Etapa 6: Nocito – Santa Eulalia la Mayor

Descripción

De la sierra de Guara al Somontano oscense

La sexta etapa de este Camino Natural atraviesa la sierra de Guara por su extremo oeste, recorriendo el valle del Guatizalema con sus típicas gargantas y paredes de conglomerado de la zona de Vadiello, para alcanzar la zona llana del Somontano de Huesca. A lo largo de sus 21,6 km cruza los municipios de Nueno y Loporzano y el extremo occidental del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

Puente medieval de Nocito

Partiendo del puente medieval de Nocito, el camino ofrece dos alternativas: una atravesando el barrio de San Pedro al otro lado del puente, y la otra directa por pista hacia el mesón de Nocito y Vadiello, confluyendo ambas un poco más adelante. 

Cruzando el puente medieval accedemos al barrio de San Pedro por una calle empedrada que asciende con bonitas casas de montaña, alguna con escudos engalanando las fachadas. En la parte alta del pueblo el camino gira a la derecha y desciende hasta el final de las casas, donde se desvía a la izquierda por una senda empedrada junto al camping. Desde esta senda empedrada parte un minúsculo ramal, empedrado también, a la derecha que nos conduce a una antigua fuente. Volviendo al principal, el sendero avanza dejando a la izquierda el desvío a la ermita de San Andrés y cruzando el río Guatizalema por una pequeña pasarela, hasta unos metros más adelante, conectar con la pista que viene directamente desde el puente de Nocito paralela al río Guatizalema, y que transita hasta este punto entre fincas donde habitualmente se pueden ver pastando algunos caballos.

Gradas y pozas o badinas en el río Guatizalema

Desde este lugar, la pista continúa siguiendo el río Guatizalema y en aproximadamente 1 km llegamos a una construcción de piedra típica de montaña con un patio y un horno, el Mesón de Nocito, junto al que encontramos la señal de entrada en el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Poco más adelante encontramos un desvío a la izquierda que asciende al Tozal de Guara y el barranco de La Pillera, sin embargo nosotros continuamos avanzando en la misma dirección hasta que llegamos al río. En este punto el camino abandona la pista que vadea el cauce, para tomar un sendero señalizado a la derecha que se mantiene en la orilla derecha del Guatizalema rumbo a Vadiello, que se encuentra a 13,3 km.

La senda pasa en un primer tramo junto a la orilla del río, que discurre sobre estratos calizos tableados formando gradas, para después separarse y ascender entre una vegetación con abundantes bojes (Buxus sempervirens), quejigos (Quercus faginea) y pinos (Pinus sylvestris) por la ladera derecha del valle que comienza a abrirse. Tras vadear el barranco del Cajical por unas piedras justo al lado de un panel informativo sobre el Parque Natural, en pocos minutos llegamos al desvío a la derecha hacia el dolmen del Palomar y Santa Eulalia la Mayor por el Cuello Bail. Nuestro camino comienza a bajar hacia el río por una zona de escaleras y barandillas, hasta cruzar una pista, acercándose hasta la orilla misma del río por una zona más frondosa en la que avanza entre meandros.

Garganta del río Guatizalema

El camino atraviesa el río Guatizalema gracias a las piedras dispuestas para ello, debiendo tener precaución en este punto, ya que según la época del año, alguna de ellas puede estar cubierta e incluso arrastrada por la corriente. Una vez en la orilla izquierda y siguiendo la señalización hacia Vadiello a 10,5 km de aquí, el camino asciende por una zona de bosque de robles más denso, que alterna con zonas de claros en las que podemos ver sobre nosotros las blanquecinas paredes de calizas del pico Fragineto y por debajo el río Guatizalema que poco a poco va encajonándose más en el fondo.

La senda continúa entre una abundante vegetación atravesando alguna zona de losas de piedra, con vistas a las gargantas del Guatizalema en el fondo del valle, y las paredes y crestas calizas en las partes altas de los dos márgenes del valle.

