Etapa 27: El Burgo de Ebro - Pina de Ebro

Descripción

Etapa 27: El Burgo de Ebro - Pina de Ebro

La Ribera Baja del Ebro

A la salida de El Burgo de Ebro, la ruta se aleja de la ribera para pasar junto a la urbanización Virgen de la Columna y regresar luego junto al “gran río”. Se pasa después junto al camino que lleva a la presa de Pina, obviándolo para arribar al viejo camino a Fuentes de Ebro, donde se toma un ramal que recorre toda la ribera, pasando por parajes de especial valía (como los sotos de la Mejana Baja y Las Viudas o el galacho de Osera). Tras el puente del AVE, frente al soto de Aguilar del Ebro, el camino llega a las inmediaciones del puente de Pina (carretera A-1107) y cruza el Ebro para entrar en la localidad de Pina de Ebro por su parque fluvial.

En el cruce de entrada a El Burgo de Ebro (180 m), desde el río, se toma el carril de la ribera, siguiéndolo aguas abajo. Pronto se llega a una curva, donde una pista en peor estado permite visitar el soto de las Norias, con abundante vegetación arbórea. Descartado tal acceso, la pista gira a la derecha y se une a otra bajo el talud de la urbanización Virgen de la Columna.

Se toma esta pista hacia la izquierda (Este) y, sin acceder a la urbanización, se gira de nuevo a buscar la orilla del Ebro para recorrerla aguas abajo. A 5,5 km de El Burgo, un camino a la izquierda, fuera de recorrido, permite acceder a la presa de Pina: inmenso azud que retiene las aguas del río para alimentar las acequias de Pina de Ebro y de Quinto. Este azud fue construido en el año 1910, y con sus aguas riega más de 4.000 ha de ambas márgenes; bajo su dique se han ido formando islas y sotos de cierto interés ecológico. 500 m más allá, el carril se incorpora a uno principal: es el viejo camino de El Burgo a Fuentes de Ebro, cabañera y posible calzada romana de Celsa Lepida (Velilla de Ebro) a Caesaraugusta (Zaragoza).

Galápago europeo

Se continúa por la izquierda (Este), por la vía que discurre ceñida a la margen derecha de la acequia de Fuentes y que, frente a una planta industrial, la cruza para, 500 m después, ir de nuevo al encuentro del Ebro. Por su ribera, sobre el dique de defensa, el trayecto se alarga custodiado por una franja de grandes sauces hasta alcanzar una zona urbanizada.

Superada la urbanización, el Camino Natural se curva y rodea, algo alejado del río, el soto de la Mejana del Marqués o Mejana Baja. Al final de la curva, de nuevo en la orilla, la defensa acaba en una caseta y en un cruce de caminos. Se continúa junto al Ebro y, 700 m más adelante, se desemboca en una pista principal en mejor estado para seguir de frente por ella (Este y, después, Noreste). Pronto la pista vuelve a alejarse de la orilla y comienza a bordear uno de los sotos mejor conservados de este sector: el de las Viudas (15,4 km), que se extiende durante 2,5 km con carrizal, y un bosque ripario maduro. Un cartel en el km 16,7 (3 h 15 min), en una encrucijada, indica la posibilidad de llegar a Fuentes de Ebro (localidad famosa por sus cebollas).

Galacho de Osera

Tras un corto tramo por la orilla, de nuevo sauces y álamos separan el camino del cauce antes de girar a la derecha en un cruce. Más adelante, a la izquierda, una franja boscosa señala el inicio del galacho de Osera, brazo alimentado por aguas freáticas, acotado para la cría de ganado. Pronto se divisa el pueblo de Osera en la margen opuesta del Ebro. Tras pasar bajo el puente del AVE frente al soto de Aguilar de Ebro, se sigue siempre el dique de defensa del río, sin tomar desvíos. En un tramo recto (Norte), flanqueado por álamos y cañaverales, sobre el km 23, existe un refugio de ribera y, más adelante, a la izquierda, un pequeño pero interesante tamarizal.

