Etapa 1: Agüero – Riglos

Descripción

El Reino de los Mallos

La primera etapa del Camino Natural de la Hoya de Huesca, une las dos localidades de Aragón más conocidas por sus mallos recorriendo los municipios de Agüero, Murillo de Gállego (Zaragoza) y Las Peñas de Riglos, siendo coincidente en algunas partes con el GR-1. El inicio se localiza en el pueblo de Agüero, que está situado en el extremo noroccidental de la Comarca de la Hoya de Huesca, a los pies de sus imponentes mallos. Estas formaciones geológicas características por sus formas cilíndricas y paredes verticales de conglomerados del Mioceno son denominadas así en todo el prepirineo aragonés, destacando en tamaño e importancia los de la vecina localidad de Riglos, final de nuestra primera etapa por el Camino Natural.

Vista de la localidad de Agüero a los pies de sus Mallos

El camino parte de la plaza principal del pueblo, donde está situada la iglesia parroquial de San Salvador, declarada Bien de Interés Cultural, en la que destaca su portada románica con el Cristo Pantocrátor. Continuando en dirección Este hacia la panadería, el camino va avanzando por las empinadas calles del núcleo rural hacia el barranco de la fuente del Piojo. Poco antes de abandonar el pueblo, el camino se desvía a la derecha hasta una pequeña área de descanso en el fondo del barranco, situada junto una antigua fuente de piedra. Otros atractivos que podemos encontrar en las estrechas calles de Agüero son su Museo Etnológico d´o Sagallo y la Olivera de Chiménez (Olea europaea), ejemplar del catálogo de árboles singulares de Aragón, de varios cientos de años de edad y dividida en dos por un rayo.

Un poco más adelante aparece un panel informativo de esta primera etapa del Camino Natural, que continúa cruzando el barranco y ascendiendo por un camino en mal estado entre coscojas (Quercus coccifera) y almendros (Prunus dulcis) hasta la carretera que lleva a la parte alta del pueblo. Después de recorrer un tramo asfaltado de unos 150 m se alcanza una curva cerrada en la que el camino se desvía a la derecha por una pista señalizada dirección Murillo de Gállego y Riglos, coincidiendo con el GR-1.

Portada de la Iglesia de Santiago de Agüero

Desde aquí se obtiene una bonita panorámica de los mallos de Agüero, algo menos conocidos que sus vecinos de Riglos, pero igualmente impresionantes. Destaca la Peña Sola, separada del resto de los mallos a la izquierda del macizo, por ser la más frecuentada por los escaladores y por encontrarse en su base los restos del antiguo castillo de los Mallos, Bien de Interés Cultural actualmente en ruinas.

Dejando los mallos a nuestra espalda y Peña Rueba de frente avanzamos unos 400 m y el camino se desvía a la derecha atravesando una zona en peor estado que se convierte poco más adelante en empedrado, restos de una calzada medieval, que desciende hacia el barranco Espadiero. En el fondo del barranco una carrasca (Quercus ilex) de grandes dimensiones da sombra a los bancos del área de descanso tras la que la senda vuelve a la pista girando a la derecha.

A la derecha de la marcha, oculta tras un cerro cubierto por carrascas y coscojas , se encuentra la iglesia de Santiago, catalogada como Bien de Interés Cultural, a la que se accede saliendo de Agüero por la carretera HU-534, en un desvío señalizado a la izquierda, siguiendo por una pista alrededor de 1 km Se trata de una construcción inacabada del taller escultórico del maestro de Agüero, cuya obra se puede encontrar en otros puntos de Aragón como en San Juan de la Peña o San Pedro el Viejo de Huesca.

Paredón de Peña Rueba en Murillo de Gállego

Avanzando entre campos de almendros aproximadamente 1 km a lo largo de la pista, coincidiendo con el trazado del GR-1, el camino se desvía a la derecha por una senda pedregosa que desciende entre coscojas, cruza un pequeño arroyo con pasaderas y vuelve a subir a la pista, entre almendros y cultivos herbáceos hasta unos 600 m más adelante donde el camino se desvía hacia la izquierda en una curva cerrada. El camino se transforma de nuevo en senda y avanza en dirección a Murillo de Gállego, que ya vemos a lo lejos, junto con la Peña Rueba que continúa a nuestra izquierda. Esta formación geológica similar a los mallos, se encuentra equipada en su cara sur con vías de escalada deportiva y vías ferratas, además en ella nidifican numerosas aves muchas de ellas rapaces carroñeras como buitres leonados (Gyps fulvus), alimoches (Neophron percnopterus) y quebrantahuesos (Gypaetus barbatus).

