Camino Natural del Somontano de Barbastro

Camino Natural del Somontano de Barbastro

    Una ruta espectacular por la Sierra de Guara

    La comarca oscense del Somontano es uno de los destinos más turísticos de Aragón. Rico en patrimonio cultural y natural, ofrece la oportunidad de disfrutar de paisajes privilegiados y de practicar una gran variedad de deportes, desde la pesca o la hípica a la escalada o el descenso de cañones en la Sierra de Guara. Por ella discurren los casi 55 kilómetros del Camino Natural del Somontano, una de las rutas más atractivas para los amantes del senderismo de largo recorrido.

    Perfil MIDE del CN de Somontano de Barbastro

    El Camino Natural del Somontano es un itinerario perfectamente señalizado y acondicionado que enlaza los parajes más espectaculares de la Sierra de Guara. Puede realizarse en etapas a modo de travesía o en tramos de duración reducida de ida y vuelta. Su trazado también permite varias modalidades de senderismo, desde la recreativa y la educativa hasta la deportiva. Gracias al buen clima de la comarca del Somontano, la ruta es transitable durante todo el año.

    El itinerario se articula en tres etapas, con una primera que comprende Alquézar, Colungo, Asque, Fuendebaños, San Lucas, Basacol, San Gregorio y Villacantal. El primer tramo del Camino desciende desde Colungo a los barrancos de los Pilones y de las Gargantas, atravesando el puente del Diablo, facturado en piedra.

    Estamos en un territorio dominado por conglomerados, en cuyas paredes de menor pendiente prosperan los bosquetes de encinar y el matorral mediterráneo. Desde aquí, llegamos a la localidad de Asque, desde donde parten dos itinerarios diferentes para llegar hasta la villa de Alquézar, pudiendo realizar una ruta circular entre ambos pueblos.

    Alquézar

    Siguiendo los puntos kilométricos, el Camino continúa por un tramo coincidente con el GR 1, que sigue una pista en dirección suroeste a través de campos de oliveras y almendreras. Esta pista converge con un camino que desciende hasta el curso del río Vero, que podemos cruzar por el puente de Fuendebaños, obra medieval del siglo X, desde el cual se inicia el ascenso hacia Alquézar, situada en pleno corazón de la Sierra de Guara. En esta localidad confluyen naturaleza, arte e historia, siendo de visita obligada la colegiata de Santa María la Mayor y el castillo.

    Dejamos atrás Alquézar, descendiendo hacia el barranco de Poyuela, hasta la ermita de San Gregorio, donde existe un área recreativa. Tras superar el área recreativa el camino continúa por una pista que se bifurca, pudiendo elegir entre regresar a Asque por una ruta cercana al río Vero o continuar el camino hacia Radiquero.

    Regreso a Asque por el entorno del Vero

    Panorámica de Asque, en primer plano, y al fondo Colugo

    Si queremos recorrer la ruta natural en su totalidad, dejaremos la pista principal, abandonando el trazado coincidente con el GR, y cogeremos una pista a la derecha que nos llevará hasta las Balsas de Basacol. Se trata de un área recreativa construida en piedra creada en torno a dos balsas que en la antigüedad abastecían de agua a la localidad de Alquézar y que también servían para riego de las huertas. Muy cerca, se encuentra la parte superior de la margen derecha de la Garganta del río Vero, por donde descienden multitud de barranquistas desde la bonita población de Lecina.

    Desde las Balsas de Basacol nos dirigimos hacia el Sureste por una senda que converge con un camino que viene de Alquézar y que baja hasta el río Vero, a la altura del puente medieval de Villacantal. Todo el entorno desde las balsas está dominado por una vegetación modelada en épocas pasadas por los ganados y los cultivos en terrazas construidas en piedra.

    En este descenso podemos disfrutar de unas espectaculares vistas del entorno geológico, con imponentes paredones calizos que dominan el tramo del río.

    A continuación, la ruta prosigue muy próxima al cauce del barranco de Lumos y, en la confluencia con otro barranco secundario, podremos continuar el Camino por una senda hacia El Covacho de Arpán o bien subir por el barranco de Lumos. En ambos casos tenemos garantizadas buenas vistas del intricado paisaje que se desarrolla en la cuenca de este barranco.

