Camino Natural del Port de Vielha

Camino Natural del Port de Vielha

    Una senda por el corazón del Pirineo catalán

    El Camino Natural del Port de Vielha, retoma un viejo paso natural empleado desde antaño como vía de comunicación entre las comarcas de Arán y La Ribagorza. Este paso natural, marcado con las señales del GR-211-5, es recorrido cada 22 de mayo en la tradicional Romería de Santa Quiteria, festejando así la retirada de las últimas nieves que permiten atravesar el puerto.

    Perfil MIDE del CN del Port de Vielha

    El punto de inicio del Camino es la boca sur del “túnel de Vielha” en la nacional N-230, donde a un lado de la carretera se ve el refugio de Conangle, y se encuentran los carteles que indican el inicio de la senda que, durante 11 kilómetros recorre el paso con un fortísimo desnivel, hasta alcanzar la población de Vielha, visitando algunos de los ecosistemas más característicos del Pirineo Catalán.

    Al principio se transita por una ancha pista en la ribera del río Nere, dejando un desvío a la derecha. Justo antes de emprender el ascenso por la ruta de alta montaña se ve el comienzo de un hayedo. Se identifica este desvío hacia la derecha por un mojón de piedras y la señalización de Gran Recorrido (GR) 211-5, que marcará todo el Camino.

    Vista panorámica desde el río

    Posteriormente se alcanza un poste donde es preciso girar a la izquierda para adentrarse en la franja de pinos (Pinus uncinata) que acompaña la fuerte subida entre bloques de piedra. Zigzagueando se llega a otra indicación de Caminos Naturales que asciende por una pendiente más suave, hasta la señal de kilómetro 10, a 1.800 metros de altitud.

    Cruzando un arroyuelo, se dejan atrás los últimos pinos negros que resisten las duras condiciones de la montaña. A partir de aquí el paisaje estará poblado por los pastos que habitan grandes altitudes. De nuevo un ascenso rocoso lleva al visitante a girar a la izquierda dejando un arroyuelo y la boca de unos antiguos túneles. Pronto aparece la silueta de una edificación que podría ser un búnker, en el kilómetro 9, a 2.205 metros.

    Panorámica en el ascenso

    Admirando la grandiosidad de las montañas pirenaicas, se continúa el trayecto rodeados de pastos en una subida moderada hasta alcanzar el collado de Toro. En este punto el sendero tuerce a la derecha, avanzando por un tramo de grandes bloques de granito que se deben superar para llegar al Port de Vielha, enclavado a 2.423 metros de altitud.

    Se corona así el punto más alto de este recorrido desde donde se puede ver el pico Aneto, escondido entre otros grandes macizos como el pico Forconada y el Fechau. Asomándose a la otra vertiente. Por fin aparecen las montañas que vigilan el Val d’Aran.

    El descenso comienza por un prolongado canchal donde se debe prestar mucha atención pues las rocas se deslizan unas sobre otras. Tras superar este tramo de elevada dificultad, se suaviza levemente el trayecto convirtiéndose en un camino que discurre entre pastos. De nuevo aparecerá otra pedrera curiosamente poblada por matas de frambuesas (Rubus idaeus). En el horizonte asoma la población de Vielha, mientras que el Camino se estrecha y deja al Oeste el Estany de Fon Freda. La pendiente se vuelve más pronunciada a la vez que se ven los primeros pinos que crecen en los límites del bosque.

    Vista de la boca norte del Túnel de Vielha

    Siguiendo las marcas del GR se puede identificar la senda que se desdibuja entre pastos mullidos. Antes de entrar al bosque se alcanza una de las señales bidireccionales de Caminos Naturales, que indica que se ha de girar ligeramente a la derecha. De esta manera se salva un riachuelo de montaña, atravesando un puente de madera tras el cual se encuentra la señal del kilómetro 5.

    Desde este punto la bajada se reanuda para descubrir la Cabaña del Pontet, que hay que rodear por su izquierda, caminando entre abetos (Abies alba), para encontrar una gran pista que conduce al kilómetro 4. Tras pasarlo, se llega a un cruce donde es preciso girar a la derecha, mientras el Camino se sumerge en un bosque de abetos dejando una senda a la izquierda. Pocos metros más adelante el mirador del valle nos brinda una excepcional panorámica del Val d’Aran.

    Los paneles informativos que aquí se encuentran describen las características del valle y de la senda. Hasta este punto también es posible acceder en vehículo motorizado desde la boca norte del túnel de Vielha, por la pista forestal del Port. El Camino Natural continúa entre avellanos (Corylus avellana), chopos (Populus sp.) y tejos (Taxus baccata), por una estrecha senda que, aunque apenas se ve en su comienzo, arranca justo a la derecha del mirador.

    Cuando la vegetación se abre, el itinerario desemboca en una central eléctrica tras la cual se atraviesa un puente. Continuando por una pista cubierta de grava, se deja el acceso a la carretera A-14 para ir dirección Vielha. Este tramo final está acondicionado, e incluso pavimentado en los últimos kilómetros para facilitar la circulación de vehículos. Avanzando por este cómodo firme, se termina la ruta en una zona de descanso acondicionada con barbacoas, aparcamiento para bicicletas y un último panel interpretativo. Por fin se puede disfrutar de la población de Vielha.

    Información adicional de la ruta

    La leyenda de Pyrene

    La ninfa Pyrene, de la que según la mitología procede el nombre de los Pirineos, huyó del gigante monstruoso Gerión, quien quería poseerla. Trató de ocultarse en algún lugar entre Iberia y Francia, pero Gerión incendió toda la zona con el fin de hallarla.

    Según la leyenda, el héroe Heracles, cuando pretendía robar los bueyes de Gerión, la oyó gritar entre las llamas y acudió a salvarla. La ninfa comenzó a llorar, y de sus lágrimas nacieron los ibones, pero para cuando Heracles la halló, ya no pudo hacer nada por ayudarla.

    Heracles, conmovido por la triste historia de Pyrene, comenzó a amontonar rocas sobre su cuerpo para levantar un mausoleo. Tantas piedras juntó que creó una gran cordillera a la que llamó Pirineos en recuerdo de la ninfa.

    El Túnel de Vielha

    En julio de 1924, los habitantes del Val d’Aran aprovecharon una visita del Rey Alfonso XIII para solicitarle formalmente la construcción de un túnel que facilitara las comunicaciones, ya que durante los inviernos quedaban aislados.

    Ese mismo año comenzaron las obras, pero al poco quedaron paradas y fue necesario esperar hasta 1941, para que se reanudaran mediante el trabajo forzoso de presos republicanos.

    Finalmente en 1948, tras superar un desnivel de 200 m y alcanzar una longitud total de 5 km de largo, el túnel estuvo terminado. Los araneses siguieron empleando el camino del Port de Vielha para comerciar sus productos con el resto de la Península.

    Núcleo histórico en Vielha

    Esta pequeña localidad situada a 974 metros de altura posee un núcleo histórico de gran interés cultural. Conserva casas medievales en perfecto estado y la Iglesia parroquial de San Miguel que alberga en su interior al preciado Cristo de Mijaran, una talla de madera que podría medir alrededor de dos metros de altura. También es de interés para todos los turistas visitar el Museo Etnológico, la casa señorial Ço de Rodès, el Museo de la Lana y la Torre del general Martinón.

    Enlaces de interés

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