Etapa 14.1: Baños de Ebro - Cenicero

Descripción

Etapa 14.1: Baños de Ebro/Mañueta - Cenicero

La vega del río Najerilla

Esta opción se separa de la etapa 14 en el puente de Baños de Ebro, frontera entre Euskadi y La Rioja, y, primero por la carretera LR-318 y enseguida por un camino vecinal, lleva a Torremontalbo. En este tramo, el Camino Natural del Ebro discurre por un frondoso bosque de galería protegido como Espacio de Vegetación Singular y entre huertas tradicionales regadas por una completa red de acequias. Siguiendo las vegas del Najerilla y el Ebro, se llega a la población bodeguera de Cenicero, que destaca también por sus distintos monumentos, principalmente del siglo XVI.

El río Najerilla poco antes de desembocar en el Ebro

La etapa se inicia en la localidad alavesa de Baños de Ebro/Mañueta (420 m), dirigiendose por carretera hasta el puente sobre el Ebro, frontera entre el País Vasco y La Rioja. El camino prosigue un kilómetro por el arcén de la LR-318 hasta un desvío a la izquierda que, por pista agrícola, lleva entre extensos viñedos al paso del ferrocarril Castejón-Bilbao y la señal de Torremontalbo, cuyo caserío se ubica a ambos lados de la N-232.

Posible punto de paso de la calzada romana entre Vareia (Logroño) y Briones, su edificio más sobresaliente es su torre atalaya gótica, fechada entre los siglos XIV y XV. Destacan también sus caserones con blasones, sus fincas agropecuarias y el paso del Najerilla, a escasa distancia de su desembocadura. Se accede a la localidad para alcanzar la carretera N-322, que sale de Torremontalbo hacia la izquierda. Tras un corto tramo en compañía de la carretera durante el cual se cruza el río Najerilla, hay que cruzarla para tomar un camino que parte a mano derecha. Discurriendo en paralelo al río, el camino desciende hasta pasar bajo las vías del ferrocarril y alcanzar el área de descanso del río Najerilla (4,2 km; 55 min).

Torre Atalaya medieval de Torremontalbo

Entre Torremontalbo y la desembocadura del río surge un enclave catalogado en el Plan Especial de Protección del Medio Ambiente (PEPMAN) de La Rioja como Espacio de Vegetación Singular. Es una buena formación de bosque de galería que cubre el entorno con su frondosa y variada vegetación riparia, entre la que se mueven la nutria o el visón europeo. Acompañando a estos sotos y mejanas (rehoyos, hundidos) se extiende gran cantidad de huertas tradicionales.

El Camino Natural del Ebro acompaña a la acequia del Regadío, ceñida al escarpe de una terraza superior del sistema Najerilla-Ebro. Obviando el ramal que lleva a la desembocadura del Najerilla, rodeado de árboles de ribera y recoletas playas fluviales, se gana un lugar donde se abandona el camino paralelo a la acequia y se desciende por un carril (a la izquierda), a la orilla del Ebro.

El enclave corresponde a una zona catalogada como Huerta Tradicional en el PEPMAN. Son las Huertas del Najerilla (HT-6), de 12,25 ha, un amplio espacio de vegas y regadíos de gran productividad y calidad paisajística. Tras atravesar la acequia del Regadío, el camino se dirige a la derecha, paralelo a la ribera del Ebro, y ya a la vista de Cenicero.

Ophrys riojana

Tras un tramo junto al río, se accede a un camino asfaltado que penetra en la localidad, una vez superada la vía férrea. Así se inicia el ascenso por una calle paralela a la vía del tren y al Ebro. La etapa termina a la entrada de Cenicero, junto a un parque que sirve como magnífico mirador de los paisajes de La Rioja Alta: la sierra de Francia; la Sonsierra; los diáfanos espacios, amplios meandros, sotos y mejanas del valle del Ebro; o los campos de viñedo, regadío y secano.

Cenicero (435 m) es un populoso núcleo de unos 2.400 habitantes, emplazado sobre un amplio meandro y aupado en las terrazas que vierten al Najerilla y Ebro. Su dedicación primordial es la vitivinicultura (aquí se afincan numerosas y afamadas bodegas), que se complementa con cultivos de regadío y secano. Además, cuenta con un destacado patrimonio: la parroquia de San Martín (s. XVI), la ermita de la Virgen del Valle (s. XVI), un crucero del siglo XVI, y sus casas-bodega, utilizadas en las fiestas de Santa Daría para servir zurracapote (bebida popular con vino, limón y azúcar).

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Baños de Ebro/Mañueta-Cenicero

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

El río Najerilla

El río Najerilla, el curso fluvial más importante de la Comunidad Autónoma de La Rioja, nace en la vertiente sur de la sierra de la Demanda, a 1.640 metros de altitud. Este cauce configura un abrupto valle, muy encajonado, profundo y de singular belleza, atravesando poblaciones como Canales de la Sierra y Tabladas, hasta alcanzar Anguiano. Desde ese punto se abre generoso entre viñas y choperas hasta desembocar en el Ebro, a la altura de la localidad de Torremontalbo, dejando atrás Bobadilla, Baños de Río Tobía, Nájera (que da nombre al río) y Hormilleja. Además de sus atractivos paisajísticos y monumentales, el Najerilla ofrece su importante coto truchero, el embalse de Mansilla y el canal del Najerilla, dos creaciones orientadas al regadío de la afamada huerta de su entorno.

Baños de Ebro

Su origen se remonta a la época tardorromana, como atestigua el hallazgo de un grupo de lápidas. Desde siempre ha sido uno de los pasos más utilizados para atravesar el Ebro, primero en barca y luego gracias a su puente. Tras pertenecer a Laguardia alcanzó su actual estatus municipal en 1666 y en 1997 adoptó su actual denominación bilingüe de Baños de Ebro/Mañueta. La localidad presenta uno de los índices más altos de población dedicada a la agricultura en el País Vasco. El cultivo de la vid ocupa casi el 75% y, no en vano, cuenta con catorce bodegas que producen vino de D. O. Rioja, caldos obtenidos de la variedad de uva tempranillo, sometidos a cuidadosos procesos de selección en grandes cubas de fermentación o en barricas de envejecimiento.

De su patrimonio histórico-artístico, destaca la iglesia parroquial barroca de Nuestra Señora de la Antigua (siglos XVI y XVIII); la ermita de San Cristóbal, del XVI, que es un magnífico mirador de la población y sus alrededores; y en el cercano monte San Quiles, los restos de un importante poblado fortificado de la Edad de Hierro.

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