Etapa 26: Zaragoza - El Burgo de Ebro

Descripción

Etapa 26: Zaragoza - El Burgo de Ebro

En la Reserva Natural de los Galachos del Ebro

El primer tramo de esta etapa discurre por plena ciudad de Zaragoza, recorriendo la ribera del Ebro por el paseo de Echegaray y Caballero y el parque de la Unión. Tras pasar la desembocadura del Huerva, el GR 99 se interna en el soto de Cantalobos y la huerta de Las Fuentes y pasa junto a la curiosa población amurallada de La Cartuja Baja, que antaño fue un monasterio. Más adelante se llega al galacho de La Cartuja, parte de la Reserva Natural de los Galachos de La Alfranca de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro. Siguiendo este valioso espacio protegido se alcanza el casco urbano de El Burgo de Ebro, final del recorrido.

Carteles Indicativos

Desde el parque de Macanaz, se alcanza en seguida el puente de Piedra (205 m). Tras cruzar el Ebro por él se avanza en dirección este por la margen derecha (paseo de Echegaray y Caballero), pasando junto al puente del Pilar o de Hierro; después la ruta se introduce a la izquierda por el parque de la Unión, cruza por una pasarela la desembocadura del río Huerva y continúa bajo el puente de la Unión, junto al azud y bajo el puente de Giménez Abad y el puente del Ferrocarril, inicio del soto de Cantalobos y de la Reserva Natural de los Sotos y Galachos del Río Ebro (2 km; 25 min), lugar desde donde partirá una futura vía verde. El camino bordea la huerta de Las Fuentes, donde el Ebro dibuja una curva y deja en la orilla opuesta la desembocadura del río Gállego. Una vez el sendero deja atrás el soto, se introduce en una pista de tierra junto a la mota de defensa y supera La Cartuja Baja. Desde el desvío, el casco urbano se encuentra a 800 m (8,5 km; 1 h 45 min).

La Cartuja Baja o de Miraflores (1651-1767) fue monasterio barroco hasta que la guerra de la Independencia y la desamortización del Trieno Liberal motivaron su abandono. Rehabilitada de nuevo con el reinado de Fernando VII, fue deshabitada definitivamente entre 1835 y 1836. Surgió entonces el barrio de La Cartuja Baja. Su trazado coincide con el de las galerías y pasillos de las antiguas construcciones. Hoy se conservan algunas de gran valor: iglesia, procura, hospedería, portería, sacristía, refectorio, claustro (hoy Huerto Frisón).

Iglesia y torre mudéjar de Santa María Magdalena de Zaragoza (siglo XIV)

Prosigue el recorrido hacia el este por la mota de defensa, con vistas a la Cartuja (Sur) y el río (Norte). A un kilómetro del desvío se llega a un cruce entre bosque de ribera, donde se gira a la derecha, dejando a un lado las instalaciones de la depuradora de aguas de Zaragoza (frente al soto de Benedicto), y se conecta de nuevo con la ribera para continuar en dirección este, paralelo al Ebro, superando una zona de playas, hasta el galacho de La Cartuja (11,7 km; 2 h 25 min), que forma parte de la Reserva Natural de los Galachos de La Alfranca de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro.

El río, con su dinamismo fluvial de grandes avenidas e inundaciones, ha creado un impresionante conjunto de paisajes y ecosistemas ribereños de 775 ha. Así, este galacho es resultado de sus cambios de trazado por la crecida de los años 50 y las acciones humanas. Un ecosistema fluvial propio del curso medio del Ebro: bosques de ribera que suponen pequeñas selvas con una gran variedad de especies arraigadas. Además es un importante refugio de aves (catalogado como ZEPA), donde destacan el martinete, el cormorán, la garza imperial, la garceta común y la garcilla bueyera, así como las anátidas.

Superado el galacho, el sendero avanza paralelo a la autopista A-68. El camino se desvía a la izquierda (Noreste) y continuando por la cañada real se acerca al galacho de El Burgo (15,9 km; 3h 10 min), junto al lugar de La Mejana. Pasada la Torre de Santa Ana, la ruta se desvía de nuevo a la izquierda y se separa de la cañada.

El río Ebro a su paso por la localidad de El Burgo de Ebro

A los pocos metros, a la derecha, se encuentra una balsa rodeada de vegetación y un área de descanso. La pista acerca al panel de El Burgo de Ebro, desde donde se accede a la localidad, que ostenta numerosos servicios, y cuyo pasado agrícola de regadío ha dejado espacio a la industria (185 m; 18,1 km; 3 h 55 min).

Originariamente en estos parajes se asentaron los romanos, testimonio de ello es el yacimiento de La Cabañeta, campamento militar del siglo II a. C., que con el paso del tiempo vio cómo los moriscos convirtieron estas piedras en su hogar. El Burgo de Ebro dependió de Zaragoza hasta su constitución en municipio tras la guerra de la Independencia. En su día contó con la parroquial tardogótica de San Pedro, sustituida por otra de fábrica moderna con la misma denominación. Además destacan las ermitas de San Jorge y la de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja.

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Zaragoza-El Burgo de Ebro

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Zaragoza

Capital de la Comunidad Autónoma Aragonesa, ubicada a orillas del Ebro, Huerva, Gállego y del Canal Imperial de Aragón, supone un importante nudo de comunicaciones. Ocupada por un asentamiento celtíbero (Salduie), la fundación de Caesaraugusta se retrotrae al siglo I a. C., cuando Octavio Augusto concedió tierras a legionarios veteranos. De entonces se conservan tramos de su muralla, el foro, las termas, el puerto fluvial y el teatro.

Con la llegada de los musulmanes surgió en Saraqusta un barrio mozárabe, una judería, la mezquita y se levantó el palacio de la Aljafería (siglo XI). Tras la reconquista (1118), la mezquita se convirtió en seo de San Salvador y se construyeron iglesias y torres mudéjares, como San Pablo y la Magdalena (siglo XIV), y el puente de Piedra (XV).

La prosperidad del XVI motivó la construcción de la Lonja, el palacio de los Zaporta o la Universidad; mientras que en el siglo XVII aumentó la devoción pilarista y comenzó la obra barroca del templo, donde pintaron Goya y los hermanos Bayeu. En 1808 y 1809 se vivieron dos sitios frente a las tropas napoleónicas, con gran diezma de la población y destrucción material.

El último tercio del XIX fue decisivo con la llegada del ferrocarril y, a partir de 1908 (con la celebración de la Exposición Hispano-Francesa), se iniciaron grandes cambios urbanísticos, como el desarrollo de la Gran Vía, el paseo de Sagasta y el parque Grande. En los 80 se potenciaron grandes servicios e infraestructuras y, en los últimos tiempos, la Expo 2008 ha servido de escaparate de la modernidad de una ciudad a la que contemplan 20 siglos.

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