El camino acercándose a Murillo de Gállego con los Mallos de Riglos al fondo

La senda con un murete a la derecha en ocasiones medio derrumbado, da paso a otra zona empedrada de calzada medieval que comienza a descender, incorporándose a otro camino mayor también empedrado que continúa bajando, apareciendo ante nuestros ojos los mallos de Riglos al fondo y el pueblo de Murillo de Gállego en un primer plano. El descenso del camino empedrado hacia el fondo del barranco de Bivera se intensifica en el tramo final ayudado por dos tramos de barandilla de madera que conducen el camino a unos escalones naturales de arenisca en el lecho del barranco.

La senda discurre ahora por la margen izquierda del barranco observando a nuestra izquierda todo el espesor de los materiales de la terraza aluvial. En pocos metros, a la entrada de la localidad de Murillo de Gállego, alcanzamos la fuente Vieja de construcción románica, en torno a la cual se ha habilitado una acogedora área de descanso con mesas, bancos y un panel con información del camino. Desde aquí subimos hacia el casco urbano por una calle pavimentada siguiendo la señalización del camino. Avanzando en dirección a la iglesia entre construcciones de piedra de marcado carácter medieval y subiendo unas escaleras, se accede a la plaza de la iglesia de El Salvador, declarada Monumento Nacional. En la parte alta del pueblo se encuentra también la ermita románica Virgen de la Liena que se asienta sobre una necrópolis medieval con tumbas excavadas en la roca. Además en Murillo podemos visitar el Museo de la Electricidad situado en el antiguo Molino Harinero.

Pasarela del Camino Natural sobre el río Gállego en Murillo

El camino desciende desde la plaza para cruzar la carretera en dirección al camping y al río Gállego por una carretera asfaltada entre olivos (Olea europaea). Dejamos el camping a nuestra izquierda y bajando hacia el río nos desviamos a la izquierda por un camino de tierra que avanza sombreado entre pinos carrascos (Pinus halepensis), enebros (Juniperus communis) y coscojas (Quercus coccifera), por el que accedemos a la pasarela sobre el río Gállego, donde encontramos un panel informativo sobre la fauna, vegetación y geología de la zona y las actividades acuáticas que se desarrollan en el río. El río Gállego es uno de los de mayor biodiversidad de la provincia de Huesca, en cuanto a la fauna que podemos encontrar en este tramo destaca la nutria (Lutra lutra), que va recuperando su población gracias a la cantidad de peces presentes como la trucha arco iris (Oncorhynchus Mykiss), trucha común (Salmo trutta) o la carpa común (Cyprinus carpio), además de aves acuáticas como la garza real (Ardea cinerea) o el cormorán (Phalacrocorax carbo).

El río Gállego desde la pasarela de Murillo, con la Peña Rueba al fondo

La vegetación en las riberas también es abundante con chopos (Populus nigra), álamos blancos (Populus alba), sauces (Salix alba), fresnos (Fraxinus excelsior) y olmos (Ulmus minor) junto con arbustos como tamarices (Tamarix gallica). La geología de este tramo del río también es característica, ya que desde el embalse de La Peña hasta Santa Eulalia de Gállego, atravesando el cañón del Gállego, se puede apreciar la transición de las margas a areniscas y conglomerados del Mioceno que conforman los peculiares mallos. Además de estos valores naturales, el río Gállego también destaca por su aptitud para la práctica de deportes acuáticos como piragüismo o rafting, que están favoreciendo el desarrollo de la comarca.

La larga pasarela peatonal construida para el Camino Natural, comunica de forma directa Murillo de Gállego con Riglos, evitando tener que cruzar el río por el puente de la carretera y recortando la distancia entre las dos localidades alrededor de 5 km.