    Continuando el ascenso, llegamos a un casetón de pastores, a partir del cual la pista nos lleva de nuevo, entre laderas de bosque abierto de encina (Quercus ilex) y roble (Quercus sp.) y cultivos en terraza, hasta la localidad de Asque. Desde aquí, podemos recorrer otra vez el tramo entre Asque y Alquézar anteriormente descrito o bien avanzar hasta el entorno vallado del muladar, donde continúa la ruta.

    El camino a Radiquero

    Formación caliza de los Canales de Adahuesca

    Una vez de nuevo en la entrada del muladar, seguimos una pista, señalizada como GR 1, que se dirige hacia San Pelegrín. Unos 500 metros antes de llegar a esta pequeña localidad, abandonamos la GR 1 y cogemos otra pista a la izquierda, que desciende en dirección suroeste hacia Radiquero. En este entorno predominan las laderas cubiertas de vegetación de bajo porte, debido al antiguo aprovechamiento ganadero existente en la zona. Por su situación relativamente alta, en este punto del Camino se tienen buenas vistas del paisaje característico del Somontano de Barbastro, con campos de cultivo de cereal, viña, olivo y almendro, que se alternan con setos y laderas cubiertas por masas de quejigal y encinar.

    Después de atravesar Radiquero y llegar a la carretera, la ruta continúa por una pista que sale al Oeste. Esta pista nos lleva a los campos del amplio valle del barranco de Arnals y tributarios. En nuestro ascenso, la pista se ve cruzada por multitud de viales agrícolas, por lo que se debe estar especialmente atento a la señalización de la ruta, que lleva dirección noroeste. Accedemos así a las inmediaciones de las ruinas de la ermita de Santa Águeda, a las que es interesante acercarse por las impresionantes vistas que nos ofrece este punto sobre el valle que hemos ascendido.

    La segunda etapa del Camino Natural del Somontano va desde Alquézar a Las Almunias y discurre por Cabañera, Virgen de la Viña, Tranco de las Olas y Collado de las Almunias. Ascendemos ahora por la cuenca del barranco de Modovil. En tiempos pasados, sus laderas soportaron importantes cargas ganaderas, pero en los últimos decenios el progresivo abandono de esta actividad ha permitido su recolonización por un bosque de encina y quejigo (Quercus faginea). También encontramos a nuestro paso algunas laderas cubiertas de pino carrasco (Pinus halepensis) fruto de distintas repoblaciones.

    La ermita de la Viña

    Entorno de la ermita de la Virgen de la Viña

    Tras cruzar el barranco de Modovil, por el que suele bajar poca agua, atravesamos una masa de pinar. Desde este punto, volvemos a avanzar por un camino antiguo de sierra, algo más estrecho, que comienza con una pequeña pendiente y continúa en zigzag para ganar altura hasta llegar a la línea divisoria de dos cuencas. Aquí la pendiente se modera y el Camino avanza por una ladera cubierta de un denso matorral mediterráneo hasta alcanzar la ermita de la Virgen de la Viña, cuya imagen se guarda en un sencillo altar. En el entorno de la ermita se ha acondicionado un área recreativa con mesas de merendero.

    El acceso a la ermita es algo complicado. El trazado de la ruta, en su discurrir por la cuenca del barranco de las Avellaneras, se confunde en un importante tramo con el de una vía pecuaria. En sentido descendente, por la línea de cresta, va una pista que nos conduce a la ermita de la Viña o al Mesón de Sevil y a la parte superior de la Sierra de Sevil, si la seguimos hacia arriba. Sin embargo, merece la pena alcanzar este lugar, ya que desde allí se puede contemplar una bellísima panorámica del cañón del Balced y de las cumbres de Guara.

    Proseguimos por un camino que continúa hacia el Noroeste, bordeando todas las barranqueras y avanzando por terrenos calizos, pero un poco más abajo la geología cambia radicalmente. La intensa erosión a la que se ha visto sujeta esta zona hace que la vegetación prospere principalmente en terrazas naturales de menor pendiente, en los fondos de valle o en pequeñas depresiones, de forma que nos encontramos con amplias superficies desnudas en las zonas de mayor pendiente, formando auténticos paredones rocosos, que hacen de éste un terreno muy accidentado.