Después de pasar frente a la isla de Pina (con una importante colonia de avión zapador), el recorrido se separa de la ribera para alcanzar la carretera CV-605, que a la izquierda cruza el Ebro por el puente de Pina. A pesar de que las señales parecen indicar que para continuar el camino hay que saltar el pretil de la carretera, este sendero junto a la ribera del Ebro se encuentra vallado, así que para poder completar este último tramo de la etapa hay que dar un rodeo, accediendo a Pina de Ebro por la Avenida de Zaragoza y posteriormente por el Camino Piscinas, que lleva hasta el panel indicativo del final de etapa.

Panorámica de Quinto desde el mirador del Piquete

En el cruce de entrada a El Burgo de Ebro (180 m), desde el río, se toma el carril de la ribera, siguiéndolo aguas abajo. Pronto se llega a una curva, donde una pista en peor estado permite visitar el soto de las Norias, con abundante vegetación arbórea. Descartado tal acceso, la pista gira a la derecha y se une a otra bajo el talud de la urbanización Virgen de la Columna.

Se toma esta pista hacia la izquierda (Este) y, sin acceder a la urbanización, se gira de nuevo a buscar la orilla del Ebro para recorrerla aguas abajo. A 5,5 km de El Burgo, un camino a la izquierda, fuera de recorrido, permite acceder a la presa de Pina: inmenso azud que retiene las aguas del río para alimentar las acequias de Pina de Ebro y de Quinto. Este azud fue construido en el año 1910, y con sus aguas riega más de 4.000 ha de ambas márgenes; bajo su dique se han ido formando islas y sotos de cierto interés ecológico. 500 m más allá, el carril se incorpora a uno principal: es el viejo camino de El Burgo a Fuentes de Ebro, cabañera y posible calzada romana de Celsa Lepida (Velilla de Ebro) a Caesaraugusta (Zaragoza).

Se continúa por la izquierda (Este), por la vía que discurre ceñida a la margen derecha de la acequia de Fuentes y que, frente a una planta industrial, la cruza para, 500 m después, ir de nuevo al encuentro del Ebro. Por su ribera, sobre el dique de defensa, el trayecto se alarga custodiado por una franja de grandes sauces hasta alcanzar una zona urbanizada.

Presa de Pina

Superada la urbanización, el Camino Natural se curva y rodea, algo alejado del río, el soto de la Mejana del Marqués o Mejana Baja. Al final de la curva, de nuevo en la orilla, la defensa acaba en una caseta y en un cruce de caminos. Se continúa junto al Ebro y, 700 m más adelante, se desemboca en una pista principal en mejor estado para seguir de frente por ella (Este y, después, Noreste). Pronto la pista vuelve a alejarse de la orilla y comienza a bordear uno de los sotos mejor conservados de este sector: el de las Viudas (15,4 km), que se extiende durante 2,5 km con carrizal, y un bosque ripario maduro. Un cartel en el km 16,7 (3 h 15 min), en una encrucijada, indica la posibilidad de llegar a Fuentes de Ebro (localidad famosa por sus cebollas).

Tras un corto tramo por la orilla, de nuevo sauces y álamos separan el camino del cauce antes de girar a la derecha en un cruce. Más adelante, a la izquierda, una franja boscosa señala el inicio del galacho de Osera, brazo alimentado por aguas freáticas, acotado para la cría de ganado. Pronto se divisa el pueblo de Osera en la margen opuesta del Ebro. Tras pasar bajo el puente del AVE frente al soto de Aguilar de Ebro, se sigue siempre el dique de defensa del río, sin tomar desvíos. En un tramo recto (Norte), flanqueado por álamos y cañaverales, sobre el km 23, existe un refugio de ribera y, más adelante, a la izquierda, un pequeño pero interesante tamarizal.

