Camino Natural de La Safor

Descripción

Camino Natural de la Safor

Hacia las Fallas de Gandía entre acequias y naranjos

El Camino Natural de La Safor se asienta sobre el antiguo trazado del ferrocarril Carcaixent-Dénia, considerado como el tren de vía estrecha más antiguo de la Península por comenzarse en 1864, época en la que el tranvía que cumplía servicio en aquel primer tramo funcionaba con tracción animal.

La ruta comienza en el pueblo de Gandía, junto al Parque de la Estación cercano a la oficina de turismo, donde se encuentra una antigua locomotora restaurada y expuesta como escultura. Tras cruzar la calle, detrás de la oficina de turismo, hay una amplia avenida peatonal delimitada con árboles a ambos lados, en la que se encuentran el carril bici y el Camino Natural.

Ciclistas entre cañas

Siguiendo este carril y tras cruzar la vía pública por un semáforo, un paso de cebra y un paso para el Camino Natural, se llega a un cruce, desde donde puede verse un muro de piedra con algunos grafitis, que conduce hasta un puente sobre el río Serpis, paralelo a otro a la izquierda por el que circulan vehículos a motor. Cruzado el puente aparece una rotonda en la que es necesario seguir recto, en dirección a un punto de venta de casas de madera, desde donde se coge el camino que lleva, sin desvío alguno, hasta Oliva.

Durante el siguiente tramo se ve la carretera que va hacia Bellreguard, desviándose poco a poco, a la derecha de la ruta. Durante el recorrido se suceden diferentes infraestructuras de riego para las parcelas de naranjos, como acequias y sifones.

Siguiendo el Camino se llega a un pequeño puente con barandilla metálica, que permite salvar la carretera que une la población de Bellreguard con las construcciones de su playa. En toda esta zona del Levante son típicas las urbanizaciones en primera línea de costa, con su correspondiente casco urbano tradicional en la zona de huertas.

La ruta continúa siguiendo un trazado recto y cómodo hasta alcanzar otro puente que cruza la acequia principal, que encauza las aguas del Serpis. En este punto es posible observar una densa vegetación de cañas (Arundo donax), que indica la presencia de agua abundante en el terreno.

Chopos en los márgenes de la vía

A lo largo de la vía, antes de alcanzar el paso subterráneo que cruza la carretera hacia Piles, se encuentran algunos chopos (Populus sp.) de buen porte, que invitan a descansar bajo su sombra. Tras atravesar este paso es preciso seguir en línea recta hasta un punto donde una nueva chopera permite al viajero, una vez más, disfrutar de un fresco descanso.

El Camino prosigue y al poco tiempo se empieza a vislumbrar la población de Oliva, hasta donde se puede llegar cómodamente, paseando o en bicicleta, por la recta planicie que continúa hasta el final del Camino Natural.

Una vez en Oliva, y en el caso de que se disponga de tiempo libre, es posible continuar este paseo (aunque fuera ya del trazado del Camino Natural), hasta la playa de Oliva, en la que descansar, andar o darse un agradable baño en el cálido Mediterráneo. Por otra parte, si el interés del visitante se centra en el disfrute de la naturaleza y, concretamente, en la observación de aves, podrá dirigir sus pasos al cercano Parque Natural Marjal de Pego-Oliva.

Perfil

Perfil MIDE del CN de La Safor

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

El Parque Natural Marjal de Pego-Oliva

Este parque se sitúa en el litoral del Valle de Pego, entre las sierras de Mostalla y Segaria, donde nacen los ríos Bullent-Vedat y Racons- Molinell.

Para visitar este espacio natural es muy recomendable no olvidar llevar en la mochila unos pequeños prismáticos y una guía de aves. Con este material y un mínimo de paciencia, seguro que se podrá identificar un buen número de especies de aves asociadas a las zonas húmedas, siempre cambiante según la época de año.

Fallas

Las Fallas de Gandía (16-19 marzo), declaradas de Interés Turístico Nacional, son unas festividades tradicionales que cuentan con más de cien años de historia y que provienen de la costumbre árabe de hacer hogueras, seguramente imitada por los gremios de carpinteros cristianos en la víspera de San José, cuando quemaban en grandes hogueras las astillas, virutas y serrín sobrantes de la madera que utilizaban. En cualquier caso, las antiguas fiestas falleras no contaban con el espíritu crítico y burlesco de las monumentales construcciones que pueblan hoy en día las calles de la localidad.

En la actualidad, las Fallas cuentan con la imprescindible participación de un buen número de asociaciones ciudadanas, que suelen reunirse por barrios, y que preparan diversas actividades culturales durante todo el año. Cada una de estas asociaciones designa sus respectivas reinas, elegidas en el inicio de la fiesta.

Tras la elección de la Reina fallera, se realiza su presentación a la que después seguirán la Crida, las cabalgatas, Les Albaes y la exposición del Ninot Indultat, donde cada agrupación fallera presenta un muñeco de la Falla Infantil y otro de la Falla Mayor, siendo el ganador la única figura que se libre del fuego en la noche de San José.

La "Plantà" de las fallas se realiza durante la noche del 15 de marzo y con ello dan comienzo las fiestas. A las 8 de la mañana del día 16 de marzo, tiene lugar la Despertà y, a partir de entonces, ya se puede disfrutar de un recorrido por los monumentos de las Fallas en toda la ciudad.

La fiesta termina el 19 de marzo, festividad de San José, patrón de Valencia. Las comisiones falleras habitualmente realizan una misa en honor al patrón y, en la noche tiene lugar la tan esperada Cremà de la falla, donde finalmente arden estas impresionantes obras de arte.

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