Etapa 7: Villar de Cobeta a Huertapelayo

Descripción

Etapa 7: Villar de Cobeta - Huertapelayo

De la montaña a la meseta

Los densos pinares que han acompañado el sendero durante las primeras etapas dicen adiós al camino para dejar paso a las encinas y sabinas, especies más acostumbradas a las elevadas temperaturas y a la escasez de lluvia, por lo que se convierten en los vecinos de la séptima etapa del Camino Natural del Tajo.

La etapa parte de Villar de Cobeta, población que abandona por su parte alta. En los primeros metros, el recorrido acompaña a la carretera CM- 2113, pero la abandona tras aproximadamente 450 m para seguir un camino que sale de la parte izquierda de la carretera y se introduce entre fincas de cultivo.

Sabina con señal de continuidad

El camino transita por un pequeño sabinar, cruza el barranco de los Molinos y entra en contacto con la carretera CM-2113. Continúa por una estrecha vereda que avanza paralela a la carretera. Poco a poco va ganando altura y, tras recorrer aproximadamente 1.250 m desde su encuentro con la carretera, el sendero gira a la izquierda y se precipita por una pendiente hasta la localidad de Buenafuente del Sistal.

El trayecto continúa por un predio entre cipreses (Cupressus sempervirens) ascendiendo por un vía crucis hasta alcanzar una pista de cierta entidad. Una flecha direccional indica que restan menos de quince kilómetros hasta la localidad de Huertapelayo, meta final de la etapa.

La pista desciende hasta llegar a una fuente y una pequeña zona de descanso dotada con mesas, desde donde se puede acceder a la ermita de la Virgen de los Santos. La etapa, sin embargo, gira a la derecha hasta llegar a un cruce, donde el trazado toma el sendero de la derecha y asciende por el interior del monte.

Por este camino continúa algunos kilómetros hasta incorporarse a una amplía pista forestal, por la que discurre la etapa sin abandonarla en ningún momento. Tras una serie de curvas una flecha direccional indica que el camino natural gira a la derecha para descender, bordeando fincas de cultivo, hasta una vaguada cubierta de boj (Buxus sempervirens). En este punto, el caminante habrá recorrido unos siete kilómetros desde la zona de descanso de la ermita de la Virgen de los Santos.

Paisaje modelado por el agua

Por la pedregosa vereda, la etapa llega hasta el cauce del Tajo superando el río por el puente de Tagüenza. La construcción data de principios de los años 40, tiene un único arco y está literalmente encajado en la roca, sin necesidad de más cimientos que las esbeltas paredes que encañonan el río.

Tras superar el puente, el sendero asciende por un pedregal rodeando el alto de Cabeza la Fuente, desde aquí el camino se incorpora a una pista que guía el trazado hasta Huertapelayo, siendo este último tramo que comienza en el cruce de caminos, común para las etapas 7 y 8.

El viajero que prefiera continuar directamente por la etapa 8, deberá tomar la pista que discurre hacia la derecha, mientras que aquel que desee finalizar la etapa 7, deberá proseguir por la pista a mano izquierda, lo que le permite disfrutar de unas excepcionales vistas sobre el fondo del valle. Tras continuar por un camino de concentración, cruza sobre el arroyo de la Vega para llegar al centro urbano de Huertapelayo. Como habrá podido comprobar el caminante, la belleza de los paisajes ha sido una tónica frecuente en esta etapa, que prácticamente en su totalidad, discurre por el Parque Natural, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) del Alto Tajo.

Mapa

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Villar de Cobeta-Huertapelayo


MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Destacados

Información adicional

Villar de Cobeta

Como todas las pedanías de la población de Cobeta, llegó a constituirse en el siglo XV como señorío independiente al de Molina. Durante el siglo XIX superó ampliamente los 300 habitantes, no llegando en la actualidad a los 20. La localidad ha pertenecido a lo largo de su historia tanto al señorío de Molina como al obispado de Sigüenza que lo adscribió al Monasterio de Buenafuente del Sistal. A mediados del siglo XIV un nuevo poder reclama su jurisdicción, se trata de Francisco de Tovar, quien se hizo por la fuerza con la fortaleza de Cobeta, constituyendo un señorio.

Tras disputas entre las monjas del monasterio y los familiares de Tovar, finalmente Íñigo López de Tovar se hace con el control del señorío de Cobeta en 1444 tras la concesión del rey, lo que supone la definitiva independencia del señorío de Molina. La Villa vivirá una etapa de estabilidad hasta el episodio del incendio de la Casa Curato (1809) provocado por los franceses durante la Guerra de Independencia donde se encontraban refugiados los miembros de la Junta de Guadalajara que resistía al invasor. Más tarde, durante la Guerra Carlista el general Balmaseda incorporó la Tierra de Cobeta a la causa de Carlos María Isidro. Durante todo este período Villar de Cobeta se consolidó como municipio independiente, hasta que en 1975 debido a su menguada entidad terminó adscribiéndose al municipio de Zaorejas.

Fauna de trigos y trigales

Durante la preparación de los terrenos para la siembra y el removido que hacen los discos y vertederas de los arados, quedan al descubierto cientos de pequeños invertebrados que hacen las delicias de avefrías (Vanellus vanellus), lavanderas blancas (Motacilla alba), estorninos pintos (Sturnus vulgaris), grajillas (Corvus monedula) y cigüeñas (Ciconia ciconia).

Cuando se retiran piedras de las fincas se crean montoneras denominadas “majanos”, que permiten a conejos (Oryctolagus cuniculus), zorros (Vulpes vulpes), comadrejas (Mustela nivalis) y mochuelos (Athene noctua), tener un lugar donde instalar su hogar.

Además de los cultivos, diversas especies medran en los linderos y ribazos, produciendo semillas y favoreciendo la existencia de insectos. Estos recursos son aprovechados por collalbas (Oenanthe oenanthe), bisbitas (Anthus pratensis), alondras (Alauda arvensis) y pequeños roedores, que a su vez atraen a depredadores de mayor tamaño como aguiluchos pálidos (Circus cyaneus) y alcotanes (Falco subbuteo).

Monasterio de Buenafuente del Sistal

Es el único monasterio cisterciense que queda vivo en la provincia de Guadalajara. La fundación de este monasterio, plenamente anclada en la Edad Media, pertenece a los canónigos regulares de San Agustín. Con el paso del tiempo, llegó a ser propiedad de la Orden del Císter, y sin tener categoría de monasterio autónomo, figuró durante los siglos de la Baja Edad Media como una finca o ermita propiedad del monasterio de Ovila, la gran abadía, aguas abajo, en la misma orilla derecha del Tajo.

El monasterio se compone de un conjunto de construcciones que albergan las dependencias monacales, del templo y un conjunto de edificios que forman una especie de pueblecillo en el que surgen casas de recogida de ancianos, de ejercicios, de juventudes, y otros usos con una articulación de servicio a la comunidad.


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