Etapa 9: Espejo - Nanclares de la Oca

Descripción

Los valles Alaveses

Esta etapa recorre buena parte de la comarca Añana, también denominada como los Valles Alaveses, transitando por cuatro de sus municipios: Valdegovía, Kuartango, Ribera Alta e Iruña de Oca.

La etapa recorre los diferentes paisajes que caracterizan la comarca: desde las tierras de cereal y girasol que tapizan los fondos de valles como el del Omecillo, al inicio de la etapa, hasta las zonas rocosas y cantiles a más de 1.100 m de altitud, donde los rigores climáticos condicionan una vegetación austera, pasando por amplias extensiones forestales de encinar y pinar, que cobijan una amplia variedad faunística; diversidad y contraste que, sin duda, sorprenderá al senderista.

La etapa comienza en Espejo, por la carretera que parte junto al frontón en dirección este. Tras dejar atrás las últimas casas se deberá tomar el primer desvío a la izquierda, por un camino agrícola de grava hasta llegar a Villamaderme, localidad situada a 1,5 km del inicio de etapa.

Cruce de caminos en las proximidades de Bellojín

Siguiendo por la carretera asfaltada que atraviesa Villamaderme en dirección Bellojín, se tomará el primer desvío a la izquierda por un camino forestal que supera un desnivel de unos 350 m en 3,5 km hasta lo alto de la sierra Olvedo, pasando cerca de la localidad de Bellojín y atravesando el espeso manto de encinar que tapiza la falda sur de dicha sierra. El encinar es una formación propia de ambientes mediterráneos, en el que además de encinas (Quercus ilex), la especie principal, son comunes otras especies como el madroño (Arbutus unedo), enebro común (Juniperus communis), sabina negral (Juniperus phoenicea) así como algunas especies de brezo (Erica sp.), jaras (Cistus sp.) y diversas aromáticas, propias de ambientes secos y suelos pobres. Durante la ascensión a la Sierra Olvedo se puede contemplar, echando la vista atrás, una espléndida panorámica hacia el valle de Valdegovía, donde contrasta el color de los cultivos del fondo del valle con los oscuros encinares que cubren las lomas.

Es preciso reservar fuerzas en la subida para acometer el último repecho, de elevada pendiente y pedregosidad, antes de llegar al alto. Una vez superado, se alcanza la cumbre por “El Pasador”, pequeño collado desde el cual se divisa de frente la sierra de Arkamo, próximo objetivo de la etapa. Tras tomar aliento, la Senda desciende de forma pronunciada la ladera norte de la sierra Olvedo, por un pinar hasta llegar al pueblo de Guinea, situado en el fondo de un pequeño valle que comunica con el valle de Losa. Atravesando el pueblo se toma una pista hormigonada de acusada pendiente que se dirige al norte. Superando 400 m de desnivel por la falda de la Sierra de Arkamo, a lo largo de unos tres kilómetros de longitud, la ruta va atravesando encinares y algunas manchas de hayedo y pinar en zonas de vaguada, más comunes en las proximidades de la cima. Este es el caso del “Hayal de Guinea” donde también se localiza la charca del Hayal, donde abreva el ganado que pasta en los puertos de Arkamo.

Llegada al pueblo de Guinea

Son abundantes los puntos de agua que, repartidos por toda la sierra, resultan vitales para el ganado. Algunos ejemplos son el pozo del Hayal, de Azkorri, de Edia, de Barzaza, o el pozo Menor.

Pasando la Charca del Hayal y siguiendo por la pista, se aprecia cómo, a medida que se asciende, comienza a desaparecer el arbolado por efecto del viento y del pastoreo, predominando entonces el matorral y el pasto de montaña, si bien resisten algunos árboles dispersos, principalmente fresnos (Fraxinus sp.) y hayas (Fagus sylvatica), y algunos pinos albares (Pinus sylvestris), con portes en bandera, deformados por el embate del viento. En las zonas más rocosas de la parte alta también aparecen las sufridas encinas.

