Etapa 13. Arnes - Beceite

Descripción

Etapa 13. Arnes - Beceite

Del río Algars al río Ulldemó remontando el barranco de la Tremolosa

Esta etapa deja la compañía del río Algars para remontar el barranco de la Tremolosa en busca del valle del Ulldemó, un pequeño río que desemboca en el Matarraña en el pueblo de Beceite, punto final de la etapa. En esta localidad, donde la ruta se encuentra con la etapa 1, se completa el recorrido circular que ha llevado al viajero por tres provincias en dos comunidades autónomas con la casi perenne compañía de alguno de los dos ríos que le dan nombre al Camino Natural.

Centro de información Molí d'oli en Arnes

Partiendo del cruce de la carretera de acceso a Arnes con la calle Onze de Setembre, se sigue a mano derecha por la calle, pasando junto a un desvío hacia uno de los antiguos pozos de nieve de la localidad (situado a unos 400 m, en medio de un olivar a las afueras). La calle Onze de Setembre se transforma en la calle Aragó al pasar junto al centro de información de Arnes, situado en un antiguo molino de aceite.

Tras 200 m por esta calle, se gira a mano izquierda, dejando atrás las últimas casas del pueblo y se comparte recorrido durante unos metros con el camino que lleva al Toll de Vidre (a unos 7 km), un pintoresco rincón en el cañón del río Algars en que el río ha excavado una poza con un pequeño salto de agua y que está habilitado como zona de baño.

El lecho de roca esculpido por el río Algars

Tras pasar junto a una nave ganadera, se llega a una bifurcación, en que se deja el camino de Toll de Vidre a la izquierda para continuar el camino a la derecha, que comienza a descender hasta el barranco de la Maria. El camino vuelve a tomar altura, y los olivares por donde se ha ido transitando hasta ahora se ven sustituidos por encinas y pinos, con el río Algars acompañando todo el rato a la ruta.

El último cambio de provincia, tan común en anteriores etapas, se da al cabo de más de 2 km, cuando se cruza el Algars por última vez, por un paso de hormigón junto a un dique con una estación de aforo cerca del enclave conocido como Toll de la Verdura.

Tras una ligera subida, ya en el margen turolense del río, el camino gira a la izquierda y continúa por un paisaje similar de pinos y encinas, con algún olivar en la vega del río. De esta manera se alcanza un puente sobre el barranco de la Tremolosa, que va a ser el protagonista del siguiente tramo del camino.

Vistas desde la senda peatonal

A partir de este punto el Camino Natural se aleja de su compañero de andanzas durante las últimas 3 etapas, el río Algars, que continúa hacia el sureste mientras que el camino prosigue hacia el suroeste. Tras una bifurcación en que hay que tomar la pista de la derecha, el camino comienza a tomar altura, rodeando un olivar. El paisaje a partir de este punto se ha convertido en un denso pinar acompañado de sotobosque mediterráneo, entre el que aún se cuelan algunas encinas.

El sendero desciende tras pasar otro olivar, en busca del barranco de la Tremolosa, dejando a mano derecha la pista forestal por la que se ha discurrido hasta ahora para continuar de frente por otra pista de tierra de menor entidad. A partir de este momento, la compañía del barranco a la derecha del camino va a ser una constante durante los próximos kilómetros, y comienza una subida casi continua que no va a terminar hasta remontar del todo este barranco.

Medio kilómetro después, la pista forestal se abandona para tomar una senda peatonal (a partir de aquí no el camino no es apto para bicicletas) que se va a alargar los siguientes 2 km. Este tramo es el más duro de toda la etapa (y, exceptuando algunos tramos de las etapas 1 y 2, de todo el Camino Natural), tanto por la pendiente (de hasta el 7%) como por el firme, un camino estrecho y de tierra suelta.

Peña Galera desde el Camino Natural

Durante los primeros 400 metros continúa la compañía del pinar descrito más arriba, pero después se llega a un tramo de unos 300 m en que el suelo aparece casi desnudo y hay que extremar al máximo las precauciones, las paredes son más empinadas y la caída hacia la derecha del camino puede ser muy peligrosa, y al menos en un par de ocasiones se camina sobre roca (mucho cuidado sobre todo si está húmeda) en lugar de sobre tierra. Aun así, las vistas hacia el valle que forma este barranco valen la pena el esfuerzo y el cuidado invertido.

El resto del sendero peatonal se hace ya sin la compañía del barranco de la Tremolosa, que continúa en dirección suroeste, mientras que el sendero prosigue hacia el sur, ya con las vistas del pico Peña Galera. Tras un último repecho un poco más exigente debido a que la tierra puede estar muy suelta, se termina por fin esta subida al alcanzar una pista forestal de buen ancho y firme compactado.

Comienza ahora un descenso suave pero continuo en que el paisaje comienza siendo un pinar similar al del tramo anterior, que va siendo sustituido por olivares en un primer término, y cultivos de árboles frutales más adelante.

Río Ulldemó

En camino está acompañado durante 3 km por el barranco del Coll d’en Selma, cauce apenas apreciable excepto por la vegetación riparia. Ya en pleno paisaje agropecuario, y tras pasar una granja avícola y unas naves ganaderas, el camino se encuentra con el río Ulldemó, discurriendo por su margen derecha durante algo más de 1 km, por una pista que ahora es asfaltada.