Cola del embalse de Vadiello y cretas del Borón

Se sigue ganando altura hasta que llegado un punto la senda comienza a descender de manera bastante acentuada por una zona boscosa, atravesando alguna pedrera proveniente de las paredes calizas que tenemos sobre nosotros, y sigue descendiendo hacia la orilla del río que cada vez vemos más cercano a nosotros.

La senda llega hasta la orilla del río junto a la zona en la que las paredes verticales de caliza de ambos márgenes cierran el valle. Para atravesar el río encontramos las piedras dispuestas para ello pero al igual que en el paso anterior habrá que tener cuidado ya que dependiendo de la época del año y las crecidas puede faltar alguna o estar cubiertas por el agua, ya que nos encontramos prácticamente en la cola del embalse de Vadiello. Cruzamos el río en un entorno espectacular rodeados de paredes calizas y comenzamos a ascender otra vez por la orilla derecha entre un denso bosque y canchales bajo el pico Proyectil, con los estratos verticales de la cara oeste del Fragineto en la orilla contraria y en el fondo del valle las aguas estancadas de la cola del embalse siguiendo las curvas de la orografía.

Vista del embalse de Vadiello y sus paredones calizos

La senda se estrecha bastante avanzando sobre tramos de canchal con piedras sueltas y vegetación de matorrales de boj (Buxus sempervirens) y quejigos (Quercus faginea), con el precipicio sobre el embalse a la izquierda, apareciendo una cueva en los paredones calizos que se alzan sobre nuestras cabezas. Algo más adelante la senda comienza a descender aproximándose a la orilla, en una de las curvas que hace el embalse, donde aparece una zona de roca caliza desnuda con maderos en el suelo para facilitar el paso.

A partir de aquí la senda comienza a ascender de manera bastante exigente a través de un canchal en zigzag hasta alcanzar un pequeño mirador con un panel informativo sobre las gargantas del Guatizalema y los cañones de Guara, que ofrece una panorámica espectacular hacia el norte del camino recorrido.

El camino comienza a descender por la ladera este del pico el Borón con el precipicio del embalse a la izquierda, atravesando canchales y zonas bastante expuestas, en algunos tramos protegidos con barandillas de sirga metálica, viendo cada vez más cerca los paredones de conglomerados de la parte sur del embalse. La senda atraviesa un collado desde donde vemos las peñas de El Huevo y San Cosme en la orilla opuesta del embalse, y los mallos de Ligüerri, en la ladera por donde vamos caminando. 

Embalse de Vadiello en la zona de transición entre crestas calizas y los conglomerados del Huevo y Peña San Cosme

Tras pasar varios tramos protegidos con barandilla de sirga metálica alcanzamos la zona de transición entre las calizas de la parte norte del embalse y los conglomerados de esta zona sur, justo donde el camino comienza a girar hacia la derecha para rodear el brazo del embalse correspondiente al barranco del Diablo que sorteamos mediante una pasarela metálica. El camino continúa hacia el Sur ascendiendo hasta un pequeño collado desde el que vemos al fondo la carretera y a nuestra izquierda una pared de conglomerados equipada con clavijas para la escalada.

El camino desciende hacia la orilla y enseguida alcanzamos una zona de descanso con paneles informativos, bancos de madera y una pasarela que accede al final de la carretera y al antiguo puente, actualmente medio derrumbado, bajo impresionantes paredes de conglomerado de gran verticalidad. Nos encontramos en la zona de los mallos de Ligüerri, formaciones geológicas de similar origen a los famosos mallos de Riglos, pero con sus característicos bandeados con colores más grises, aspecto más redondeado y en general de menor tamaño, también en este caso ideales para la práctica de escalada en roca.

