Alternativa 1: Ruta Santibáñez de Ecla a Payo de Ojeda

Descripción

Camino Natural del Románico Palentino. Alternativa Santibáñez de Ecla a Payo de Ojeda

Monasterios del románico entre tierras de cultivo

Esta ruta de 14 kilómetros es una de las dos que complementa a la del Carbón de Cok, dentro del Camino Natural del Románico Palentino. Recorre el ondulado territorio de La Ojeda entre paisajes modelados por el río Burejo, rodeado de campos de cultivo, y algunos bosquetes de robles y pinares. Esta comarca esconde bellos exponentes del románico español y europeo, como son los monasterios de San Andrés y Santa Eufemia.

Iglesia de San Juan en Santibáñez de Ecla

La etapa comienza en la población de Santibáñez de Ecla, en el cruce entre el Camino de Escuelas y la calle Real, junto al panel de inicio de la ruta. Desciende por ésta última, atravesando el pueblo y dejando a la izquierda la iglesia de San Juan, que a pesar de ser del siglo XIV, es un perfecto ejemplo de la pervivencia en tierras palentinas de la estética románica durante el gótico, para posteriormente alcanzar la carretera PP-2226. A partir de este punto se debe andar con precaución, ya que el camino comparte el tránsito con vehículos motorizados a lo largo de 180 metros de carretera.

En la primera intersección, la ruta toma el camino que aparece a la derecha, y que seguirá en paralelo a la carretera PP-222. Éste es el punto más cercano del camino natural al espectacular Monasterio de San Andrés; uno de los monumentos más populares del románico palentino, y que bien merece una visita. Para llegar hasta él se puede continuar por la carretera PP-2226 hasta su intersección con la PP-222 y posteriormente girar a la izquierda.

La vegetación que crece junto al Arroyo de San Andrés dificulta la visión del monasterio desde la carretera, pero a escasos metros se encuentra un puente que salva el cauce y da acceso a una calle donde se encuentra un panel informativo. Desde aquí se obtiene una buena vista del conjunto eclesiástico, cuya muralla se puede bordear por la derecha hasta la entrada.

De nuevo en la ruta, el camino continúa sobre terreno llano en paralelo a la carretera PP-222 y al Arroyo de San Andrés, enmarcado entre campos de cultivo, genistas y encinar, hasta llegar a la carretera PP-2225. Justo antes de alcanzarla pasa por una pequeña pasarela y en el cruce gira hacia la izquierda. Hasta la intersección con la PP-222 se circula por un tramo de 200 metros compartido con vehículos, por lo que conviene extremar de nuevo las precauciones.

Iglesia de San Juan Bautista, en Moarves

El camino cruza la PP-222 y comienza un ligero ascenso en perpendicular a la carretera. A lo largo de dos kilómetros y medio, por pavimento en ocasiones de grava y en ocasiones de tierra, continúa por terreno ondulado con ligeras pendientes, entre campos de cultivo y encinares adehesados, cruzándose a su paso con algunas pistas forestales en el recorrido hacia Moarves de Ojeda. A medida que se acerca a la población, el camino comienza a descender por la ladera, y aparecen pinares que se alternan con las dehesas de encina.

Al llegar a Moarves se distinguen claramente las indicaciones que llevan hasta la carretera P-227, que atraviesa el casco urbano por el centro. Junto a la propia carretera se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista, del románico tardío, declarada Patrimonio Histórico Artístico en 1931. Su portada está coronada por un impactante friso, esculpido con los doce apóstoles flanqueando un Cristo central rodeado de los símbolos de los cuatro evangelistas: el hombre (San Mateo), el león (San Marcos), el toro (San Lucas) y el águila (San Juan).

El camino pasa sobre el río Bullaque a la salida de Moarves

Bordeando la iglesia, el camino abandona Moarves por la esquina opuesta, hacia el oeste. A unos 250 metros se encuentra con el río Burejo, principal cauce de la comarca. Tras cruzarlo, comienza un ligero ascenso y el itinerario empieza a recorrer un trazado semicircular hacia la derecha. A lo largo de algo más de tres kilómetros discurre por terreno llano con pavimento de grava, flanqueado por campos de cultivo, principalmente de cereal. Pasado el punto kilométrico siete, el camino de grava desemboca en uno de tierra en un cruce bien señalizado, y el recorrido continúa girando a la derecha y comienza un ligero descenso a lo largo de dos kilómetros y medio más, rumbo a Olmos de Ojeda.

