Camino Natural del río Barbantiño

Descripción

Camino Natural del río Barbantiño

La cultura del agua

El río Barbantiño, al noroeste de la provincia de Ourense, es el protagonista de un circuito fluvial de unos 15 km de longitud, entre su ruta principal y sus ramales. El Camino recorre un entorno natural de gran belleza, salpicado por pequeños puentes y pasarelas, donde la presencia de viejos molinos da fe de la importancia de los ríos gallegos para la economía local.

La ribera del río Barbantiño ha sido desde la Alta Edad Media un foco primordial de actividad molinera que posteriormente, con la llegada del maíz, se intensificó aún más. Los muíños (molinos) son muy abundantes a lo largo de todo el curso fluvial; algunos, bien conservados o restaurados, sirven de muestra de esta actividad ya olvidada. Pero otros, con peor suerte, permanecen en ruinas. En torno a ellos se conservan los caminos de servicio necesarios para el trasiego de grano y harinas, y para el mantenimiento de todos estos elementos. Existen un gran número de restos de esta actividad entre los viaductos del AVE y la autopista AG-53, en la margen derecha del río. Muchos no conservan su techado, pero permanece en ellos la magia del lugar; sus muros se han ido cubriendo de vegetación y se pueden ver las piedras de la molienda que recuerdan que, en otros tiempos, estos lugares debieron tener una actividad frenética y, también, que el paso del hombre es temporal, mientras la naturaleza se abre paso y, poco a poco, cicatriza las heridas que podamos infringirle.

El Camino Natural del Barbantiño discurre por los municipios de Maside (parroquia de Armeses), Amoeiro (Parada) y Punxín (Santa María), donde se encuentra el inicio de la ruta. Punxín se encuentra a unos 20 minutos en coche desde Ourense. Por la autovía A-52 dirección Vigo, y tomando la salida 241, se coge la N-541 en dirección a O Carballiño, hasta la localidad de A Forxa (Punxín). Unos metros antes de llegar a la iglesia de Santa María de Punxín existe un apartadero donde se puede dejar el coche y donde se ubica un cartel de localización de la ruta.

A lo largo de la ruta se pueden encontrar diversos hitos y paneles que señalan la ruta. Las referencias kilométricas están tomadas con respecto al inicio de la misma en O Bañiño. Debido a que la zona de O Bañiño es una zona fácilmente encharcable y de difícil acceso en ciertas épocas del año, se ofrece la posibilidad de comenzar la ruta desde el ramal de la Iglesia de Santa María, donde se puede estacionar el coche.

Capilla de San Roque en Punxín

La ruta principal del Camino se inicia en O Bañiño, cuando la época lo permite (posibles encharcamamientos). Se trata de una surgencia de aguas templadas (23°C) y sulfurosas, con propiedades minero-medicinales, donde existe una pequeña área recreativa. En la comarca es bastante común la presencia de manantiales de aguas de este tipo, que tradicionalmente se han utilizado para el tratamiento de afecciones digestivas, respiratorias y del aparato locomotor, además de para relajarse.

En caso de que haya que partir desde Santa María, este ramal recorre un tramo de viviendas y huertos diseminados en As Quintas, San Roque, O Bacelo y Condes de Abaixo. En San Roque se puede encontrar la iglesia del mismo nombre. Justo antes de llegar a O Val, hay que desviarse en dirección al río Barbantiño donde se junta con la ruta principal que viene de O Bañiño. En este punto existe un paso de hormigón sobre el río que conecta con el recorrido de vuelta de la ruta principal.

Ya en este punto, el sendero asciende paulatinamente la cuenca fluvial del Barbantiño por la margen derecha del río hasta el puente de la carretera CV-409 (OU-0524), entre paisajes agrícolas y bosques de ribera formados por alisos (Alnus glutinosa), fresnos (Fraxinus sp.) chopos (Populus sp.) y sauces (Salix sp.). Otras especies de ribera que se pueden encontrar más puntualmente son el castaño (Castanea sativa), el cerezo (Prunus avium), el olmo (Ulmus sp) y el laurel (Laurus nobilis).

