Etapa 11. Caseres - Arnes de Lledó

Descripción

Etapa 11. Caseres - Arens de Lledó

El Algars se encaja entre cerros tapizados de pinares

Esta corta etapa de algo menos de 10 km discurre con la compañía continua del pinar, que en esta zona forma algunos de los bosques más densos de este árbol en la comarca del Matarraña.

Azud de Vidiella

La etapa comienza por una pista de buen ancho que deja atrás Caseres entre huertas, campos de cultivo y explotaciones ganaderas. A la derecha las aguas del Algars, remansadas, van formando pozas y dibujos en las rocas del lecho y al otro lado del río, las colinas están completamente cubiertas de pinos. Tras un kilómetro y medio, y después de pasar junto a un azud del río (azud de Vidiella), se puede tomar un desvío que lleva a un área recreativa provista de mesas, sillas y barbacoas.

El camino gira a la izquierda para acercarse a las ruinas de Almudéfar, una villa perteneciente a Caseres de la que tan solo quedan la antigua iglesia parroquial de Santa Ana (de propiedad particular y sin uso para culto) y los restos de algunos muros de piedra en lo alto del cerro, que pertenecían a un castillo que tuvo cierta relevancia en su día por su carácter fronterizo.

Las laderas aparecen tapizadas de pinares

La ruta gira ahora a la izquierda, pasando entre un edificio en ruinas y una nave ganadera, internándose en un pinar. Se discurre a media ladera durante un kilómetro y medio para girar a continuación a la derecha junto a un cultivo arbóreo y cruzar el río por un vado hormigonado. Al otro lado, y ahora en la provincia de Teruel, el camino va tomando altura poco a poco, entre pinos a la derecha y vegetación de ribera a la izquierda en un primer tramo, que se transforma en huertas y campos de cultivo cuando la vega del río se ensancha.

Estas huertas y cultivos se hacen más frecuentes según se va alcanzando Arens de Lledó, y tras algo más de 5 km se llega al cruce con la carretera TE-V3341. Desde este punto se puede optar por dos alternativas: se puede continuar por esta carretera (aunque pase por poblado, conviene extremar las precauciones ya que carece de aceras y tiene arcenes muy pequeños) hasta el final de etapa en el casco urbano o se puede tomar un desvío a mano izquierda (a unos 50 metros) que baja hacia el río, lo cruza por un puente y se vuelve a unir con la etapa 12 del camino natural tras un kilómetro.

Vistas de Arens de Lledó

Esta última alternativa es la recomendada para ciclistas para pasar más cómodamente al otro lado del río (como se verá en la siguiente etapa, la otra posibilidad, aunque factible, obliga al ciclista a transitar unos metros sobre un firme irregular de rocas tras atravesar el río por el badén de hormigón construido al efecto).

Siguiendo la primera de las opciones, a menos de 400 m se alcanza el final de la etapa junto a «lo Raig» (el chorro, en castellano), como se denomina la pequeña cascada que produce es este punto la acequia de Arens. Es altamente recomendable pasear entre las calles de esta localidad, en especial acercarse a la plaza Mayor y a la iglesia de la Asunción, junto a la que hay un mirador con unas vistas impresionantes del valle del Algars.

Perfil

MIDE. Etapa 11: Caseres - Arens de Lledó

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Arens de Lledó

Este municipio de la comarca de Matarraña, que recibió los privilegios de villa en 1785, se encuentra situado en la zona más oriental de la provincia de Teruel, limitando con la comarca de Terra Alta, en Tarragona (Catalunya).

La zona ha sido habitada desde la edad de bronce, habiéndose encontrado en el término municipal diferentes túmulos funerarios íberos (en buen estado de conservación, se ha habilitado una ruta para poder visitarlos). De la dominación musulmana persiste uno de los azudes que derivaban el caudal del Algars para regar las acequias De la etapa medieval aún quedan algunos restos de las murallas. Durante la edad contemporánea, sufrió, como muchos otros pueblos de la zona, las secuelas de la guerra civil, quemándose el archivo municipal.

Entre su arquitectura religiosa destaca la iglesia de la Asunción (declarada Bien de Interés Cultural en 1983), de construcción gótica (siglo XIV) en sillería aunque ampliada en el siglo XVII y junto a ella lo que queda de lo que fue un convento franciscano del siglo XVI, en la actualidad profundamente transformado. A 6 kilómetros al oeste del casco urbano se encuentra la ermita de San Hipólito (o San Pol), del siglo XVIII (sobre una estructura de origen medieval), ubicada en un alto que domina la zona y hoy en día sigue siendo un importante centro de devoción popular y peregrinación.

Entre los edificios civiles destacables se encuentra la plaza mayor y el ayuntamiento, de estilo renacentista del siglo XVII, y la Casa de la tía Soledad, un edificio modernista de principios del siglo XX que con sus cinco plantas pasa por ser la más alta del pueblo.

Almudéfar

El nombre de este enclave proviene del árabe al-muzaffar, que significa “el victorioso”. Se habla por primera vez de Mudéfer en 1280, cuando el comendador de Miravet cedió la villa a unos vecinos de Horta y en 1358 ya había 15 habitantes. Este lugar estuvo habitado al menos hasta mediados del siglo pasado.

Este antiguo lugar y término se incorporó en 1842 al municipio de Caseres (comarca de Terra Alta, Tarragona) y hoy tan solo quedan de esta villa algunas ruinas, la iglesia de Santa Ana y los restos del Castillo de Almudefer en lo alto del cerro donde se sitúa.

El castillo está documentado desde 1267, perteneciendo a los templarios de la encomienda de Horta de Sant Joan, se trata de una construcción perteneciente a la dominación cristiana, puesto que no se menciona en la donación de Miravet de 1153. En 1643 durante la guerra de los Segadores fue saqueado por las tropas del conde duque de Olivares.

Al pie de la fortaleza, se encuentra la iglesia parroquial de Santa Ana, con un ábside poligonal gótico del siglo XIV.

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