Después de pasar frente a la isla de Pina (con una importante colonia de avión zapador), el recorrido se separa de la ribera para alcanzar la carretera CV-605, que a la izquierda cruza el Ebro por el puente de Pina. A pesar de que las señales parecen indicar que para continuar el camino hay que saltar el pretil de la carretera, este sendero junto a la ribera del Ebro se encuentra vallado, así que para poder completar este último tramo de la etapa hay que dar un rodeo, accediendo a Pina de Ebro por la Avenida de Zaragoza y posteriormente por el Camino Piscinas, que lleva hasta el panel indicativo del final de etapa.

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa El Burgo de Ebro-Pina de Ebro

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Algunos pueblos de la comarca Ribera Baja del Ebro

Pina de Ebro ha sufrido los embates de las crecidas del Ebro en numerosas ocasiones. La riqueza de su huerta y su polígono industrial mantienen una población estable. Ni la barca de paso ni la estación de tren con la que comunicaba mantienen su actividad. Una torre mudéjar y otra barroca adornan la población.

También Gelsa es población ligada a los avatares del río. Sus múltiples azudes eran reacondicionados en verano, cerrando las esclusas que de manera obligada debían abrir el resto del año para la navegación de barcazas y almadías. Su huerta fértil se complementa en la actualidad con varias empresas de elaboración de escayolas a partir de los estratos yesosos de su entorno.

Velilla de Ebro vive protegido de las avenidas por varias islas y barras trenzadas. Detrás de su ermita de San Nicolás, de origen románico, se extienden los restos de la ciudad romana de Celsa. Un puente de piedra citado por Estrabón debió levantarse en algún punto de la ribera, permitiendo el paso de la Vía Augusta (Tarragona-Astorga). Hoy, un museo ilustra aquellas épocas de esplendor.

La localidad de Quinto se alarga a ambos lados de la N-232, a los pies de un promontorio, el Piquete, que es su elemento más emblemático, con la antigua parroquial mudéjar. Dedicado a la agricultura, también abre algunos talleres donde se trabaja la piedra de alabastro, originaria de canteras adyacentes, que, junto con las de varios pueblos vecinos, son únicas en España.

La Reserva Natural de los Galachos de La Alfranca de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro

El Ebro, con su dinamismo fluvial de grandes avenidas e inundaciones ha trasmitido un impresionante conjunto de paisajes y ecosistemas ribereños que ha dado lugar a este Espacio Natural Protegido (ENP) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona Especial de Conservación (ZEC) de 775 ha. Así estos galachos (denominación aragonesa que designa los meandros abandonados por el cauce del Ebro, resultado de sus cambios de trazado por crecidas o acciones humanas), dieron lugar en los años 50 de la pasada centuria a tres brazos (La Alfranca, La Cartuja Baja y El Burgo), que conforman este espacio, donde reside un ecosistema fluvial propio del curso medio.

De esta forma, se aprecian distintas formaciones naturales en estos bosques de ribera o sotos, que suponen pequeñas selvas con una gran variedad de especies levantadas sobre suelos fértiles, inundados periódicamente y cuya estructura está influida por las crecidas. Entre otras especies arbóreas –como sauces, álamos o chopos–, el tamariz constituye un ejemplo relevante, pues se adapta perfectamente a situaciones cambiantes, zonas inestables, crecidas, distintos tipos de suelos y se puede encontrar tanto en zonas limosas como sobre guijarros. Por otro lado, la vegetación palustre bordea hábitats acuáticos y presenta los órganos perdurables sumergidos bajo el agua.

Finalmente el carrizal conforma otro importante grupo, siendo el del galacho de la Alfranca de Pastriz uno de los más extensos de Aragón. La Reserva es un importante refugio de aves (ZEPA, Zona de Especial Protección para las Aves), donde destacan el martinete, el cormorán, la garza imperial, la garceta común y la garcilla bueyera. No hay que olvidar las anátidas, que tienen en este enclave un importante lugar de paso e invernada, al igual que los escribanos palustres y trigueros, que utilizan estos lares de dormidero invernal. En el entorno de La Cartuja Baja se encuentran los sotos de Benedicto, de El Francés, de Nis y de La Mejana, y el galacho de La Cartuja.

Multimedia