El camino discurre entre robles y rebollos acompañados de ajo antosil

Además de la vegetación existente, este paseo está surcado por rocas graníticas esmaltadas por el agua y vestidas por musgo, y acompañadas de una tira extensa de ajo antosil (Osmunda regalis), que es un tipo de helecho muy extendido en las cuencas gallegas, y que a lo largo de la historia ha tenido infinidad de usos veterinarios y medicinales, usado incluso para revestir los tejados de antiguos chozos. En segunda línea, tras las especies puras de ribera se pueden encontrar robles (Quercus robur), rebollos (Quercus pyrenaica) y pinos (Pinus pinaster).

Antes de llegar al puente de dicha carretera existe la opción de seguir la ruta al borde del río o ascender por el ramal de O Viñao, pudiéndose más tarde retomar de nuevo el camino principal.

Tanto en la margen derecha como en la izquierda se pueden encontrar diversas infraestructuras hidráulicas abandonadas, otras restauradas y algunas en uso. Aproximadamente en el punto kilométrico 1,4 del tramo principal, existe un molino restaurado rodeado de pasarelas de madera, y cerca una pasarela metálica que permite el paso a la otra orilla y retomar el sendero en sentido de vuelta.

Puente medieval de San Fiz

A medida que se avanza por el valle por el que discurre el tramo principal, el sendero se va estrechando poco a poco. El verdor de este bosque de ribera resplandece aún en invierno debido a la presencia de laurel en la vegetación. Este misterioso tramo, que evoca en el recuerdo la imagen del bandido Fendetestas de “El bosque animado” (W. Fdez. Flórez), también sorprende con pequeños caneiros o diques artesanales de piedra, que en su día sirvieron para estancar el agua y desviarla por un canal para su posterior uso hidráulico.

A la altura del viaducto de la autovía AG-53 al otro lado de la orilla, el Camino se adentra en la parroquia de Parada (Amoeiro), donde se localizan una central hidroeléctrica y una antigua piscifactoría abandonada. A medida que el Camino va avanzando se van encontrando un conjunto de molinos abandonados que han sido invadidos totalmente por la vegetación y parecen ya formar parte del ecosistema de ribera.

Poco antes del punto kilométrico 4, el Camino principal abandona la vereda junto al río y asciende por una ladera hasta un área recreativa, para salvar la “Catara del Cachón”. En este punto hay un ramal (Fervenza I) por el que se puede emprender un pequeño paseo por una pasarela metálica, hasta el hermoso paraje natural de la “Fervenza do Barbantiño” o catarata del Cachón, conocido por su cascada de 15 m de altura y sus pozas de agua cristalina.

El camino pasa junto a diferentes molinos

El área recreativa dispone de dos amplios bancos de piedra bajo un techado que protege tanto de las frecuentes lluvias como del intenso sol de verano. En días despejados se pueden apreciar bonitas panorámicas del valle. En este punto, para facilitar la visita a la “Fervenza do Cachón”, se ha empedrado el camino en pendiente para facilitar el acceso de los vehículos, y se han habilitado unas pasarelas de madera con el fin de permitir la visita a uno de los enclaves más hermosos de la región, incluso a personas con movilidad reducida.

Alrededor de unos 150 m, pasado el viaducto del AVE se encuentra la presa de Barbantiño, que alimenta la minicentral hidroeléctrica que hay aguas abajo. En este punto la ruta principal cruza por encima de la coronación de la presa y regresa por la margen izquierda.

Una vez pasada la presa, se puede continuar el Camino por el ramal de San Fiz, una población muy pequeña pero donde merece la pena visitar la ermita de San Pedro y un hórreo del siglo XIX. Este ramal es circular, y se puede volver a llegar a la coronación de la presa por la margen izquierda, de nuevo.

