Camino Natural del Plazaola. Tramo AD San Migeltxo – AD Kaxarna

Descripción

Camino Natural del Plazaola. Tramo Imotz

Un paseo por la Navarra húmeda, siguiendo el río Larraun

Este Camino Natural recupera parte del trazado del antiguo ferrocarril del Plazaola, tren a vapor de vía estrecha que unía Pamplona con San Sebastián. A lo largo de los 6,3 km de este recorrido el viajero, guiado en su caminar por el río Larraun, puede disfrutar de un tranquilo paseo por los valles de Imotz y Larraun, atravesando bonitos hayedos y robledales intercalados con numerosos prados y setos en las cercanías de los núcleos de población como Urritza y Latasa donde, además, podrá contemplar la arquitectura tradicional y deleitarse con la rica gastronomía de esta zona de la Navarra Húmeda del noroeste.

Área de descanso de San Milgetxo. Inicio de la ruta

El punto de partida de esta etapa del Camino Natural se sitúa en el área de descanso de San Migeltxo, en torno al km 8,4 de la carretera NA-1300 que une la exuberante naturaleza de los valles de Lekunberri y Irurtzun.

El Camino en este primer tramo transcurre paralelo a la carretera NA-1300 por un firme de gravilla totalmente acondicionado para senderistas y cicloturistas, que se mantiene en la mayor parte del recorrido. En pocos metros, las cristalinas aguas del río Larraun dan la bienvenida al viajero que pronto, tras pasar una primera pasarela peatonal sobre el cauce, queda envuelto en un mágico bosque de hayas (Fagus sylvatica) acompañadas de majuelos (Crataegus monogyna) y acebos (Ilex aquifolium); este tipo de bosque domina las zonas de mayor altitud del recorrido, aportando a lo largo del año diferentes colores que enriquecen el paisaje del valle.

A la izquierda de la marcha, se mantiene en pie parte de una de las numerosas ferrerías que salpicaban estos valles: antiguas instalaciones siderúrgicas que transformaban en metal el mineral de hierro proveniente fundamentalmente de las minas de Guipuzkoa, utilizando para ello la fuerza del agua del río y el poder calorífico del carbón que proporcionaban estos bosques. Aún es posible apreciar vestigios de las canalizaciones en piedra que servían para transportar el agua hasta estas industrias.

Continuando la ruta aparece una segunda pasarela metálica para sortear el río Larraun, en torno al cual se ha desarrollado un bonito bosque de ribera con numerosos sauces (Salix sp.), alisos (Alnus glutinosa), zarzas (Rubus sp.) y majuelos, y cuyas aguas acogen una importante comunidad de truchas, no en vano, el río Larraun está integrado en la Región Salmonícola Superior de Navarra, que realiza una gestión sostenible de las poblaciones salvajes de truchas que se desarrollan de forma natural en sus aguas.

En pocos metros, una pequeña pasarela de madera sobre la regata Cesal, que alimenta con sus aguas al río que da nombre al valle, conduce hasta el kilómetro 27 del Camino (ya que el kilometraje continua de la etapa 1 y 2), transitando junto a los primeros prados, cuyos pastos siempre verdes son aprovechados por las autóctonas ovejas latxas, de cuya preciada leche se obtiene el reconocido queso Idiazábal.

Tramo del camino atravesando un denso bosque de frondosas

El Camino prosigue descendiendo el valle en paralelo al río Larraun protegido por una balaustrada de madera en su lado derecho; tras pasar una línea de falsos cipreses (Chamaecyparis sp.), que destacan sobre la vegetación natural de la zona, se alcanza un puente de hormigón donde el Camino torna bruscamente a la derecha para remontar la ladera y adentrase en un bosque mixto de hayas, robles (Quercus robur), centenarios castaños (Castanea sativa) y una zona de repoblación de pino insigne (Pinus radiata).

Entre los pocos claros que ofrece el denso arbolado se vislumbra, encaramado en la ladera opuesta del valle, la pequeña población de Urritza, uno de esos pequeños pueblos de tradiciones arraigadas, situado entre bosques y prados, que constituyen parte incuestionable del encanto de estos valles.

Tras un tramo de descenso con firme hormigonado y después de avanzar unos metros en paralelo a la A-15, el viajero deja atrás el pequeño cementerio de la localidad y vuelve a reencontrarse con el río Larraun, cuyo peculiar nacedero situado en el municipio de Iribas, a los pies de la Sierra de Aralar, le ha dado el sobrenombre del Guadiana Navarro.