Embalse de Vadiello desde el final de la carretera, con el pico Fragineto al fondo y los conglomerados en primer término

En Vadiello encontramos dos macizos separados por el embalse, en la orilla izquierda tenemos las paredes de La Predicadera, El Huevo de San Cosme y la zona del Santuario de San Cosme y San Damián. En la orilla derecha encontramos otro macizo formado por varios conjuntos de mallos, los de Ligüerri al Este junto al embalse, los de Lazas en el centro, y los de Los Pepes en la parte occidental, donde también se esconde la ermita rupestre de San Chinés. No debemos olvidar que al encontrarnos dentro del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara las prácticas de la escalada y el barranquismo se encuentran reguladas, con periodos determinados para la práctica deportiva en los diferentes sectores evitando la época de nidificación y cría de aves y otras especies protegidas.

Después de cruzar la pasarela el camino continúa por un túnel, y se incorpora a la carretera que se encuentra cortada por una valla en el otro lado del túnel. Por la carretera atravesamos un segundo túnel, dejando a la izquierda una pequeña zona de aparcamiento y continuamos por un tercer túnel, esta vez un poco más largo y también sin iluminación, que va a parar a un parking situado junto a la caseta de la Confederación Hidrográfica del Ebro, con diferentes paneles informativos y un desvío asfaltado a la izquierda que lleva a la presa de Vadiello, construida para abastecer de agua potable a la ciudad de Huesca en el año 1971.

Paredón de conglomerados en la zona del Canal del Palomo

El camino continúa por la carretera cruzando un último túnel, dejando las casas de Vadiello a nuestra derecha, y avanzando unos 400 m hasta una curva en la que el camino se desvía de la carretera por una senda a nuestra derecha hacia Santa Eulalia la Mayor. Nos encontramos en el Barranco de Vadiello, por el que se accede a varias rutas y vías de escalada como la zona del circo de Ligüerri o la canal del Palomo.

Tras unos metros, encontramos un panel con información del camino y un aparcabicis, y a la izquierda al otro lado del arroyo, una zona de descanso bajo una bonita y sombreada chopera. Retomando el camino y tras caminar unos metros, cruzamos el barranco de Vadiello por unas piedras y luego el sendero asciende por una zona boscosa de pinos. Llaneando por la ladera bajo las impresionantes paredes del circo de Ligüerri, el camino se desvía a la izquierda adentrándose en el denso pinar de repoblación (Pinus nigra) que ocupa esta aterrazada ladera, para en unos 500 m volver a salir al claro y continuar llaneando hasta una zona con bastantes carrizos en el barranco de los Terreros. Aquí encontramos una balsa y un panel con información del camino. 

Panorámica de la Hoya de Huesca con Atalaya de Santa Eulalia a la derecha desde la pista que viene de Vadiello

A la espalda continúan vigilantes los paredones de conglomerados del barranco de Vadiello, en cuyas repisas podremos divisar algunas cabras domésticas asilvestradas o “cimarronas”, compartiendo territorio con los habitantes más característicos de estas formaciones geológicas: las grandes rapaces como el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche (Neophron percnopterus), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el águila real (Aquila chrysaetos), el halcón peregrino (Falco peregrinus) o el búho real (Bubo bubo). También aparecen otras aves de menor tamaño como el trepariscos (Tichodroma muraria), que nidifica en el Pirineo pero suele pasar los inviernos en Vadiello, el roquero solitario (Monticola solitarius), el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), la collalba negra (Oenanthe leucura) o chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax).

La pista continua entre pinares dejando a un lado el desvío a la ermita de San Chinés, junto a la Caseta de San Román, ascendiendo en zigzag hasta alcanzar otra pista que viene de Vadiello, tomando la dirección a Santa Eulalia. Seguimos ascendiendo con impresionantes vistas a nuestra espalda de los paredones de conglomerados de los mallos de Lazas y Los Pepes, hasta alcanzar el collado de donde parte a la derecha el camino hacia los pozos de hielo de Cuello Bail. El Camino Natural continúa de frente avanzando por el pinar, hasta tomar una curva a la izquierda donde el arbolado deja paso a una zona de matorral de boj y enebro, que ofrece unas vistas espectaculares de la Hoya de Huesca.

