Etapa 29: Velilla de Ebro - Sástago

Descripción

Etapa 29: Velilla de Ebro - Sástago

Meandros encajados

Desde Velilla de Ebro se sigue a Alforque por un camino de herradura sobre la orilla izquierda del Ebro. Tras rodear su casco urbano, continúa por una pista que pasa junto a la Casa de la Barca y el azud de Cinco Olivas y luego por la carretera local que sube al mirador de las Tres Aguas. Estamos ya en el tramo de los meandros encajados del Ebro y, desde este punto, se tienen excelentes vistas de las pronunciadas curvas que realiza el río. Finalmente, el GR 99 cruza la huerta de Alborge para salvar el Ebro y llegar a Sástago, centro de servicios de la comarca, ubicado en un escarpe sobre el estrecho istmo que forma el meandro de Montler.

Saliendo de Velilla de Ebro (148 m) por su parque infantil, se pasa junto al viejo molino harinero y la casa de las norias para salir a los campos. Fuera ya del recinto urbano se toma el carril más cercano al río, el camino de la Barca, que pasa cerca de lo que fue el paso de barca, utilizado para acceder a la estación de tren; hoy, sólo una caseta de abrigo indica el lugar. Se sigue vega abajo hasta llegar a la altura de la isla de Velilla, donde se acaba la ribera cultivada de la margen izquierda y el Ebro se aprieta contra las laderas calcáreas de la formación de Sástago. La pista gira al norte para encararse de nuevo hacia Velilla, pero el Camino Natural del Ebro la abandona, sube unos metros por la ladera y toma, en dirección sur, una senda.

En horizontal, unos metros por encima del río, se vadean torrenteras y zonas de derrubios de las canteras de alabastro abiertas en la plataforma superior. Más allá, una serie de bancales viejos abren paso a otra zona de gran pendiente que acaba en una caseta, inicio de los primeros campos de Alforque.

Vistas desde el mirador de las Tres Aguas

Por un carril herboso se desemboca en una pista amplia que comunica con el altiplano superior, a la izquierda. No se toma, sino que se sigue de frente para bordear, sobre terreno yermo, un campo, y alcanzar una pista definitiva (que en ese punto atraviesa una pequeña arboleda de álamos viejos). Se pasará cerca de un azud y los restos del norial para, finalmente, llegar a Alforque. En los sillares de su iglesia gótico-mudéjar están talladas las fechas de los siglos XVI y XVII en que se heló el Ebro, alusión a la Pequeña Edad del Hielo, época en la que las bajas temperaturas generalizadas en el continente llegaron a afectar de forma rigurosa este tramo bajo del Ebro.

Se rodea el casco de Alforque por el lado del río, pasando bajo la iglesia y su mirador y saliendo hacia el Este. 450 m más adelante se abandona la pista principal y, haciendo un giro a la derecha, el camino se dirige a la orilla del río y a la casa de la Barca (al parecer, la embarcación, que se halla sumergida a escasos metros, fue traída en 1960 desde Remolinos, donde comunicaba con el pueblo de Alcalá de Ebro). Un camino hacia el este, frondoso y ribereño, recorre la orilla del Ebro, pasa por el extremo del azud de Cinco Olivas, gira y, tras superar una acequia, continúa, paralelo a la orilla. Tras un inmenso y solitario pino negral (Cinco Olivas y su embarcadero se atisban en la otra orilla), la pista muere en unos campos que llevan su roturación hasta la misma orilla. Desde aquí una senda permite, tras un tramo de camino viejo y muy vegetado, acabar en la carretera local que une Alforque y Alborge, junto a la curva septentrional del meandro.

Por la carretera, constreñida entre el río y la ladera, se sube, en 2,3 km, al mirador de las Tres Aguas; y siguiéndola tierra adentro, se llega a un cruce en la entrada superior de Alborge. Hacia la izquierda empieza la etapa 29.1, hacia la derecha se llega al casco urbano.

Alforque y el azud de Cinco Olivas desde el fortín

Alborge ajusta su callejero al pie de un promontorio culminado por los restos de los que fue su castillo fundador. Su bien conservado pozo de hielo, los restos de un norial junto a su isla, los componentes de una antigua prensa de aceite y un amplio listado de peirones de vitrina, enriquecen su rico patrimonio cultural.

Se sale hacia Sástago por la plazoleta, bajo la zona deportiva, en dirección al río. Al llegar a su orilla, se toma el camino de la izquierda (a la derecha, a pocos metros, puede visitarse el estribo de la sirga del antiguo paso de barca a Cinco Olivas). Por la ribera, el camino sigue recto en dos cruces y desemboca en la carretera, poco antes de cruzar el puente sobre el Ebro. En el otro extremo del puente se abandona el asfalto, descendiendo a la orilla del río, por la que sigue hasta el parque fluvial, ubicado frente al azud e isla de la Noria y bajo el escarpe sobre el que se asienta el pueblo de Sástago. 

