puede realizar una parada antes de proseguir la ruta y salvar el pronunciado repecho que sube hasta el pueblo de Corres.

Área recreativa de Izki, punto de entrada principal al Parque Natural

Corres es el único núcleo que está incluido dentro del Parque Natural. Sus orígenes se remontan al siglo XIII y aún se conservan elementos de su origen medieval (parte de las murallas y del castillo, el foso natural que formaba el río y el puente de acceso). Aún se pueden ver restos de la parcelación típica de las ciudades amuralladas medievales, con casas de gran profundidad, perfectamente alineadas, de fachadas estrechas y altas, formando pasadizos estrechos. Merece destacar el templo parroquial de San Esteban, del siglo XVI, y la ermita de la Virgen de la Peña, que se ubica en las faldas del monte Mantxibio, fuera del pueblo. Por todo ello, y por su privilegiado emplazamiento sobre el desfiladero de Corres, fue declarado Bien Cultural, con la categoría de Conjunto Monumental. También puede visitarse en este municipio el centro de información del Parque Natural de Izki, que resulta de gran interés.

Desde Corres se continúa por una pista que sale junto a la iglesia de San Esteban, pasando por el cementerio. Luego asciende por la parte alta de los flancos rocosos del desfiladero de Corres, por el que discurre el río Izki, hasta alcanzar —por un estrecho sendero— el alto, entre la peña del Castillo y el pico Soíla, a 1,5 km de Corres. La Senda discurre de nuevo sobre terrenos calizos, dejando atrás, en el fondo del valle, los materiales silíceos a los que se asocia el marojo. Por tanto, recobran el protagonismo los quejigos y las encinas, apareciendo algunas manchas de hayedo en el último tramo de ascenso. Sin embargo, lo que quizá más llama la atención es la abundancia de bojes (Buxus sempervirens), que llegan a formar un sotobosque continuo bajo el dosel del hayedo. Al poco de iniciar el descenso queda un mirador a mano derecha, desde donde se puede contemplar la peña del Castillo, el valle del río Ega, los cantiles del pico de la Muela y, al fondo, la sierra de Codés.

Antoñana, villa medieval a orillas del río Ega

Retomando el camino, restan solamente 2,5 km de bajada pronunciada hasta el final de la etapa, en Antoñana. El primer tramo de bajada se realiza por un sendero muy estrecho aunque enseguida conecta con una pista forestal que permite descender más cómodamente, atravesando un continuo forestal de quejigos, hayas (Fagus sylvatica) y pinos (Pinus sp.), que tapizan las faldas del Soíla. También se puede observar algún ejemplar notable de castaño, así como dos “árboles singulares”, un tejo (Taxus baccata) —Agin en euskera— y un tilo (Tilia platyphyllos), pero es necesario desviarse del camino para visitarlos. Una vez finalizado el descenso, se llega —tras cruzar una carretera—a una antigua estación de ferrocarril, acondicionada actualmente como centro de visitantes de la Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro, que sigue las antiguas vías. Tomando un sendero que parte de la derecha de la estación y pasa bajo la carretera, la A-3136, inmediatamente se cruza el río Ega-Berrón, declarado Lugar de Importancia Comunitaria, que discurre al pie de Antoñana, donde termina esta etapa.

Antoñana fue fundada en 1182 por el rey Sancho, El Sabio. Paseando por sus calles se pueden apreciar rasgos de sus orígenes medievales: estrechas calles unidas por cantones, callejas, pasadizos, casas de piedra y entramados de madera, etc. Fue fortín defensivo, conservando aún restos de las murallas que la protegían, declaradas Bien Cultural Calificado, la casa-torre al Norte, o el antiguo templo-fortaleza que es la iglesia de San Vicente Mártir. Otro monumento religioso es la ermita románica de Nuestra Señora del Campo (siglo XIII), situada en las afueras del pueblo.

Esta etapa resulta adecuada para ser realizada en bicicleta. Únicamente presentan alguna dificultad los tramos entre Sáseta y Urarte, que discurren por terrenos irregulares, algún pequeño tramo a su paso por el marojal de Izki, con mucha espesura de vegetación, y el ascenso desde Corres hacia Antoñana, con tramos de moderada pendiente y espesura cerrada. Todos ellos resultan perfectamente salvables por ciclistas con algo de práctica.

