Etapa 18: Sartaguda - San Adrián

Descripción

Etapa 18: Sartaguda - San Adrián

La ermita de Santa Cruz, espléndido mirador sobre el Ebro

Tras cruzar el puente de Sartaguda, la ruta avanza paralela a la orilla del Ebro, rodeando el amplio meandro del Ramillo y los islotes generados por el azud de La Ribera. Siempre ceñido a la orilla, el Camino Natural llega y asciende a los escarpes yesíferos de Santa Cruz, pasando por su ermita: un magnífico mirador no sólo del entorno sino también para avistar aves rapaces. Se desciende luego hacia San Adrián y entre viñedos se vuelve a la ribera del río y el parque municipal junto al que se encuentra el final del trayecto, en el puente viejo, punto de conexión con las etapas 19 y 19.1. Aquí destacan también las curiosas cuevas del Ega, en una pared vertical sobre el río.

Rana común

Parte el recorrido desde el puente de Sartaguda (310 m) y, tras cruzarlo, gira a la derecha por la zona baja del casco urbano de Sartaguda, que ofrece varios servicios y también cuenta con la iglesia de la Virgen del Rosario. El camino pasa por las cercanías del área recreativa de La Arboleda y continúa por un carril asfaltado (en dirección sur) que luego se convierte en tierra (escollera fluvial), paralelo a la orilla del Ebro, donde avanza circunvalando el lóbulo hortícola del amplio meandro del Ramillo. En la orilla opuesta (La Rioja) se aprecian unos farallones que ejercen de refugio de garzas y cormoranes. En el kilómetro cuatro se deja a la derecha el azud de La Ribera, utilizado para el funcionamiento de la central del mismo nombre y donde se han generado una serie de islotes poblados con vegetación ripícola.

El Camino Natural del Ebro obvia todas las entradas a la huerta de Sartaguda (izquierda) y progresa ceñido a la orilla, que a partir del azud conserva una amplia franja de vegetación de ribera. La huerta de esta localidad se estrecha hasta crear un pasillo frutícola entre el río Ebro y el escarpe de yesos, en el que se aprecian antiguos habitáculos excavados en los estratos blandos. Una nueva curvatura origina otro ensanche de la ribera, el soto de Veguilla (finca de Andosilla con aprovechamiento maderero).

Andarríos chico

Desde este punto la ruta bordea el soto y asciende (en dirección norte) a los escarpes yesíferos de Santa Cruz, sobre los que se sitúa el mirador y la ermita de Santa Cruz. Este edificio, originario del siglo XVII y XVIII, es un magnífico escenario para avistar aves rapaces, como el buitre leonado, el milano negro y real, el alimoche, el halcón común, el águila culebrera y el cernícalo. Las vistas sobre el Ebro y su dinamismo fluvial de meandros y sotos se combinan con las panorámicas de huertas y cultivos de La Rioja Baja, así como las extensas choperas a los pies de estos escarpes. En este enclave el GR 99 coincide con el SL-NA 190 “Sendero de Tierra de Estella”, homologado por la Federación Navarra de Montañismo.

En el entorno de la ermita, sombrea un bosquete de pino carrasco, que se deja atrás para continuar al norte en descenso a la localidad de San Adrián por una ancha y bien trazada pista. Los dos primeros kilómetros corresponden al camino de la ermita de Santa Cruz a Andosilla, hasta cruzar una vaguada entre campos de secano. Se remonta entonces la vertiente oriental de este pequeño valle y, tomando un camino a la derecha, se desciende hacia el borde del acantilado.

Entorno de la ermita de Santa Cruz

Entre viñedos, el recorrido del Camino Natural del Ebro gana la zona industrial de San Adrián, superando el Sotillo de la Peña (enclave restaurado y conservado por el ayuntamiento). Una vez en el extremo este del soto, el sendero baja hacia la derecha (sur), hacia la zona deportiva, y paralelo a la orilla del Ebro atraviesa el parque de la ribera y accede al puente viejo, final de la etapa y punto de conexión con las etapas 19 y 19.1.

Del patrimonio de la localidad destaca la iglesia antigua de San Adrián con torre barroca del siglo XVIII. Sin olvidar el desaparecido palacio de Marichalar; su trazado urbano, con restos de edificaciones del castillo; o las cuevas del Ega, sitas en una pared vertical de difícil acceso sobre el río Ebro; éstas pudieron formarse por la erosión de las aguas, e incluso por la mano del hombre, en tiempos de la dominación musulmana o en época celtíbera, según otras teorías.

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Sartaguda-San Adrián

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Sartaguda

Situada entre los yesos y arcillas de la formación de Lerín (al norte), cuya mayor altura se encuentra a 422 m, y las terrazas meridionales del Ebro (a 320 m), Sartaguda disfruta de un paisaje ideal para los cultivos de cebada, trigo, viñedo, hortalizas y frutales.

En torno al 80% de su población se dedica a la agricultura de regadío: frutales (melocotón principalmente), así como alubias, tomates y pimientos del piquillo; al margen de la ganadería, la industria y el comercio. Los vascones ocuparon esta zona del valle del Ebro desde época prehistórica hasta el siglo II, dedicados a la agricultura y la metalurgia; hablaban vascuense, pero con la romanización se inició un cambio al romance que culminó en el siglo XV. Durante la Edad Media, Sartaguda o Sartacuta formó parte del condado de Lerin; hacia la mitad del XIII perteneció a Sancho VII el Fuerte; y en el XIX pasó a manos del duque del Infantado. A finales del siglo XV, las guerras civiles navarras la asolaron y prácticamente despoblaron, y la Guerra Civil (1936-39) produjo la pérdida de una décima parte de su población; pero durante la segunda mitad del siglo XX la pujanza de su agricultura y su industria conservera la han convertido en una localidad de enorme proyección.

En la parroquia antigua de Nuestra Señora del Rosario destaca su fachada, con una hornacina con la Virgen del Rosario y el Niño, y sobre ella un óculo, la cruz entre pirámides y todo ello coronado por frontón triangular. Su torre campanario de tres plantas está rematada con un chapitel piramidal. En 1969 el culto se trasladó a la parroquia nueva del mismo nombre. El Museo Diocesano de Pamplona guarda un lienzo tenebrista de Cristo despojado de su túnica, de la escuela veneciana, e interesantes piezas de orfebrería del XVII (cálices, cismeros) procedentes de este edificio.

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