    La cuenca del Balced

    La formación caliza denominada Las Palomeras

    La diversidad geológica durante todo el camino por la cuenca del río Balced propicia la presencia de un bosque mediterráneo, muy pastoreado antaño y con una rica vegetación, en el que podemos descubrir desde coscojas (Quercus coccifera) hasta enebros (Juniperus sp.), sabinas (Juniperus sp.), jaras (Cistus sp.), romeros (Rosmarinus officinalis), madroños (Arbutus unedo), lavandas (Lavandula sp.) y tomillos (Thymus sp.), además de encinas, quejigos en las áreas de más suelo y pinos silvestres (Pinus sylvestris) en las zonas umbrías. Como testimonio de este pasado pastoril se encuentra el enclave conocido como el Corral Nuevo, donde antiguamente se concentraban importantes cargas ganaderas en su singular trasiego por la sierra para aprovechar los pastos.

    En nuestro discurrir por la cuenca del río, también atravesamos un terreno muy atractivo por su singularidad geológica. Se trata de la zona conocida como Las Palomeras, un terreno calizo fuertemente erosionado y puesto a la luz por la acción del agua que en su conjunto, visto desde el Sur, recuerda a una bandada de palomas.

    Siguiendo la ruta, atravesamos un angosto barranco por el paso de las Brujas. Recientemente, se ha construido un nuevo paso sustituyendo al anterior, que aún se puede contemplar. Desde este paso la ruta avanza por superficies desnudas y con fuerte pendiente. Estos tramos están provistos de un vallado de postes metálicos y cuatro líneas de sirgas para garantizar nuestra seguridad.

    Normalmente, en este intrincado e inaccesible territorio, donde el silencio solo se ve interrumpido por el sonido de la fauna que lo habita, los cursos de agua son estacionales. Sin embargo, después de fuertes precipitaciones, el paraje nos ofrece un espectáculo impresionante, en una explosión de agua que desciende por multitud de sitios.

    El Collado de las Almunias

    El río Alcanadre, encajonado entre paredes calizas

    Posteriormente, la ruta cruza el río Balced a través de un original elemento metálico situado en un estrechamiento rocoso del cauce, aguas abajo de los Estrechos, en el entorno de los Oscuros de Balced. En este tramo, nos encontramos con la presencia de las llamadas Marmitas de Gigante, originadas por la erosión del agua del río con la ayuda de pequeñas piedras que ensanchan progresivamente las paredes de pequeñas pozas. A continuación, el Camino desciende hacia el valle y, en el último tramo por la cuenca del Balced, ascendemos por un camino más ancho hasta cruzarnos con una pista forestal, en el paraje conocido como el Collado de las Almunias, que permite el acceso a la Sierra de Balced. En este cruce encontramos un área de descanso.

    Desde el Collado de las Almunias, la ruta desciende hasta la población de Las Almunias de Rodellar, siguiendo una senda algo accidentada que converge al final con un antiguo camino de herradura delimitado por muros. El Camino desemboca en la carretera que nos conduce hasta el siguiente pueblo, Pedruel. Se trata de una pequeña carretera con muy poco tráfico que desciende suavemente entre campos de cultivo y zonas de pasto de ovejas, hasta llegar al río Alcanadre.

    Poco después de cruzar el río, dejamos la carretera para acceder hasta Pedruel por el antiguo camino, llegando así al centro del pueblo. Se trata de un pequeño núcleo, con pocas casas habitadas, pero bien conservadas.

    Pedruel y el Cañón del Alcanadre

    La curiosa formación rocosa de el Huevo de Morrano

    Salimos de Pedruel por la pista que parte de la iglesia, al sur del pueblo, donde el Camino sigue varios kilómetros por la pista paralela al río Alcanadre, por el fondo de valle, entre las Sierras de Arangol y de Balced. Conforme avanzamos, el fondo de valle se hace más estrecho, mientras las laderas van ganando terreno a los cultivos.