Túnel sin iluminar en Venta de Urritza

Unos metros más adelante, el Camino continúa junto a unos sencillos bancos de madera, dejando a un lado la puerta de servicio de la A-15, y avanza por la margen izquierda del río pasa bajo la autovía y alcanzar la Venta de Urritza (Urritzako Bentak). En este punto, y una vez cruzada con precaución la NA-1300, el Camino se desvía a la izquierda y avanza unos 40 m por el arcén balizado de la carretera hasta tomar el primer camino a la derecha, que vuelve a transitar por el antiguo trazado ferroviario del Plazaola. En este punto existen indicaciones de la Red de Senderos Imotz-Basaburua (Herrien Arteko Xendak); red de antiguos caminos rurales recuperados que sirven de conexión entre los diferentes pueblos, a través de los cuales se puede conocer uno de los valles más desconocidos y llenos de encanto de la Navarra Húmeda.

Tras atravesar un túnel sin iluminar de unos 160 m se alcanza uno de los pocos puentes originales del Plazaola que aún quedan en pie y que sirve para salvar la regata Basaburua. Desde este lugar, mirando hacia la izquierda, es posible obtener una bella panorámica del entorno, en el que sobresale el bonito puente de piedra de un solo ojo del siglo XVIII y, unos metros más adelante, en la confluencia de la regata Basaburua y el río Larraun, los restos de la antigua ferrería del Pastaola y de una pequeña central hidroeléctrica.

Puente del S. XVIII sobre la regata Basaburua en Venta de Urritza

El Camino continúa avanzando hacia Latasa paralelo al río Larraun por su margen derecha, ofreciendo un paisaje caracterizado por los robledales de roble albar (Quercus robur) y roble melojo (Quercus pyrenaica) y pequeñas huertas y prados, donde es habitual encontrar pastando rebaños de ovejas latxas. A medida que el Camino se aproxima a Latasa, el bosque de roble va dando paso al de haya, con rodales aislados de pino insigne. Aproximadamente en el kilómetro 4 de la ruta, se alcanza la bonita población de Latasa.

Desde este punto es posible divisar, perfectamente conservado, el edificio de dos plantas de piedra y ladrillo de la antigua estación de Latasa (actualmente utilizada como vivienda) y el edificio anexo destinado al almacenamiento de mercancías, en cuya fachada existe una placa de Caminos Naturales. Antes de continuar el recorrido, es recomendable desviarse para visitar este pequeño caserío, por donde transitaba el antiguo Camino Real que unía Pamplona y San Sebastián, donde destacan la iglesia de san Esteban, con su portada gótica y su destacable torre, sus casas señoriales de buena factura, alguna con escudo del siglo XVI en su fachada, o el curioso frontón construido en 1955, en cuyo estribo (pared izquierda) aparecen las ventanas de la vivienda colindante.

Retomado el Camino Natural y tras sobrepasar la estación, se llega al cruce con la carretera NA-4130, que nuevamente habrá que cruzar con atención, y continuar recto por un tramo protegido con barandilla de madera a ambos lados, hasta superar el río Larraun por la nueva pasarela construida sobre los pilares del antiguo puente del Plazaola. Además de volver a contemplar el típico bosque de ribera que acompaña al río, a la izquierda de la pasarela es posible disfrutar de unas bonitas vistas del monte Arriketa y de sus laderas cubiertas de robles y hayas, mientras que a la derecha se observa el tranquilo paso del agua al dejar atrás el caserío de Latasa.

Después de un par de cruces con carreteras, donde se debe extremar la precaución, el itinerario prosigue hacia Goldaratz, donde se puede conectar con el sendero GR-21.

Volviendo a cruzar la carretera, la senda sigue su marcha delimitada por una barandilla de madera por su lado izquierdo, que la separa del río Larraun, y por un quitamiedos a la derecha, que la protege de la carretera NA-1300. El paisaje que acompaña al viajero en esta parte del tramo está caracterizado por una vegetación típica de ribera y por los robles y hayas que pueblan las laderas de los montes cercanos. Una vez recorridos 700 m y después de cruzar por última vez la NA-1300 a la altura del puente sobre el río Larraun, el Camino avanza por el fondo del valle junto al río, encajado entre las abruptas laderas tapizadas de un arbolado denso y bien conservado y que constituyen el hábitat perfecto para la abundante fauna que es posible encontrar en la zona, con especies como liebres (Lepus sp.), zorros (Vulpes vulpes), tejones (Meles meles) o jabalíes (Sus scrofa), cuya presencia se hace notar, incluso, en los alrededores de las poblaciones.