Perfil

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

ZEC/LIC Río Ayuda

La Zona Especial de Conservación y Lugar de Importancia Comunitaria, Río Ayuda, tiene una superficie de 66 ha y se enmarca en un estrecho desfiladero flanqueado por escarpes calizos, jalonado por praderías y setos y, ocasionalmente, hayedos que dejan paso a quejigales y carrascales.

El río Ayuda desemboca en el río Zadorra, afluente del Ebro, y en sus riberas destaca la presencia del visón europeo (Mustela lutreola) y la nutria (Lutra lutra).

ZEC/LIC Río Ega-Berrón

La Zona Especial de Conservación y Lugar de Importancia Comunitaria Río Ega- Berron, se localiza en la parte suroccidental de Álava, abarcando la mayor parte de la comarca de la Montaña Alavesa, y tiene una superficie de 226 ha. Incluye la cuenca del río Ega y dos de sus afluentes, el Berrón y el Izki.

En el tramo del Ega, aguas arriba de Angostina, el cauce fue canalizado hace años y la cubierta arbórea y arbustiva de las orillas fue eliminada. En los demás, la banda de vegetación riparia mantiene un buen desarrollo y está integrada por alisedas y saucedas, en las que se localizan también arces (Acer campestre) y (Acer monspessulanum), álamos (Populus tremula), chopos (Populus nigra) y otras especies arbóreas.

El elemento natural más valioso de este espacio es la presencia de visón europeo (Mustela lutreola).

Parque Natural, ZEC/LIC Y ZEPA Izki e IBA Montes de Izki

El Parque Natural de Izki, el Lugar de Importancia Comunitaria Izki, la Zona de Especial Conservación para la Aves Izki y el Área de importancia para las aves Montes de Izki, son coincidentes en la totalidad de su delimitación territorial. Cuentan con una superficie de 9.055 ha en la comarca de la Montaña Alavesa, en el oriente del Territorio Histórico de Álava.

Se trata de una importante área montañosa forestal muy extensa con reducidas diferencias altitudinales, relieve ondulado y desniveles poco pronunciados. La mayor parte del territorio de este espacio natural se ubica en la cuenca del río Izki, presentando vaguadas y pequeñas lomas y formando en su conjunto una cubeta encajada entre montañas calcáreas de grandes paredones rocosos.

Sobre los terrenos arenosos que conforman la cuenca del río Izki, destaca la existencia de uno de los bosques de roble marojo (Quercus pyrenaica) más extensos de Europa. En los montes calizos que delimitan este valle el marojo es sustituido por quejigales y encinares en las solanas, y hayedos en las zonas altas y umbrías. Por último, el roble pedunculado (Quercus robur) aparece formando pequeños bosquetes en el interior del marojal y las plantaciones de coníferas salpican puntualmente la masa. Además, existen enclaves con distintas condiciones ecológicas, como alisedas y saucedas, turberas y humedales, flora de crestones, etc., de gran importancia por su singularidad y escasa representación.

Izki se divide en dos cuencas vertientes: río Ega y el río Ayuda (afluente éste a su vez del río Zadorra), pertenecientes ambas a la cuenca del Ebro. Se caracterizan por ser valles fluviales relativamente amplios, con estacionalidad de sus caudales y marcado estiaje veraniego. El río Izki, afluente del río Ega, constituye el eje hidrológico central del área ya que ocupa cerca de un 60% de su superficie. Asimismo son abundantes los acuíferos, englobados dentro de la unidad hidrogeológica de Urbasa-Montes de Vitoria, que descarga básicamente hacia el río Ebro. En la zona de Izki y sus cercanías aparecen pequeños manantiales y fuentes, cuyas aguas dan lugar a formaciones turbosas poseedoras de una de las floras más raras y singulares del País Vasco.

En el enclave de Izki dominan los usos forestales, la ganadería extensiva y, en menor medida, los cultivos agrícolas. La ganadería extensiva se centra sobre todo en el ganado equino y vacuno de carne, que pasta en el monte la mayor parte del año, en la zona más elevada del Parque. Los rebaños de ovino y caprino son mucho menos frecuentes. Los pastos adehesados forman un continuo entre las cumbres de San Cristóbal y San Justo.

El Punto de Información del Parque se encuentra en la localidad de Corres, único núcleo de población dentro del Parque.

Multimedia