Panorámica de la Sierra de Guara desde la Atalaya de Santa Eulalia

El camino continúa descendiendo hacia Santa Eulalia la Mayor rodeando el cerro de Forcas, hasta una pequeña zona de descanso situada en el mirador de la Gabardiella, justo en el desvío hacia la ermita Virgen de Sescún y la torre medieval de la Atalaya. Junto a la ermita del siglo XII de planta rectangular encontramos una zona de descanso y una fuente, y siguiendo un poco más adelante llegamos a la torre de la Atalaya, reconstruida recientemente y perteneciente a un castillo musulmán de origen incierto que pasó a manos aragonesas en el siglo XI. Desde esta localización tenemos impresionantes vistas tanto de la sierra de Guara por su cara sur como de la zona llana de la Hoya de Huesca.

Desde el desvío accedemos al pueblo de Santa Eulalia la Mayor enseguida, tomando un nuevo desvío a la derecha que nos conduce hasta un panel informativo junto a las primeras casas y otro un poquito más abajo junto a la iglesia de San Pedro del siglo XVII, que separa al pueblo en dos barrios. En el barrio de abajo encontramos típicas casas señoriales de la zona, con arcos de medio punto en las portadas y sus escudos de armas, en esta localidad también conocida como Santolaria.

Perfil

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara

Creado mediante Ley 14/1990 de 27 de diciembre de las Cortes de Aragón, abarca una superficie de 47.450 hectáreas y la zona periférica de protección, suponen otras 33.750 hectáreas más.

Esta sierra prepirenaica, posee altitudes que se reparten entre los 430 m del río Alcanadre hasta los 2.077 del pico Tozal de Guara.

La unión de la geología dominante por rocas de carácter Kárstico unido a la laboriosa erosión producida por el agua a lo largo de los milenios, ha provocado la particular configuración del Parque, con cañones, torrentes, simas y mallos.

Esto ha motivado que sea conocido por los estrechos y profundos barrancos de sus ríos, principalmente Vero, Alcanadre, Guatizalema y Mascún (algunos con longitudes superiores a los 20 km y desniveles mayores de 800 m) en los que la práctica del barranquismo y la escalada mueve todos los años a numerosas personas que vienen a disfrutar de este deporte.

Al situarse en una zona de transición entre la depresión del Ebro y el Pirineo, el clima adquiere un carácter muy contrastado, y ello unido a los diferentes microclimas que se generan en los barrancos, origina una gran riqueza florística.

En cuanto a fauna, cabe destacar la presencia de aves rapaces y fauna acuícola, en peligro de extinción. Entre las primeras se encuentran el águila azor-perdicera (Hieraaetus fasciatus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), y en cuanto al medio fluvial, el tritón pirenaico (Calotriton asper).

Cabe destacar la presencia de abundantes mariposas lo que indica la calidad medio-ambiental del Parque y diversos endemismos rupícolas, como la aguileña (Aquilegia viscosa subsp. Guarensis), el romperrocas (Petrocoptisguarensis), la oreja de oso (Ramondamyconi) o la corona de rey (Saxifragalongifolia).

En cuanto a la vegetación, es muy diferente en función de la orientación: en las laderas con orientación sur, predomina la vegetación mediterránea con matorral con especies como la encina (Quercus ilex) o el enebro (Juniperus communis), con acompañamiento de tomillo (Thymusvulgaris) o romero (Rosmarinusofficinalis).

Por el contrario, en las laderas de orientación norte, la vegetación es más atlántica, estando representada por bosques de hayas (Fagussylvatica), pinos silvestres (Pinussylvestris) o abetos (Abies alba).