Etapa 2.1: Aldea de Ebro - San Martín de Elines

Descripción

Etapa 2.1: Aldea de Ebro - San Martín de Elines

El robledal de Monte Hijedo

Esta variante del GR 99 sube desde Aldea de Ebro -al monte Hijedo, en un trayecto que ofrece bellas vistas del entorno y acerca a la economía, las formas de vida, la historia y la arquitectura de los pueblos de la montaña cántabra. Sin embargo, el principal hito de la etapa es el robledal de Monte Hijedo, una de las masas forestales más extensas e importantes de Europa; un valioso espacio por su vegetación y fauna, al que acerca el centro de interpretación de Riopanero. Este marco natural se completa con el valioso patrimonio medieval conservado en poblaciones como Ruerrero y San Martín de Elines , cuya colegiata románica marca el fin de la jornada.

El camino parte de Aldea de Ebro (815 m) en dirección este para tomar la carretera a Mediadoro. Enseguida arranca un camino viejo entre quejigos que baja al arroyo del Albergue. La ruta asciende por una ancha pista, primero entre tupido bosque y luego por un tramo más despejado, hasta las paredes de los campos de Mediadoro.

A lo largo de la subida y desde la localidad, destacan las vistas de Aldea de Ebro: al sur, sus montañas tapizadas de hayas, quejigos, pinos negros; y las tierras que se despliegan hacia el embalse del Ebro y la cordillera Cantábrica, al norte Mediadoro cuenta con una interesante arquitectura montañesa y con su parroquial de Santa Bárbara, de época moderna.

Se prosigue por la pista de tierra que avanza al este, en dirección a La Bandurrina, amplio espacio alfombrado de “tasca” alpina  (vegetación herbácea de alta montaña) donde pasta el ganado caballar y vacuno en verano: estampa propia de la economía de montaña.

Panorámica de la localidad de Ruerrero

La pista dibuja una gran revuelta y prosigue su ascenso al Monte Hijedo. Tras una cancela se dirige a la izquierda, ganando terreno entre pinos. La zona más elevada ofrece excelentes panorámicas, como el robledal del Monte Hijedo, al norte.

El itinerario desciende a La Serna, con ejemplos de arquitectura popular, casonas de piedra con blasones, dos fuentes abrevadero e iglesia de época moderna. El camino desciende desde el norte de la localidad y conecta con una pista que se dirige por laderas herbosas hasta al paraje del Colmenar del Tío Alejandro. Hacia el norte se extiende la amplia panorámica del Hijedo y al este Riopanero.

La bajada es rápida, entre monte bajo, hasta penetrar en el dominio del roble. La ruta sortea un torrente que desciende al arroyo de Hijedo y, tras el bosque, vuelve a descender con rapidez. Llega a la pista junto al citado arroyo y sigue a la derecha hasta Riopanero.

Se continúa por un camino herboso entre cerezos, muros de campos y monumentales robles que desciende zigzagueando hasta la carretera a Ruerrero. Tras un tramo por ella se alcanza el molino de Riopanero y, por su puente, se cruza el arroyo para continuar por el antiguo camino al pueblo.

La senda, acompañada de robledales, especies de ribera y campos de labor (que alberga una amplia avifauna y vegetación) alcanza Ruerrero y su torre medieval. En la localidad también resaltan su plaza porticada y la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves (s. XVII); y se puede adquirir su exquisito queso de “Valluco”.

Robledal del Monte Hijedo. Cantabria

Ruerrero se abandona por el este hacia su cementerio, junto a la carretera a Repudio. Al otro lado arranca un camino que cruza el arroyo de San Roque y asciende bajo el Monte Cadalso (792 m). Atrás quedan los paisajes de Valderredible y surge la estampa de Repudio, en la margen opuesta del arroyo. El camino rodea la montaña y penetra en bosques de quejigo. Convertido en pista, pasa por Santa María de Hito, un pequeño caserío que acoge la bella ermita románica de Santa María, con aditamentos del siglo XVI. Una pista entre campos conecta con la carretera de Villaverde de Hito, a un kilómetro. Esta localidad ofrece bella arquitectura popular en piedra, una iglesia románica del siglo XII y zona de merendero. Desde la parte alta nace una pista que ofrece buenas panorámicas del comienzo del cañón del Ebro, al este, y de San Martín de Elines y Población de Abajo, al sur.

A Arroyuelos se accede tras cruzar junto a la ermita rupestre de San Acisclo y Santa Victoria y el caserío de Arroyuelos. El final de la etapa se alcanza al cruzar el puente sobre el Ebro, en el punto de encuentro con la Etapa 4

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Montes Claros-Villanueva de la Nía

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

El robledal de Monte Hijedo

El Monte Hijedo es la masa forestal más importante de Cantabria y la segunda de España. Se extiende a lo largo de una superficie aproximada de 100 km2, entre los municipios de Valderrible (Cantabria), Arija y Alfoz de Santa Gadea (Burgos). Por su carácter de transición entre dos ámbitos biogeográficos, cantábrico y mediterráneo, representa una zona de alto valor ecológico que desde hace varias décadas ha centrado diversas actuaciones encaminadas a su protección y conservación. Monte Hijedo es un excelente bosque de roble albar (Quercus petraea), que además de contener otras especies de roble (rebollo y quejigo) esconde en su interior magníficos ejemplares de hayas (Fagus sylvatica) y tejos (Taxus baccata) centenarios. Su alta calidad ambiental le ha convertido en un reducto único para una gran diversidad de especies, tanto de flora como de fauna. Alberga una gran representación de ungulados (corzo, y jabalí) y carnívoros forestales (marta y gato montés), pero ante todo es un verdadero paraíso para las aves: águila real, azor, gavilán, búho real y pájaros carpinteros, alguno como el pito negro en peligro de extinción. La riqueza de este entorno se completa con un rico patrimonio histórico y cultural caracterizado por la escasa transformación del hábitat natural. Desde tiempos inmemoriales los habitantes de esta comarca han convivido con el monte, explotándolo de la manera tradicional, lo que ha permitido su conservación hasta la actualidad. Ambos aspectos, ambiental y cultural, han convertido al Monte Hijedo en una pieza clave del legado patrimonial y en un recurso que debemos ayudar a conservar en el futuro. En Riopanero, el Centro de Interpretación Monte Hijedo propone rutas turísticas para conocer este bosque.

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