Camino Natural del Santander Mediterráneo. Tramo Daroca

Descripción

CN Santander-Mediterráneo. Tramo Daroca

Acompañando al río Jiloca, como ya lo hizo el ferrocarril, y abrigados por la frescura de su bosque de ribera

Testigos impasibles del paso del antiguo ferrocarril fueron ya los viñedos y fósiles de trilobites de Murero, cuyos peirones delimitaban el territorio con Manchones. Daroca ya se erigía poderosa, monumental y amable, recibiendo a los viajeros de este tren por la Puerta Baja, para terminar en la tranquila y ribereña Villanueva de Jiloca. Donde antiguamente sonaba el traqueteo del tren, hoy se oyen grupos de senderistas y cicloturistas que, sin duda, se llevarán una buena historia de este valle en sus mochilas.

Camino Natural con el túnel de Murero al fondo

Este tramo, de poco más de 15 km, comienza en el término municipal de Murero, adentrándose a continuación en el túnel del mismo nombre que, con sus 535 metros de longitud perfectamente acondicionados e iluminados, harán las delicias del cicloturista.

Superado este antiguo elemento ferroviario, el viajero puede observar en primera persona dos de las riquezas del municipio: sus viñedos y su afamado caldo. De entre todas las particularidades que hacen sobresalir a este vino, cabe destacar sus cepas centenarias de uva garnacha, cultivadas sobre terrenos de pizarra que aportan unas características organolépticas insuperables.

Edificio ferroviario en cruce a Manchones

Avanzando por el antiguo trazado ferroviario, con el río Jiloca como fiel compañero situado siempre a la izquierda, el caminante divisa la ermita de San Mamés, lugar muy querido por los murereños que cada 17 de agosto se congregan en este lugar, junto con turistas y vecinos de las localidades cercanas, para celebrar una romería llena de tradición y simbolismo.

El antiguo trazado ferroviario continúa su cómodo avance llegando a la antigua estación de Murero – Manchones, donde el antiguo edificio de recepción de viajeros y los aseos todavía continúan en pie, aunque constatan el paso implacable del tiempo. Junto a ellos, una nueva área de descanso permite a cicloturistas y caminantes recuperar fuerzas y documentarse con los paneles interpretativos allí disponibles, que hablan del otro elemento característico de Murero: el yacimiento paleontológico de la Rambla de Valdemiedes. Allí, se han encontrado fósiles de unas 80 especies diferentes de trilobites.

Grúa y almacén en antigua estación de Daroca

Antes de cruzar la carretera que da acceso a Murero, el viajero puede visitar su núcleo rural en el que destaca la iglesia parroquial de Santa Maria La Mayor. El viaje continúa con el antiguo trazado ferroviario en dirección sureste y que juguetea con el río Jiloca, acercándose y alejándose ligeramente. En el cruce con la carretera de acceso a Manchones, con la torre-campanario de la iglesia parroquial de la conversión de San Pablo dominando el paisaje, se pueden observar diferentes edificios que hacen recordar al viajero el pasado ferroviario de esta ruta, llegando poco después a otra área de descanso.

Murallas de Daroca

Después de recorrer varios kilómetros, se alcanza la antigua estación de Daroca, que disponía de almacén, grúa, depósito de agua y otros elementos que dotaban a este complejo ferroviario de cierta importancia. A esta relevancia pasada se le suman, actualmente, un área de descanso y un panel interpretativo que harán las delicias del viajero.

A poco más de 1 km se encuentra la localidad de Daroca, capital de la comarca de Campo de Daroca que, con su enorme patrimonio arquitectónico, es parada obligatoria para todo el que realice el itinerario. Sus murallas ancestrales denotan el carácter defensivo y la ubicación privilegiada de esta población. Sus dos puertas, la Puerta Baja y la Puerta Alta, daban la bienvenida a viajeros que llegaban desde distintas partes de la península; Daroca se consideraba lugar de paso y tránsito.

Villanueva de Jiloca

Continuando el trazado, nos alejamos poco a poco de la monumental Daroca, alternando cultivos de cereal con zonas ribereñas que ofrecen un mosaico de atractivo colorido. Finalmente, alcanzamos la última población de este tramo, Villanueva de Jiloca. Una nueva área de descanso da la bienvenida al viajero, obsequiándole con unas bellas vistas de la localidad mientras recupera las fuerzas. Se erige dominante la iglesia de San Gil Abad, que además cuenta con dos ermitas en las cercanías del núcleo rural, en honor de San Bartolomé y de Nuestra Señora del Rosario, construidas en el siglo XV y XVI, respectivamente.

Aquí, el cicloturista afronta la última parte de este tramo que finaliza al mismo tiempo que el término municipal de Villanueva de Jiloca, junto al río, cerca de un salto de agua y una pequeña zona de pradera con sombra. Un enclave único en el que sin duda podrá hacer repaso de lo vivido en el tramo de Campo de Daroca del Camino Natural Santander – Mediterráneo.

Perfil

Perfil MIDE CN del Santander-Mediterráneo. Tramo Daroca


(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Daroca

Localidad que da nombre a la comarca (Campo de Daroca). De origen celtibero (Darek), con importancia en la época romana (Agiria) y musulmana (Calat-Darawca) fue lugar de referencia tras la Reconquista y en toda la Edad Media. Lugar fronterizo y de paso, sus dos puertas, la Puerta Baja y la Puerta Alta, han dado la bienvenida a viajeros y visitantes durante siglos. Además, su amplio patrimonio arquitectónico, sobre el que destacan los más de 4 kilómetros de murallas con torres como la de San Cristóbal y la del Jaque, la monumental Fuente de los Veinte Caños y la basílica de Santa María de los Sagrados Corporales, le hizo conseguir en 1931 la declaración de conjunto histórico-artístico.

El patrimonio natural se centra en la vega del Jiloca que debido a sus fértiles tierras produce una horticultura rica y variada presente en su gastronomía. También existen varias rutas de largo recorrido que pasan por la ciudad y un buen puñado de itinerarios locales que descubren los diferentes e interesantes rincones que guarda Daroca.

Su festividad más importante es el Corpus Christi, que fue instituida en 1264 por el Papa Urbano IV conmemorando el milagro de los Corporales y se celebra dependiendo del año entre finales de mayo y primeros de junio. La Semana Santa y la festividad de Santo Tomás, el 7 de marzo, también son motivo de celebración. Pero sin duda, uno de los acontecimientos más importantes del año tiene lugar a finales del mes de julio, cuando Daroca engalana sus calles para celebrar su feria medieval. Curioso evento en el que participan numerosos vecinos de la localidad y que atrae a multitud de visitantes.