Al coronar la sierra de Arkamo, inmediatamente antes de dar vistas a la vertiente norte de la misma, habrá que tomar un desvío a la derecha;este sendero recorre longitudinalmente dicha sierra, de forma paralela a los crestones calizos que la flanquean por el Norte, a lo largo de susmás de diez kilómetros de longitud. La sierra de Arkamo es un macizo calcáreo con una altura media entre 1.000 y 1.100 m, constituyendo una importante zona de pastoreo durante los meses de verano. Esta sierra está declarada como Lugar de Importancia Comunitaria Arkamo-Gibijo- Arrastaria, perteneciente a la Red Natura 2000.

Altiplano de la Sierra Arkamo, estivadero de gran importancia para el ganado de la zona

Salvo que se den condiciones climatológicas de niebla o viento, relativamente frecuentes dada la situación topográfica de la sierra de Arkamo, el recorrido por su cordal resulta extraordinariamente gratificante. Constituye un permanente mirador natural con magníficas vistas hacia el valle de Kuartango, y otras sierras del Norte; también se aprecia el magnífico paisaje del propio altiplano de la sierra, característico por sus elementos geomorfológicos de origen kárstico, como los campos de dolinas y lapiaces, que configuran un paisaje ondulado,  tapizado  por  ricos  pastos y matorrales de altura, principalmente brezos y enebros rastreros. El camino resulta cómodo y entretenido, sin acusadas pendientes, pero se debe mantener la atención al suelo ya que en ocasiones presenta cierta irregularidad.

Tras unos dos kilómetros de recorrido por la sierra de Arkamo, se podrán ver junto al camino las ruinas de la “lobera de Barrón”, integrada por dos muros de losa formando un embudo que conducen hasta un foso profundo, donde caía el lobo acosado por los cazadores y era abatido. Esta lobera atestigua el uso ancestral de estos montes como pastaderos de ganado.

La sierra de Arkamo se ve interrumpida por el desfiladero del río Bayas que separa ésta de la sierra Badaia, en la cual se pueden observar actualmente algunos aerogeneradores. Llegado al extremo oriental de la sierra de Arkamo, la Senda desciende de nuevo por su falda sur, por una pista forestal muy pedregosa de unos tres kilómetros de longitud y 400 m de desnivel, atravesando la masa de encinar que cubre toda la ladera sur de la sierra de Arkamo, hasta llegar a la carretera A-3318.

Iglesia de San Esteban, construida entre los siglos XVI y XVII

En este punto sale un camino antiguo hacia la izquierda, paralelo a la carretera general, que va bordeando algunos prados hasta llegar a la localidad de Subijana-Morillas. Callejeando por ella se sale a la carretera A-3318 y, siguiendo en dirección Este, se cruza primero un paso inferior e inmediatamente un puente sobre el río Bayas, para llegar a la parte del pueblo asentada en la margen izquierda de dicho curso fluvial. Este río ha sido declarado Lugar de Importancia Comunitaria.

Adentrándose por las calles de Subijana-Morillas se toma un camino agrícola que continúa en dirección este, tras pasar bajo la autopista AP-69, entre tierras de cultivo. La pista acaba, y la ruta continúa por un sendero forestal, de un kilómetro aproximadamente, que atraviesa monte de encinar y quejigar hasta llegar al núcleo de Montevite.

A lo largo de este último tramo, y en adelante, la senda discurre al pie de la ladera de las estribaciones de la sierra Badaia, a caballo entre zonas de cultivo y monte arbolado, y en paralelo a la sierra Tuyo, que queda a la derecha, y cuya continuación son los montes de Vitoria.

Siguiendo la señalización se atraviesa Montevite en dirección este y se continúa en un falso llano, por una pista de grava de unos 2,5 km, hasta la localidad de Ollávarre.

Cruzando el pueblo hacia el Este por una pista similar, se alcanza, tras 1,5 km y después de cruzar una carretera que da acceso a una cantera, al final de la etapa en Nanclares de la Oca, última población de la comarca de los Valles Alaveses o de Añana, a orillas del río Zadorra.

Nanclares de la Oca es una población situada a unos diez kilómetros de Vitoria-Gasteiz y cuenta con más de 2.000 habitantes. En ella se podrán encontrar todos los servicios necesarios para el viajero. Es una localidad de gran riqueza histórica; su nombre parece provenir de “Langrares”, término de procedencia prerromana. Fruto de ello, en el entorno de Nanclares de la Oca existen importantes muestras de vestigios romanos, como el de Iruña–Veleia, que merece la pena visitar, así como vestigios de asentamientos templarios a los que parece deberse el término “Oca”. En el núcleo de Nanclares de la Oca se podrán visitar tres torres carlistas: Almoreta, El Encinal y Vayagüen.

