La Agalaxia contagiosa es una enfermedad epizóotica que provocan numerosas pérdidas económicas y productivas en el ganado ovino y caprino, cuyos agentes etiológicos son distintas especies de micoplasmas Mycoplasma agalactiae (Ma), M. capricolum subsp. capricolum (Mcc), M. mycoides subsp. capri (Mmc) y Mycoplasma putrefaciens (Mp). Los micoplasmas carecen de la típica pared celular de las bacterias. En su lugar, se rodean de un polímero de galactosa (galactano) a modo de cápsula. Esto da origen a su pleomorfismo, a su resistencia a ciertos antibióticos como la penicilina y a no teñirse con la tinción de Gram. La agalaxia contagiosa es una enfermedad grave de las ovejas y las cabras que se caracteriza por mamitis, artritis, queratoconjuntivitis y, en ocasiones, aborto.
En España se ha presentado con relativa frecuencia desde la década de los 50, considerándose endémica casi en la totalidad del país. Actualmente la enfermedad está bajo un Programa nacional voluntario de vigilancia, control y erradicación.
Es una enfermedad de declaración obligatoria según la lista de la OMSA (Organización Mundial de Sanidad Animal) para animales terrestres, por lo que su presencia puede suponer trabas al comercio internacional. No obstante, no es objeto de control dentro de la UE de acuerdo a la nueva normativa de sanidad animal (Reglamento 2016/425).
No hay evidencia de que la agalactia contagiosa se transmita a las personas. Solo se ha asociado un caso de sepsis y meningoencefalitis con la infección por M. capricolum capricolum después de un contacto accidental con pequeños rumiantes o del consumo de productos alimenticios de cabras.