Un kilómetro antes de llegar a Olmos de Ojeda aparece un cruce de caminos que permite continuar la ruta hacia Payo de Ojeda o seguir hacia el núcleo urbano para visitar la población y el Monasterio de Santa Eufemia (a unos 2km).

Iglesia de Santa Rufina y Santa Justa

El camino natural continúa recto hacia Payo de Ojeda, entre campos de cultivo, a lo largo de tres kilómetros, llegando hasta un cruce en el que gira a la derecha. En este tramo, además de los cultivos de cereal encontramos una pequeña repoblación de pinos.

Finalmente, en el cruce a continuación el camino gira a la izquierda para emprender la recta final hasta Payo de Ojeda. A unos 500 metros, se cruza con la carretera PP-2233, para continuar de frente hasta la iglesia de las Santas Justa y Rufina, que conserva la portada y la pila bautismal románicas.

Mapa

Perfil

MIDE. Camino Natural del Románico Palentino. Alternativa Santibañez de Ecla a Payo de Ojeda

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Destacados

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Información adicional

Real Abadía Cisterciense de Santa María y San Andrés de Arroyo

Conocido comúnmente como monasterio de San Andrés de Arroyo, esta abadía es un exquisito ejemplo del arte cisterciense rural y uno de los monumentos más populares del románico palentino. Fue fundada en 1181 para acoger una comunidad de monjas de clausura cistercienses, y las primeras referencias documentales aparecen en un privilegio de Alfonso VIII, que siguió acrecentando el patrimonio del monasterio con numerosas donaciones.

Como era habitual en los monasterios medievales, el conjunto de iglesia y dependencias claustrales se halla rodeado por una muralla abierta mediante una gran puerta. A la entrada del recinto se conserva un rollo de justicia de traza muy sencilla, que recuerda que la abadesa de San Andrés tenía jurisdicción civil y penal sobre varias poblaciones del entorno.

El claustro es la parte más espectacular del monasterio, constituyendo una de las maravillas del arte medieval hispano. Entre las dependencias claustrales destaca la Sala Capitular, donde se conservan los restos de las antiguas abadesas Dª Mencía y Dª María.

La iglesia presenta una única nave con crucero y tres ábsides con grandes ventanales. La entrada principal de se encuentra en un lado, como era habitual en los monasterios femeninos, y un pórtico lateral se extiende a lo largo del muro norte, formado por una serie de arcos de medio punto.

Las desamortizaciones decimonónicas afectaron a la conservación del monasterio, pero en 1931 el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural, lo que permitió una importante labor restauradora. En la actualidad, la comunidad de monjas de clausura que habita el monasterio desarrolla una artesanía culinaria de pastas de té, hojaldres y otros productos de repostería que los visitantes pueden adquirir. El monasterio también ofrece un servicio de hospedería mixta, con plazas muy limitadas.

Santa Eufemia

La Iglesia románica de Santa Eufemia (monumento histórico - artístico nacional desde 1931) es el único vestigio de lo que fuera el monasterio de Freiras Comendadoras de Santiago, y es uno de los enclaves más importantes del románico español. La edificación actual es del siglo XII, pero su origen es prerrománico. Su propiedad, en manos privadas, no está relacionada con las desamortizaciones, sino por un trueque de las Comendadoras, que dieron el monasterio a cambio de tierras en Toledo.

La iglesia, con planta de cruz latina de una sola nave, está repleta de detalles, como la rica decoración de sus columnas y capiteles, o el altar mayor, formado por una gran piedra plana soportada por capiteles, que formaban parte del claustro desaparecido. La iglesia también alberga dos sepulcros de piedra: el primero, con y flores de lis y leones esculpidos en la piedra y coronado por la espada, pertenece a la Infanta Doña Sancha Alfonso; el otro corresponde a un caballero cruzado.

La iglesia alberga también un pequeño museo en una sala adosada al muro norte, con una colección de restos del desaparecido claustro.