Esta etapa es adecuada para el uso de bicicleta aunque cuenta con algunos  tramos  de  fuerte  pendiente  y  elevada  pedregosidad, particularmente la última parte de subida a la sierra Olvedo, tramos puntuales de la subida a la sierra de Arkamo por Guinea, así como la bajada desde la sierra de Arkamo; tramos estos que no permitirán el tránsito sobre la bicicleta, salvo para ciclistas muy expertos. Además es reseñable que en el tramo de pista de 1,5 km entre las localidades de Ollávarre y Nanclares de la Oca está limitado el uso de bicicletas, dado que constituye una zona habitual de paseo para los vecinos de la zona, por lo que habrá que recorrerlo a pie.

Perfil

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

La ciudad prerromana. La ciudad romana

El municipio de Iruña de Oca presenta una gran riqueza arqueológica. A 1,5 km de Nanclares de la Oca se encuentra la ciudad romana de Iruña–Veleia, asentada al resguardo que proporciona uno de los meandros del río Zadorra.

Los estudios y prospecciones realizados en el área demuestran que, antes de la ciudad romana de Veleia, existió un asentamiento indígena de varias decenas de hectáreas. Este lugar constituyó probablemente el centro de la vida en el valle.

La primera ocupación está datada en el siglo VIII a.C. Los restos recuperados en las excavaciones demuestran la presencia en la ciudad de pobladores vecinos: habitantes de la meseta, del valle del Ebro e incluso de pueblos europeos. Las cabañas que se levantaron en la ciudad eran, o bien circulares —generalmente levantadas sobre la roca—, o bien cuadradas —cimentadas con lajas calizas—. En ambos casos las paredes eran de piedra o adobe y la techumbre vegetal.

El posterior asentamiento romano sustituyó las pretéritas cabañas por las grandes casas romanas (domus) que se organizaban en torno a un patio central, donde existía una fuente de agua. Las habitaciones se organizaban en torno al patio y eran habitualmente adornadas con bonitos mosaicos de motivos generalmente mitológicos. En época romana se vivió un gran esplendor en la ciudad, realizándose pavimentaciones e infraestructuras de saneamiento. La ciudad llegó a contar con teatro, plazas y dos baños termales. Veleia alcanzó una extensión de 80 ha y, aún hoy, se conserva parte de su muralla exterior.

En la actualidad es posible visitar el yacimiento arqueológico existente.

ZEC/LIC río Baia

El ámbito de la Zona Especial de Conservación y Lugar de Importancia Comunitaria Río Baia, con una superficie de 424 ha, comprende el valle cerrado por el que discurre el río Baia, así como la vegetación de sus márgenes. Esta vegetación se encuentra bien conservada y resulta de gran importancia por ser un punto de confluencia de características atlánticas y mediterráneas, con especies como alisos (Alnus glutinosa) y fresnos (Fraxinus excelsior), junto a arces (Acer campestre y Acer monspessulanum), chopos (Populus nigra) y quejigos (Quercus faginea). El río atraviesa el robledal cercano a Murguia y circunda por su porción meridional otro robledal próximo a Guillerna, lo que aumenta la riqueza florística y faunística de sus bosques, de gran interés para la conservación del visón europeo (Mustela lutreola).

ZEC/LIC Arkamo-Gibijo-Arrasta

La Zona Especial de Conservación y Lugar de Importancia Comunitaria Arkamo-Gibijo-Arrasta, presenta una superficie total de 11.538 ha. Se trata de un macizo montañoso de dirección Este-Oeste, entre el valle del río Bayas y Burgos, de orografía pronunciada y abrupta, interrumpida por la existencia en algunas zonas de planicies kársticas.

Este espacio, a pesar de encontrarse en la región biogeográfica atlántica, tiene una gran influencia mediterránea, como se constata por la presencia de una buena representación de carrascales y brezales oromediterráneos. Las umbrías suelen estar pobladas por hayedos y pinares de pino silvestre, predominando los carrascales en las solanas.

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