    Dejando atrás los campos de labor, ganamos vista de la entrada del cañón del Alcanadre, en el tramo conocido como la Peonera. Pasamos cerca de una balsa de agua, desde donde sale un camino hacia Fuente Güega. La pista nos aleja del río en curva hacia arriba, dejando a la derecha dos accesos consecutivos al denominado Castillo de Nava, un enclave rocoso que domina nuestra vista a la derecha durante un buen tramo del Camino.

    Nuestro paso se hace más lento según ascendemos por la pista, que en algunos tramos tiene una pendiente muy fuerte. Llegamos así hasta un mirador que nos ofrece una fabulosa panorámica de las sierras circundantes y del cañón del Alcanadre. Desde aquí, también podemos contemplar los impresionantes paredones verticales creados por la acción del río al atravesar la sierra sobre la que nos encontramos. Al Sur, divisamos el enclave conocido como el Huevo de Morrano, que sobresale entre la masa forestal que se extiende en las laderas de la zona, y por las cuales avanzaremos más adelante. El singular aspecto de este impresionante saliente rocoso es fruto de la erosión y sirve de anidadero para una colonia de buitres (Gyps fulvus).

    El Camino prosigue por la misma pista, bajando de forma tan acusada o más que en los tramos de subida. A la izquierda, dejamos la senda que va a la ermita de San Martín, situada cerca del cauce del río.

    imagen

    Al final, nuestra pista converge a la derecha con la que va hacia Bierge, aunque nosotros seguimos por la izquierda, ascendiendo de nuevo. A unos metros, encontramos el Huevo de Morrano. Pasamos por debajo y después de avanzar unos metros, dejamos a la derecha un camino que conduce a Morrano. Descendemos por un antiguo camino de herradura hasta llegar de nuevo al río Alcanadre, en un punto donde se abre el cañón. En esta zona se encuentra la popular Fuente de Tamara, junto a un área de descanso que recibe gran afluencia de público en verano, ya que su ubicación coincide con la parte final del barranco de la Peonera.

    Una vegetación heterogénea de pino, roble, encina y abundante matorral nos acompaña durante los últimos kilómetros del Camino Natural del Somontano, alejándonos del cauce del río por una pista que sube por una ladera. Cruzamos el barranco de Tamara desde donde nos podemos acercar a la Fuente de Puntillo, una sucesión de sugerentes y pequeñas cascadas entre badinas verde esmeralda.

    Abandonamos la pista en un punto señalizado para dirigirnos a continuación al Salto de Bierge, un atractivo barranco acuático donde concluye el espectacular itinerario del Camino Natural del Somontano.

    Información adicional de la ruta

    Terminología en los cañones de Guara

    Cañón: paso estrecho o garganta profunda entre dos altas montañas, por donde suelen correr los ríos.

    Badina: balsa o charca de agua.

    Barranquera o barranco: quiebra producida en la tierra por las corrientes de agua.

    Poza: charca o concavidad en la roca donde hay agua retenida.

    Barbastro

    Barbastro, capital del Somontano, es una localidad situada estratégicamente entre el llano y la montaña, en la confluencia de los ríos Cinca y Vero. El 11 de agosto de 1137 tuvo lugar en Barbastro uno de los acontecimientos históricos más relevantes de nuestra historia, el nacimiento de la Corona de Aragón, al firmarse los esponsales de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y Doña Petronila, hija del rey Ramiro II el Monje, que fue comprometida a muy temprana edad con el conde.

    Doña Petronila vino a salvar un conflicto sucesorio muy importante. Su tío, el rey Alfonso I el Batallador, había llevado al reino de Aragón a su máximo esplendor con la conquista de la importante ciudad musulmana de Zaragoza y la ampliación de sus dominios más allá del río Ebro. Sin embargo, a su muerte no dejaba descendientes y su único hermano era monje, por lo que se le convenció a éste para que abandonara la vida monástica, contrajera matrimonio y diera un heredero al trono. Después de casar a su hija, Ramiro II delegó el poder en su yerno y se retiró de nuevo a la vida eclesiástica.