Impresionante cascada “la Fervenza do Barbantiño”

El ramal de San Fiz sube al pueblo y luego baja hasta el puente medieval de San Fiz (s XIII-XIV) por el que discurría el antiguo Camino Real que unía Ourense con Santiago de Compostela. Este ramal salva el terraplén de la línea férrea con la ayuda de un pasadizo que goza de una gran acústica que conviene probar. Saliendo del pasadizo, aparece un paisaje de agua remansada por la presa.

Sinuosa, la ruta continúa a través de pinares y tojos por debajo del puente del AVE, en un descenso serpenteante por la montaña que conduce a varios molinos, los Muíños das Penas, que ponen de manifiesto la importancia de la cultura del agua en Galicia.

En este punto se llega de nuevo a la catarata del Cachón. Es un buen lugar para hacer un alto en el camino y disfrutar del entorno, dispone, además, de un pequeño refugio construido en madera que puede resguardar al visitante ante las inclemencias del tiempo. También hay una mesa de piedra realizada con la muela de un molino y un panel explicativo del funcionamiento del molino harinero.

El río Barbantiño

El descenso a la vuelta es más fácil que a la ida y gran parte del itinerario discurre por cómodos senderos que ofrecen espectaculares vistas hacia el Barbantiño, ya que se camina a unos 10 m de altura sobre el nivel del río hasta la minicentral hidroeléctrica. Un poco más abajo, aún se pueden observar las ruinosas instalaciones de una piscifactoría, otra actividad económica asociada al intenso caudal y a la buena calidad de las aguas del río.

Una vez se ha llegado de nuevo al puente de la carretera CV-409 (OU-524) se toma un camino que conduce de nuevo a escasos metros de la ribera y se continúa el curso del río hasta el puente de hormigón que conecta Parada con Punxín, para llegar así al origen de la ruta.

Un poco antes del hito kilométrico 9 existe un área recreativa con una pasarela metálica que conecta las dos orillas del río.

Una vez se ha llegado de nuevo al puente de la carretera CV-409 (OU-524) se toma un camino que conduce de nuevo a escasos metros de la ribera y se continúa el curso del río hasta el puente de hormigón que conecta Parada con Punxín, para llegar así al origen de la ruta.

Un poco antes del hito kilométrico 9 existe un área recreativa con una pasarela metálica que conecta las dos orillas del río.

Perfil

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Abundancia de recursos hídricos

La comarca de O Carballiño es rica en recursos hídricos, superficiales y subterráneos. Además de una densa red hidrográfica, en esta zona abundan los manantiales de aguas termales mineromedicinales que la han convertido en uno de los principales enclaves del turismo termal de Galicia.

Numerosos arroyos nacen en las serras de Mantiñan, de Suído y en los montes de Testeiro, por donde los cursos de agua descienden hacia el sur en busca de los ríos Arenteiro y Barbantiño, protagonistas del característico paisaje en “socalcos” o terrazas, aprovechados para los viñedos de Ribeiro.

El río Barbantiño constituye el límite natural con la comarca de Ourense por el este, aportando sus aguas al Miño, mientras que el Arenteiro y el Viñao recorren buena parte de la comarca para desembocar en el Avia, cuyas aguas también confluyen en el Miño.

La presencia del románico

En Punxín, Maside y Treboedo encontramos las iglesias románicas de San Xoán de Ourantes, del siglo XII; la iglesia de Santo Tomé de Maside Vello, obra del Románico rural, y la iglesia de Santa Comba de Treboedo, todas ellas de una sola nave y ábside rectangular.

En la iglesia de Santa María de Punxín permanece el sepulcro de San Wintila, un ermitaño que vivió en tiempos de Alfonso III. Existe la tradición popular de recoger la tierra que hay alrededor de la sepultura para curar dolencias.

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