Paso a nivel del apeadero de Riglos y el mallo Firé

Una vez en la orilla izquierda del Gállego el camino asciende en zigzag para salvar el resalte de areniscas y margas excavado por el río, con ayuda de escaleras y barandillas de madera. En la parte alta, en la zona de La Sarda, el camino se desvía a la izquierda por una senda siguiendo la indicación de 2,5 km a Riglos. Desde aquí podemos disfrutar del espectáculo natural que ofrecen los mallos de Riglos que, con sus verticales y rojizas paredes se alzan imponentes sobre la pequeña población. En pocos metros el camino se incorpora a la pista que conduce directamente hasta el pueblo. Tras atravesar el barranco del Chopo y otro pequeño barranco, rodeados de un verde tapiz vegetal de clara influencia mediterránea, con predominancia de coscojas y carrascas, se alcanza el apeadero de Riglos. El camino cruza la vía del “Canfranero” por el paso a nivel y la pista se transforma en asfaltada aproximándonos cada vez más a los impresionantes paredones de conglomerado.

Los Mallos de Riglos con las casas del pueblo a sus pies

La carretera transita por una zona de olivar en la que destacan, ya junto a las casas de Riglos, unos cuantos olivos centenarios de grandes dimensiones, estando incluido alguno de ellos en el catálogo de árboles singulares de Aragón. El camino avanza por las empinadas calles, pasando junto las escuelas y llega a la carretera junto al aparcamiento, donde existen varios paneles informativos y varios restaurantes y bares donde se puede disfrutar de la rica gastronomía de la zona.

Esta primera etapa finaliza en este singular pueblo que destaca por sus impresionantes mallos, reconocidos por ser uno de los mejores lugares a nivel nacional para la escalada y el montañismo y albergar una de las más importantes zonas de nidificación de buitres leonados (Gyps fulvus). Además se puede visitar la iglesia de Nuestra Señora del Mallo, la ermita de San Martín del siglo XI y el centro de interpretación de aves Arcaz.

Perfil

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Los mallos de Riglos

En Aragón se denominan mallos (del latín malleus, que significa “mazo”) a los relieves de formas cilíndricas y paredes verticales, que aparecen en el frente pirenaico a lo largo de las Sierras Exteriores.

Estas formaciones de conglomerados rojizos se formaron por el arrastre de materiales del tipo canto rodado cementado por grava y arena, hacia la antigua depresión del Ebro. Allí quedaron sedimentados, siendo elevados posteriormente por plegamientos internos durante la Era Terciaria. La erosión diferenciada de los distintos materiales ha hecho posible la espectacular configuración actual, que se acrecienta más aún al atardecer, por la intensidad que la luz confiere a estas paredes.

La estructura de estos relieves, algunos con más de 200 m de altura no pasaron desapercibidas para los viajeros y montañeros, que en el siglo XIX escribieron sobre estos parajes. Esto junto a las primeras fotografías del siglo XX contribuyó a que en la treintena del siglo XX, comenzaran las grandes hazañas de la escalada en estos riscos y también los accidentes. Desde entonces se han abierto cerca de 300 vías de escalada en casi todas las paredes, siendo los mallos de Riglos conocidos a nivel nacional e internacional como uno de los mejores lugares para la escalada.

Los mallos se dividen en dos grupos: los mallos grandes y los mallos pequeños o chicos y aunque algunos tienen acceso a pie a la cima, otros son inaccesibles y se requiere escalar para conquistar su cumbre.

Cada uno de los mallos tiene su nombre relacionado con su forma, alguna casa del pueblo, o algún personaje local o escaladores, así mirando su cara sur de izquierda a derecha tenemos los mallos grandes: Firé, Puro, Pisón, Macizo, Volaos, Cuchillo, Frechín y Visera. Separados del macizo principal y más a la derecha encontramos los mallos pequeños Colorao, Chichín, Herrera, Magdalena, Cored, Gómez Laguna, Aguja Roja, Capaz y Arcaz o Paredón de los Buitres.

Los más conocidos son los situados sobre el pueblo cuyas casas se sitúan muy próximas a sus pies, siendo también los más altos, Firé, Puro, Visera, Cuchillo o Pisón que alcanza la mayor altura con 275 m de desnivel de pared vertical, en algunas ocasiones estas paredes se vuelven desplomadas como en la Visera, lo que las hace todavía más espectaculares para su escalada.

El otro gran atractivo de los mallos es la cantidad de aves rapaces que habitan sus paredes, entre ellas alimoche (Neophron percnopterus), halcón peregrino (Falco peregrinus), treparriscos (Tichodroma muraria), quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), en peligro de extinción, y sobre todo el buitre leonado (Gyps fulvus), que presenta una de las mayores colonias estables de la península Ibérica y de Europa, destacando el mallo Arcaz o Paredón de los Buitres como zona de nidificación protegida en la que se pueden encontrar todos los años entre 70 y 100 parejas nidificantes.

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