El río Ulldemó se cruza mediante un vado hormigonado con pasaderas peatonales y el camino continúa entre explotaciones ganaderas y huertos, desechando todos los desvíos que parten a ambos lados. Uno de estos desvíos (750 m desde el cruce del río) permite acceder por carretera a la zona denominada La Pesquera, donde el encajonado río Ulldemó va formando diferentes pozas en las que está permitido el baño.

La etapa concluye tras cruzar uno de los portales que dan acceso al casco antiguo de Beceite

El camino llega por fin a las primeras casas de Beceite, junto a un aparcamiento y una fuente y continúa por la calle Llana antes de internarse en las pintorescas calles de esta localidad Aunque el camino continúa hasta el cruce con la calle Diputación, se puede aprovechar para acercarse a la plaza donde se encuentran el ayuntamiento y la iglesia (en general vale la pena simplemente dar un paseo entre las callejuelas del casco antiguo de esta localidad).

El casco antiguo se abandona por la calle Villanueva, pasando bajo un arco que da paso a la Calle Ronda, donde finaliza esta etapa del Camino Natural del Matarraña-Algars, encontrándose, tras 12 etapas y más de 150 km con la Etapa 1.

Perfil

MIDE. Etapa 13: Arnes - Lledo

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Arnes

Población tarraconense de incierto origen, se cree que inicialmente fue una alquería (finca agrícola) sarracena, conquistada por Alfonso II, quien se la cedió a la encomienda templaria de Horta de Sant Joan para su repoblación. Como el resto de posesiones, cuando la orden del Temple fue desmantelada pasó a manos de la orden de los Hospitalarios permaneciendo en manos eclesiásticas hasta la desamortización de Madoz (mediados del siglo XIX). El nombre del pueblo puede derivar de la palabra en catalán arna, que en castellano significa polilla, ya que en el escudo de la población aparecen dos de estos insectos.

Entre su patrimonio arquitectónico destacan sobre todo el ayuntamiento, uno de los primeros edificios del estilo renacentista de Cataluña que data de 1584, la iglesia parroquial (dedicada a Santa Magdalena), de estilo barroco edificada en 1693 sobre un templo gótico anterior, o los portales de acceso al casco antiguo de la ciudad. A las afueras del pueblo se puede encontrar la ermita de Santa Madrona (siglos XVI-XV, aunque sufrió un importante incendio durante la guerra civil) y el pozo de nieve, típica arquitectura rural catalana donde en tiempos se almacenaba nieve y hielo en los meses de invierno para su uso posterior.

Aunque tradicionalmente la economía de este municipio ha estado fundamentada en la agricultura y la ganadería, el desarrollo del sector turístico durante los últimos años ha frenado el despoblamiento y, debido a su gran potencial (buena parte del territorio del municipio está dentro del Parque Natural de los Puertos), Arnes se ha convertido en una población muy visitada. Desde 2003 se viene celebrando la fiesta de la miel, con gran éxito entre los pueblos tanto de la comarca como de las otras comarcas limítrofes, tanto en Cataluña como en Aragón.

Beceite

El municipio turolense de Beceite, es uno de los enclaves más atractivos de la comarca de Matarraña. La localidad se encuentra a los pies de los Puertos de Tortosa-Beceite, un macizo montañoso de singular belleza e interés medioambiental y geológico con cotas que superan los 1.200 m de altura. En el término municipal de Beceite nacen tres ríos, entre ellos el propio Matarraña que da nombre a la comarca.

El topónimo deriva del árabe bayt Zayd, casa de Zayd, que como otros topónimos de Aragón con la misma raíz (Calaceite, Zaidin, Binaced…), sugiere la presencia de la minoría chiíta Zaydí. Como en tantas otras zonas de la comarca, se han encontrado restos íberos por todo el término municipal, y las pinturas rupestres de La Fenellosa demuestranque la zona ha estado habitada como mínimo desde la Edad de Bronce. De su pasado medieval se conservan aún algunos vestigios como los cinco portales que daban acceso al municipio, entre los que destaca el portal de San Gregorio. Asimismo, merece la pena visitar el puente de Piedra que da acceso a la localidad y que fue construido en el siglo XV para evitar que el municipio quedase incomunicado durante las crecidas del Matarraña.

Otro de los puntos de interés de esta localidad es su ayuntamiento, construido a finales del siglo XVI, y que ha sido protagonista de diferentes episodios a lo largo de la historia. El edificio fue incendiado en varias ocasiones, la última durante la guerra carlista que concluyó en 1840. Además, en 1933, durante la proclamación de la revolución anarcosindicalista en el municipio, se tomó el edificio y se quemaron los archivos municipales. Asimismo, durante sus siglos de vida ha sido residencia de los arzobispos de Zaragoza antes de las desamortizaciones, para convertirse después en sede de la Sociedad de Socorro Mutuo, tras lo que sirvió como cárcel, cine, teatro y bar. Destaca también la iglesia de San Bartolomé, construida en el siglo XVII sobre las ruinas de un templo anterior del siglo XIII.

El principal motor económico del municipio durante siglos fue el de la industria papelera, vinculada precisamente con este entorno natural ya que su producción dependía de las aguas del Matarraña. Sin embargo, tras varias décadas de intensa producción, las fábricas papeleras de la zona cerraron sus puertas en esta zona en la década de los 70. En la actualidad, la economía se basa en el ganado ovino y porcino, complementados con el olivar y los almendros aunque el sector terciario, turismo y hostelería, se muestra como el de mayor proyección futura, haciendo de Beceite una de las localidades más turísticas de la provincia de Teruel.

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