Descripción de la enfermedad
La durina es una enfermedad infecciosa contagiosa de los équidos reproductores (principalmente caballos, aunque también puede afectar a asnos y mulas). Se trata de una tripanosomosis de transmisión venérea que afecta principalmente al aparato genital, aunque puede evolucionar hacia formas sistémicas con afectación cutánea y neurológica.
El agente causal, Trypanosoma equiperdum, es un protozoo flagelado extracelular del subgénero Trypanozoon. A diferencia de otros tripanosomas, es fundamentalmente un parásito tisular y rara vez se detecta en sangre. No se conocen reservorios naturales distintos de los équidos infectados.
La durina es una enfermedad de declaración obligatoria en España, de conformidad con el (Real Decreto 779/2023) (ver infografía). El Laboratorio Nacional de Referencia para esta enfermedad es el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete.
Transmisión
La durina se transmite vía venérea a través de la monta natural o de la inseminación artificial.
También puede ocurrir de forma indirecta por fómites contaminados especialmente durante la monta asistida o prácticas reproductivas sin higiene adecuada. La transmisión de la infección de la yegua al potro puede ocurrir a través de diversas mucosas, como la conjuntiva.
La duración del periodo de incubación de la durina es variable, desde semanas hasta meses o años.
Signos clínicos
La durina se caracteriza por una evolución crónica, con fases alternantes de empeoramiento, mejoría aparente y recaídas. La gravedad de la enfermedad es variable y pueden presentarse infecciones subclínicas. Aunque la mortalidad puede alcanzar aproximadamente el 50 %, especialmente en los sementales, se han descrito casos de recuperación espontánea. Los burros y los mulos son más resistentes que los caballos y, en los primeros, la infección suele cursar con signos clínicos poco evidentes.
Los signos clínicos más frecuentes incluyen fiebre intermitente, edema y tumefacción de los genitales externos y de las glándulas mamarias, lesiones cutáneas edematosas, anemia, pérdida progresiva de condición corporal y signos neurológicos. Las placas cutáneas edematosas, de 5 a 8 cm de diámetro y 1 cm de grosor, siguen considerándose patognomónicas, aunque también se observan ocasionalmente en équidos infectados por Trypanosoma evansi (agente causal de la Surra).