Tras pasar bajo la autovía A-15 entre los imponentes pilares que la soportan, los afloramientos de roca caliza que se observan en la ladera opuesta van tomando cierto protagonismo, destacando blanquecinos entre el arbolado, y es posible distinguir ejemplares de rapaces como busardo ratonero (Buteo buteo), milano real (Milvus milvus) o cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), además de avistar alguna colonia de buitres leonados (Gyps fulvus), que habitan en los roquedos próximos, y escuchar el alegre canto de otras pequeñas aves.

Pasarela sobre el río Larraun que aprovecha los pilares del antiguo puente

Alcanzado el kilómetro 6, y después de una curva a la derecha siguiendo el curso del río, un nuevo paso bajo la autovía deja ver al fondo el área de descanso de Kaxarna.

En este punto, además del panel informativo del Camino Natural del Plazaola que pone fin a esta ruta, existe otro con los senderos que se pueden tomar desde este punto, como la Senda de los Pescadores (SL-NA 140) o el Sendero de Aitxita (SL-NA 131), y que conectan este Camino Natural con Irurtzun, pasando por una antigua ferrería y por el impresionante paso calizo de Dos Hermanas.

Perfil

Camino Natural del Plazaola. Tramo Imotz

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional de la ruta

La oveja latxa

La oveja latxa es una popular raza ovina del País Vasco, Navarra y del resto de la cornisa cantábrica y, posiblemente, sea la más primitiva de las razas ovinas españolas. La palabra latxa, de origen vasco, significa "basta" y hace referencia al tipo de lana larga y burda de los ovinos de esta raza.

La historia de la raza latxa ha estado muy ligada a las zonas de monte de Navarra, donde tradicionalmente ha representado el medio de vida de un elevado número de familias, que encuentran en la explotación de esta oveja una ayuda importante a la economía familiar.

Esta raza ovina presenta una serie de cualidades que la caracterizan, como son su montaraz carácter, la gran agilidad de movimientos y la elevada rusticidad. Hay que destacar también su perfecta adaptación a terrenos abruptos y de alta pluviosidad, gracias a que su lana no retiene el agua permitiendo a la oveja secarse rápidamente. También es distintiva la belicosidad de sus carneros.

Orientada hacia la producción de leche como objetivo principal, ésta se destina a la elaboración de quesos reconocidos por su excelente calidad, como son los quesos de las denominaciones de origen Idiazabal y Roncal. Los corderos son destetados muy pronto, con el fin de reservar de leche para la fabricación de queso, para su envío al sacrificio como corderos lechales o "lechazos" a una edad próxima a los 30 días y con un peso vivo entre 10 y 12 kg. La carne de estos corderos es muy demandada y altamente valorada.

La lana "basta" característica de esta raza tradicionalmente era destinada a la fabricación de colchones, de aquí la denominación aplicada de "lana colchonera". En la actualidad es exportada y destinada a la fabricación de alfombras, tapices, etc.

Caseríos; casas con nombre propio

En las pequeñas poblaciones que atraviesa este Camino Natural se encuentran buenos ejemplos de uno de los elementos más representativos de la arquitectura tradicional de Navarra y del País Vasco. Son los caseríos; edificios de grandes dimensiones construidos en su mayor parte de piedra, con cubierta longitudinal a dos aguas y generalmente de dos o tres alturas.

Construidos tradicionalmente aislados o en pequeños grupos, la planta baja se utilizaba para alojar el ganado, los pastos y otros productos agrícolas recolectados de los terrenos que solían rodear el edificio, mientras que en las plantas superiores se situaban los habitáculos de la vivienda familiar.

Tradicionalmente, la propiedad de los caseríos solía recaer sobre el hijo primogénito, sin embargo eran las mujeres de la familia las que se encargaban de administrar la propiedad y las cosechas. Una peculiaridad de estas típicas construcciones es que todas cuentan con un nombre propio que suele hacer referencia al topónimo del lugar que ocupan, como "Garaicoetxea" (la casa de arriba) o "Azpikoetxea" (la casa de abajo), o a la familia de pertenencia.