Etapa 9: Valtablado del Río a Trillo

Descripción

Etapa 9: Valtablado del Río - Trillo

Huertas, Nogales y los caminos de herradura

De los antiguos y casi abandonados caminos de herradura a la tecnología más moderna de la central nuclear de Trillo. Una etapa que aúna el pasado y el presente.

El sendero abandona Valtablado del Río por la carretera GU-929. Los primeros metros de trazado discurren por las inmediaciones de la calzada, dejando a su izquierda la fuente de Gallego y continuando hasta superar el Tajo por el puente de piedra de Valtablado. Nada más cruzar el puente, el trazado abandona el asfalto y toma un camino carretero que se dirige hacia la localidad de Oter. Pinos laricios (Pinus nigra), encinas (Quercus ilex) y romeros (Rosmarinus officinalis) se alternan con fincas de cultivo y pequeñas huertas.

Fuente junto a zona de descanso

La encina parece adueñarse del terreno, aunque los pinos salpican el interior del encinar, sobresaliendo dada su mayor altura, por encima de las matas de carrasca. A pesar de que los cruces se suceden, el caminante no abandona la pista principal en ningún momento, que parece discurrir encajonada y muy cerca de alguna corriente discontinua que vierte al Tajo. Y es que esta área se caracteriza físicamente por impresionantes hoces y cañones formados por el curso del río y, si bien el viajero deja atrás al inicio de la etapa el Parque Natural del Alto Tajo, gran parte de la misma discurre por el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) de igual nombre.

La pista cruza sobre el arroyo de la Hoz y alcanza la localidad de Oter. Este pueblo, con parajes de gran belleza natural, forma parte entre otras del GR-10 que une las vecinas localidades de Valtablado del Río y Carrascosa de Tajo. Aunque el viajero puede aprovechar este núcleo urbano para descansar, la etapa atraviesa el pueblo y lo abandona por un camino junto a una nave agrícola.

Camino de herradura en la ladera rocosa

El camino prosigue durante unos 500 m entre fincas de labor a un lado y al otro de la ladera de la montaña y llega a un cruce en el que gira a la derecha para internarse en el sendero que atraviesa un paisaje montesino más homogéneo. Algo más adelante, el camino se estrecha y se incorpora a un sendero de herradura, que antaño servían para comunicar poblados y transportar víveres y mercancía con caballerías, siendo demasiado estrechos para transitar con carros. Asciende por la línea de máxima pendiente, haciendo zigzag, hasta casi alcanzar cotas de 1.050 m sobre el nivel del mar.

El trayecto llega a una pista que discurre prácticamente en su totalidad por la cuerda, por la que continúa algo más de tres kilómetros, hasta casi alcanzar Carrascosa del Tajo; una pequeña localidad que sin embargo tiene bastante historia, pues fue habitada sucesivamente por celtíberos, romanos, visigodos y musulmanes, fundándose el pueblo actual en el siglo XII. La etapa entra en el pueblo por la carretera GU-942, y sale del mismo por un camino de concentración que dirige al caminante directamente hacia el río Tajo.

A lo largo del siguiente trayecto se ha de cruzar tres veces sobre un curso de agua: dos veces sobre el arroyo del Palomar, la segunda de ellas en las inmediaciones de las ruinas romanas del puente de Murel y la nueva represa, y por último sobre el propio río Tajo. Se llegará entonces al área recreativa de la Fuente, en la margen izquierda del río Tajo, a mano derecha del puente por el que se cruzó, donde bajo la sombra de los chopos negros (Populus nigra) se puede descansar y recuperar fuerzas.

El camino continúa en paralelo al río Tajo, siempre por su margen izquierda, y aunque no se ciñe a él en todo momento, sí que resulta una buena guía hasta el final de la etapa: la localidad de Trillo.

Parque fluvial en Trillo

Paseando en pos del sentido de la corriente, se transita por una pista que deja a su derecha una cantera, y se asciende hasta que, en un giro indicado a la derecha, toma un camino que desciende hasta la orilla del río. Posteriormente, la etapa se despega momentáneamente del Tajo y gira a la izquierda en una finca para, en unos metros, convertirse en una pequeña senda por la que transita aproximadamente 1,3 km. De nuevo en las proximidades del río, se incorpora a una pista de mayor entidad por la que prosigue. Tras un largo paseo por la orilla izquierda del Tajo, transitando a veces por un estrecho sendero de pescadores, la etapa se separa de nuevo del curso fluvial para alcanzar la carretera CM-2115, por cuyas inmediaciones prosigue prácticamente hasta el final de la etapa.

Finalmente, el camino se separa de la carretera CM-2115, para discurrir por una vía asfaltada a mano derecha que lleva hasta el final de la etapa, en la localidad de Trillo.

Enlaces de interés

Mapa

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Valtablado del Río-Trillo


MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Destacados

Información adicional

Castillo de Valtablado

De este castillo sólo quedan las ruinas que formaban parte de un entramado defensivo que los reinos cristianos construyeron durante la Edad Media para consolidar las fronteras con los musulmanes. Ejemplos, de mayor o menor entidad, de esta línea defensiva se pueden encontrar en Ocentejo, en parecido estado de conservación, y otros mejores conservados en Arbeteta y en Beteta (Castillo de Rochafrida).

Trillo

Ya en tiempos de los romanos Trillo era una ciudad conocida, situándose en la región fronteriza entre Carpetania y Celtiberia. Su poblamiento se consolidó tras la conquista, a finales del siglo XI, en tiempos de Alfonso VI, pasando a formar parte del Común de la Villa y Tierra de Atienza y rigiéndose por su Fuero.

El Infante Don Juan Manuel, en 1325, construyó el castillo cuyas ruinas coronan el núcleo. A mediados del siglo XV pasó a la jurisdicción de los Condes de Cifuentes, hasta que, en 1630, fue declarado Villa con jurisdicción propia. Durante este tiempo, la comarca se pobló de magníficos ejemplos de arquitectura románica, como las iglesias de Viana y de La Puerta. La arquitectura cisterciense, con centro en el monasterio de Ovila, se extendió por estas tierras de frontera produciendo ejemplos tan singulares como la ermita de Morillejo.

En el siglo XVI, años de Renacimiento pleno, se construyen los magníficos edificios de las iglesias de Trillo, Azañón y Morillejo. Mientras, los núcleos se conformaron como excepcionales conjuntos de arquitectura popular de piedra y de entramados de adobe y madera, entre los que destacan las casonas solariegas de las que se conservan singulares ejemplos en Trillo y Azañón.

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