Etapa 10. Nonaspe-Caseres

Descripción

Etapa 9. Nonaspe - Fayón

Remontando el curso bajo del río Algars, frontera entre Comunidades Autónomas

Con sus casi 36 km, esta etapa, la más larga del Camino Natural, deja la ribera del río Matarraña para remontar su afluente el río Algars, que sirve como frontera entre Cataluña y Aragón, sin separarse de su orilla prácticamente en todo el recorrido, lo que permite ver las curiosas formaciones que el agua dibuja sobre las calizas y areniscas.

Puente sobre el río Algars, a la salida de Nonaspe

Partiendo del punto final de la etapa 8 en Nonaspe, para ir hacia Caseres se sale de dicha localidad por la avenida de Cataluña. Durante los siguientes 700 m se transita por la calzada de la carretera A-2411, para cruzar el río Algars por un puente.

Tras salvar el río, se toma la primera salida a mano derecha, cambiando el asfalto por la grava o la tierra de los caminos rurales, por los que se va a circular hasta el final de la etapa. Entre cultivos de frutales y algunas naves ganaderas, se llega de nuevo al cauce del río Algars, cruzándolo esta vez por un badén de hormigón, tomando el camino a mano izquierda en la intersección al otro lado.

En algunos tramos del camino, se abandona el paisaje de cultivos por el de pinares

Se continúa por este camino de nuevo entre cultivos de árboles, evitando todos los desvíos hasta cruzar de nuevo el Algars por otro badén. En seguida se ha de girar a la derecha, dejando al frente otras naves, y continuando hasta llegar a la Roca del Saladar, una explanada de roca junto a la que el río ha excavado una poza utilizada como zona de baño por los vecinos.

Aunque el paisaje varía poco, río Algars a la derecha, cultivos y algún olivar a la izquierda, éste se ve interrumpido en ocasiones por algunos rodales de pino. Esto se agudiza durante el siguiente tramo del camino, en que el trazado se aleja del cauce del río tomando un desvío a mano izquierda y en seguida a mano derecha tras una ligera subida. Los pinares se hacen con la ladera izquierda del camino, tan solo matorrales en las zonas más altas, mientras que en la derecha continúa el paisaje antropizado.

El río Algars esculpe la roca caliza de su lecho

Tras pasar entre balsas de riego y tomar un desvío a la derecha para rodear una instalación agrícola-ganadera, el camino, ahora entre matorrales y pastos, se cruza con multitud de senderos, y aunque la pista por la que se circula es la de más entidad, conviene estar atento a las señalizaciones.

Después de rodear otra zona de árboles de cultivo, se gira a la derecha, buscando de nuevo la cercanía del río para volver a circular junto a su orilla. En seguida se llega a uno de los azudes que controla el inconstante cauce del Algars, de marcado carácter mediterráneo. Unos metros más adelante un badén permite pasar al otro lado del río,

El pueblo abandonado de Pinyeres

Mediante este cruce la etapa 5 del Camino Jacobeo del Ebro, que enlaza Batea y Fabara, salva el río Algars y aunque al otro lado del río esperan elementos de gran importancia histórica, como el yacimiento del Roquizal del Rullo (considerado el más importante yacimiento de la Edad del Hierro de los situados en la comunidad autónoma de Aragón y con piezas expuestas en el Museo Arqueológico Nacional), el itinerario continúa por la margen derecha del río, compartiendo trazado con el Camino Jacobeo durante cerca de dos kilómetros, tras los cuales el camino natural gira a la derecha para descender entre pinos y matorral mediterráneo hasta alcanzar de nuevo el río, en una zona en que el agua ha hecho caprichosos dibujos en la roca.

Durante los siguientes 5 km, el camino recorre dos meandros del río, entre cultivos, olivares, monte bajo y algunos pinos, pasando junto a nuevas pozas excavadas entre rocas y el azud de les Cadolletes. Alejándose poco a poco del río, la cierta monotonía en este tramo de la etapa se ve interrumpida por la presencia del pueblo abandonado de Pinyeres (ver información adicional), del que muchas de sus viviendas siguen aún en pie, especialmente la iglesia construida en lo alto del cerro en que se asienta el pueblo.

La ermita y las ruinas del castillo de Sant Joan, encaramados en una colina

Tras atravesar Pinyeres y dejar atrás el antiguo cementerio, el camino continúa por un paisaje no muy diferente. Sobre el cerro a la derecha del camino se asienta otro yacimiento ibérico, al que se puede acceder tomando un desvío a mano derecha.

A pesar de que el camino está algo alejado del río, hace rato que el camino transita por espacio protegido, en concreto el PEIN (Protección de Espacios de Interés Natural) Ribera de Algars. Continuando con el itinerario, obviando todo camino que sale del principal se llega hasta un carril asfaltado, vestigio de la antigua carretera.

El carril se sigue durante unos metros hacia la derecha, tomando a continuación un desvío que vuelve a ser de tierra, por el que se desciende hasta poder pasar bajo el puente de la carretera C-221 (de Batea a Maella). Salvado este paso se remonta el camino hasta llegar al borde de la carretera, tomando inmediatamente el camino de tierra que sale a la izquierda.

Desde este punto la localidad de Batea queda a poco más de 8 km por la carretera C-221, aunque el caminante, para más seguridad, puede optar por alcanzar dicha localidad continuando por el camino natural para desviarse algo más adelante, utilizando caminos rurales. Tras un par de kilómetros entre el río a un lado, y cultivos y matorral al otro, se llega al ramal de subida a la ermita de Sant Joan d’Algars La subida a la ermita, aunque algo exigente, entre pinos y con firme de grava, merece la pena por las espectaculares vistas del valle del Algars, aún más impresionantes si al visitante aún le quedan fuerzas para subir a las ruinas del castillo de San Juan.

