Etapa 2: Montes Claros - Villanueva de la Nía

Descripción

Etapa 2: Montes Claros - Villanueva de la Nía

Arte románico y arquitectura montañesa

Desde el monasterio de Montes Claros, la etapa desciende hasta el apeadero homónimo y sigue por un excepcional tramo de alisos y sauces catalogado en el Inventario Nacional de Hábitats. Luego, el camino atraviesa magníficos quejigos y robles para subir a Aldea de Ebro (declarada Conjunto Histórico Rural). Entre campos, pastizales y arboledas, la senda realiza varias subidas y bajadas hasta llegar al puente del arroyo del Molino Mardancho, en Villanueva de la Nía. Todas las localidades que se atraviesan en esta etapa presentan notables monumentos, desde iglesias románicas a palacios de época moderna, así como interesantes ejemplos de arquitectura típica montañesa.

El recorrido se inicia en el monasterio de Montes Claros (970 m), desandando el último kilómetro de la Etapa 1. Un carril asfaltado baja al apeadero de Montes Claros y tras cruzar las vías, continúa por pista, entre pinos, hayas, robles y quiejigos hasta unirse en un desvío con otra pista que sube desde el puente sobre el Ebro en Bustasur. Desde este punto, el camino avanza por pista a lo largo de un tramo fluvial cuya vegetación de alisedas y saucedas está catalogada en el Inventario Nacional de Hábitats. Tras bordear una loma y atravesar Valdeteje y El Hoyo, el camino pasa junto a un grupo de construcciones derruidas. Más adelante surge (en la margen izquierda) Baños de Aldea de Ebro, rodeado de enormes pinos.

Cartel direccional del Camino Natural del Ebro GR 99

Superado el puente de Roblayoso, en la margen izquierda del Ebro, comienza un carril asfaltado entre robledales, que lleva al puente de Rabiquis, donde se cruza el arroyo del Albergue. Allí se inicia la subida hasta Aldea de Ebro. Al sur, junto a la fuente con abrevadero, arranca el camino viejo a Loma Somera. Al principio gana terreno entre fincas, flanqueado por quejigos, con vistas a la carretera y la ermita de Dondevilla. Pronto el llano deja paso a un repecho que se introduce en el robledal de Los Tricherios y alcanza el punto más elevado, con buenas panorámicas del Ebro y su entorno. El GR desciende entre magníficos robles y hayas, superando el arroyo de Costeriza. De nuevo asciende y gana una amplia braña con vistas al monte Cabrero. Tras dejarla atrás, la senda penetra en otro robledal, junto a un muro de piedra, que conduce a Loma Somera.

El sendero abandona el lugar por la pista de gravilla junto a la iglesia y desciende por la Isilla hasta la segunda curva a la izquierda, donde nace el antiguo camino de herradura al molino de La Renegada, que desciende entre muros, campos, tramos empedrados y quejigos. En paralelo al río, entre quejigos, hayas y chopos, se avanza hasta el puente sobre el Ebro que, tras cruzarlo, lleva hasta Aroco.

Sin entrar al pueblo, la ruta prosigue por un camino viejo entre campos, pastizales y ganado vacuno. El quejigal se acompaña de paredones de piedra y tramos empedrados, primero llaneando, luego en ascenso hasta coronar El Colladillo (808 m), donde se tienen buenas panorámicas de Aroco, el Ebro y los montes que lo rodean.

Casa fuerte en la localidad de Bárcena de Ebro

En dirección a Bárcena de Ebro, se observa (al noroeste), la carretera que cruza el valle y la localidad de Reocín de los Molinos. Entre quejigos se desciende a Bárcena.

Tras un pequeño tramo por la carretera a Loma Somera y Bustillo del Monte, arranca una senda a la derecha antes del cruce. Este vial asciende entre quejigos y pinos de repoblación por el monte La Lechosa, gana altura y alcanza la braña de Las Llanas, con el mismo tipo de bosque. El camino, ahora pista, lleva a Otero del Monte, tras cruzar Campa Llana.

El GR 99 supera esta localidad y sigue por carril asfaltado hasta su iglesia románica a las afueras. Un camino a la derecha se introduce en un quejigal y llega de nuevo al carril asfaltado, que desciende a Cubillo de Ebro, ya con vistas a Villanueva de la Nía. La ruta abandona la localidad por la carretera y un tramo de camino entre quejigos. Una vez en el puente viejo del Ebro, el camino ingresa en la población y la etapa acaba en el puente del arroyo del Molino Mardancho.

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Montes Claros-Villanueva de la Nía

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Patrimonio

Todas las localidades que se atraviesan en esta etapa presentan interesantes ejemplos de la arquitectura típica montañesa, junto con notables monumentos. Así, en Aldea de Ebro, declarada Conjunto Histórico Rural, destacan sus casas blasonadas, la iglesia de San Juan Bautista con su curiosa espadaña exenta (siglo XIII) y la ermita románica de Dondevilla. También es famoso el caserío de Bárcena de Ebro, con torres fuertes, sistemas defensivos, dos puentes, y su iglesia con espadaña. Hay que citar igualmente las parroquiales de Aroco, del s. XVI, de Cubillo de Ebro, del s. XVII, y de Villanueva de la Nía, del s. XII –con interesantes canecillos–, junto con varios palacios de época moderna.

Molino de la Renegada

Construido para la obtención de harina, luego utilizada a la hora de fabricar el pan y demás productos derivados, fue el molino de las localidades de Lomasomera y Aroco, debido a su ubicación entre ambas. Un molinero se encargaba de poner en funcionamiento la maquinaria y de su cuidado y reparación, pues era muy habitual que se estropease.

Esta fábrica de rodezno horizontal y ortohidráulica, ubicada junto al río Ebro, transportaba el agua desde dicho curso por medio de una acequia hasta una balsa en altura. Desde allí, el líquido elemento penetraba por medio de otra conducción a través de unos cárcavos o entradas y movía el rodezno circular (noria) encajado en un eje vertical (ambos en principio de madera y con el paso del tiempo sustituidos por otros de hierro), y salía a través de otros cárcavos, sitos en el extremo contrario de los anteriores. El rodezno circular movía el eje o árbol y las piedras fijas y volanderas bajo la tolva, recipiente donde se vertía el cereal que se convertía en harina. El alivio se utilizaba para sacar el producto y dosificar su extracción.

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