Saliendo de Velilla de Ebro (148 m) por su parque infantil, se pasa junto al viejo molino harinero y la casa de las norias para salir a los campos. Fuera ya del recinto urbano se toma el carril más cercano al río, el camino de la Barca, que pasa cerca de lo que fue el paso de barca, utilizado para acceder a la estación de tren; hoy, sólo una caseta de abrigo indica el lugar. Se sigue vega abajo hasta llegar a la altura de la isla de Velilla, donde se acaba la ribera cultivada de la margen izquierda y el Ebro se aprieta contra las laderas calcáreas de la formación de Sástago. La pista gira al norte para encararse de nuevo hacia Velilla, pero el Camino Natural del Ebro la abandona, sube unos metros por la ladera y toma, en dirección sur, una senda.

En horizontal, unos metros por encima del río, se vadean torrenteras y zonas de derrubios de las canteras de alabastro abiertas en la plataforma superior. Más allá, una serie de bancales viejos abren paso a otra zona de gran pendiente que acaba en una caseta, inicio de los primeros campos de Alforque.

Por un carril herboso se desemboca en una pista amplia que comunica con el altiplano superior, a la izquierda. No se toma, sino que se sigue de frente para bordear, sobre terreno yermo, un campo, y alcanzar una pista definitiva (que en ese punto atraviesa una pequeña arboleda de álamos viejos). Se pasará cerca de un azud y los restos del norial para, finalmente, llegar a Alforque . En los sillares de su iglesia gótico-mudéjar están talladas las fechas de los siglos XVI y XVII en que se heló el Ebro, alusión a la Pequeña Edad del Hielo, época en la que las bajas temperaturas generalizadas en el continente llegaron a afectar de forma rigurosa este tramo bajo del Ebro.

Se rodea el casco de Alforque por el lado del río, pasando bajo la iglesia y su mirador y saliendo hacia el Este. 450 m más adelante se abandona la pista principal y, haciendo un giro a la derecha, el camino se dirige a la orilla del río y a la casa de la Barca (al parecer, la embarcación, que se halla sumergida a escasos metros, fue traída en 1960 desde Remolinos, donde comunicaba con el pueblo de Alcalá de Ebro). Un camino hacia el este, frondoso y ribereño, recorre la orilla del Ebro, pasa por el extremo del azud de Cinco Olivas, gira y, tras superar una acequia, continúa, paralelo a la orilla. Tras un inmenso y solitario pino negral (Cinco Olivas y su embarcadero se atisban en la otra orilla), la pista muere en unos campos que llevan su roturación hasta la misma orilla. Desde aquí una senda permite, tras un tramo de camino viejo y muy vegetado, acabar en la carretera local que une Alforque y Alborge, junto a la curva septentrional del meandro.

Por la carretera, constreñida entre el río y la ladera, se sube, en 2,3 km, al mirador de las Tres Aguas; y siguiéndola tierra adentro, se llega a un cruce en la entrada superior de Alborge. Hacia la izquierda empieza la etapa 29.1, hacia la derecha se llega al casco urbano.

Alborge ajusta su callejero al pie de un promontorio culminado por los restos de los que fue su castillo fundador. Su bien conservado pozo de hielo, los restos de un norial junto a su isla, los componentes de una antigua prensa de aceite y un amplio listado de peirones de vitrina, enriquecen su rico patrimonio cultural.

Se sale hacia Sástago por la plazoleta, bajo la zona deportiva, en dirección al río. Al llegar a su orilla, se toma el camino de la izquierda (a la derecha, a pocos metros, puede visitarse el estribo de la sirga del antiguo paso de barca a Cinco Olivas). Por la ribera, el camino sigue recto en dos cruces y desemboca en la carretera, poco antes de cruzar el puente sobre el Ebro. En el otro extremo del puente se abandona el asfalto, descendiendo a la orilla del río, por la que sigue hasta el parque fluvial, ubicado frente al azud e isla de la Noria y bajo el escarpe sobre el que se asienta el pueblo de Sástago.

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Velilla de Ebro-Sástago

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

El azud de Cinco Olivas

El azud de Cinco Olivas remansa y encauza el agua hacia la margen derecha del Ebro para alimentar una minicentral que antes fue molino de regolfo y norial. Parte del agua también se encauza, a través de un túnel, hacia una de las centrales de Sástago. La isla que se forma aguas abajo del azud está colonizada por olmos y tamarices, formando un espeso bosque. Sobre la vertical del azud se levanta el fortín de Sástago, del siglo XIX, en conexión óptica con los baluartes de Mocatero, en Escatrón, o el castillo de la Palma, en Sástago.

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