Vistas de la punta de La Gessera desde el Camino Natural

Tras pasar junto a otro azud, el camino se aleja momentáneamente del río, que en este punto dibuja un gran meandro, atravesando olivares y viñedos, encontrándose de nuevo tras un kilómetro. El camino natural no se aleja apenas del Algars durante otros 4 km, cuando comienza a coger altura subiendo por una loma que sirve para salvar otro meandro del río. A la izquierda la punta de la Gessera (superando los 400 m, es uno de los puntos más elevados en esta etapa, y en cuya cima se sitúa un poblado ibérico) va a ser una referencia constante hasta el fin de la etapa.

La altura que ha tomado el camino permite tener unas buenas vistas del valle del Algars antes de volver a descender hacia el río, que se cruza por un vado hormigonado dotado de pasaderas peatonales. Con el cambio de orilla, se vuelve a cambiar otra vez de provincia, entrando esta vez en Teruel. Durante algo más de un kilómetro discurriendo por la llanura de inundación del río entre cultivos, el camino se ciñe después a una de las paredes del valle hasta llegar a las inmediaciones de la carretera N-420.

El camino se transforma en un sendero peatonal que desciende pegado a los pilares de los dos puentes que cruzan el río en este punto (el de la mencionada N-420 y el de la antigua carretera a la que sustituyó), para volver a ascender hasta llegar al puente sobre el barranco Vall Robira

Retomando la pista forestal de buena anchura, el camino se interna en un pinar con sotobosque mediterráneo hasta llegar prácticamente al final de la ruta. Al acercarse a la vega del río el bosque es sustituido por retamas y carrizos y el camino gira a la izquierda al pasar junto a unas casas (la Venta de Vidiella), cruzando el cauce por un paso de hormigón. Otra vez en la provincia de Tarragona, se alcanza el final de esta larga etapa a las afueras de Caseres, junto a la piscina municipal.

Perfil

MIDE Etapa 10. Nonaspe - Caseres

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Pinyeres

Este caserío, perteneciente al municipio de Batea y hoy despoblado, se sitúa a orillas del río Algars, en una zona habitada desde antiguo, con el cercano poblado íbero de Tossal del Moro como muestra.

Pinyeres llegó a tener carta de población propia desde el siglo XIII, con dos edificios que destacaban entre el resto, el castillo, que fue destruido y reaprovechado para construir las casas de los vecinos, y la iglesia de la Transfiguración del Señor, un bello ejemplar de iglesia de reconquista, de transición al gótico, ésta aún en pie y visitable.

Su cercanía al río era tanto una ventaja, por tener buenas tierras de regadío, como una desventaja, ya que por su situación era un lugar propenso a epidemias, por lo que en época de enfermedades y temperaturas elevadas el pueblo se vaciaba, repartiéndose los vecinos entre las localidades cercanas como Batea, Fabara o Nonaspe.

Debido a su cercanía a las poblaciones en las que se encontraban los servicios básicos, la población fue disminuyendo paulatinamente, hasta que sus últimos habitantes se mudaron a la localidad de Batea en la década de los 70 del pasado siglo.

PEIN (Plan de Espacios de Interés Natural) Ribera de l’Algars

En Cataluña, el Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN), aprobado en 1992, es el instrumento de planificación de nivel superior que estructura el sistema de espacios protegidos de Cataluña e integra este sistema dentro del conjunto del territorio.

La Ribera de l'Algars es un espacio fluvial que se sitúa al extremo suroccidental de la depresión Central, al límite de la provincia de Teruel. El Algars, junto con el río Montsant, es uno de los ríos catalanes mediterráneos de más interés y en mejor estado de conservación y con una gran diversidad faunística, que incluye poblaciones de pescados ibéricos y de nutria. Paisajísticamente, contrasta fuertemente con las tierras del entorno, profundamente dedicadas a cultivos de secano. Cómo todos los sistemas fluviales mediterráneos, es muy sensible a las alteraciones.

Aparte de estar contendido en el PEIN, la Ribera de l’Algars es también zona LIC y ZEPA.

Caseres

Caseres es un municipio tarraconense perteneciente a la comarca de la Terra Alta. Aunque la fundación del núcleo de población data del siglo XII, el término municipal ha sido poblado al menos desde el siglo VII a.C. como atestiguan los poblados íberos (ilercavones) de La Gessera, Los Corralets, Sierra Media, Coll del Moro de Mudefer y El Puig. Por esta tierra fronteriza han pasado también fenicios, cartagineses, romanos, visigodos, árabes, cátaros, y caballeros templarios y hospitalarios. En la edad moderna, fue testigo de la guerra de los Segadores y la guerra de sucesión y en la contemporánea, fue víctima de la cruenta batalla del Ebro durante la guerra civil.

En su arquitectura destaca la iglesia parroquial dedicada a Santa María Magdalena, de origen gótico (s.XVI) aunque reformado. A las afueras de la población se puede encontrar el antiguo lugar de Almudéfer, del que aún se conservan los restos del castillo y la iglesia de Santa Ana.

El municipio de Caseres forma parte de la zona de producción de tres productos con denominación de origen protegida (DOP): aceite de Terra Alta, vino de Terra Alta y Avellana de Reus.