Etapa 39: Mata de Alcántara - Alcántara

Etapa 39: Mata de Alcántara-Alcántara

    Alcántara, ciudad monumental

    Desde Mata de Alcántara se inicia el recorrido de esta etapa, que en pocos kilómetros acerca al caminante a Alcántara, una ciudad llena de encanto y con una dilatada historia. Su emplazamiento estratégico condicionó su evolución histórica, encontrando vestigios de su ocupación desde el Paleolítico. Dotada de una importante colección de monumentos, destaca por su vistosidad su puente romano.

    Perfil MIDE de la Etapa de Mata de Alcántara-Alcántara

    La etapa da comienzo en la carretera que sale de Mata de Alcántara, a la que el Camino sigue durante poco más de 2,2 km, incluyendo el giro que efectúa a la derecha en el primer cruce.

    Área de descanso a la sombra de una encina

    Pasada esta distancia, el caminante encontrará a mano derecha la entrada a un coto deportivo dotado de portilla y paso canadiense que da acceso a una pista de cómodo trazado por la que discurre la etapa. Grandes ejemplares de encinas (Quercus ilex) salpican el paisaje, donde jaras (Cistus sp.) y retamas (Retama ssp.) son abundantes.

    El camino toma una pronunciada curva a la izquierda tras la cual se alcanzan unas instalaciones ganaderas, donde hay una mesa y bancos de piedra a la sombra de un árbol para descansar. Desde este paraje ya se puede observar la localidad de Alcántara en el horizonte. De nuevo el embalse de Alcántara aparece ante los ojos del viajero y no le abandonará ya en todo el recorrido.

    Vista de la presa del embalse de Alcántara desde el Camino

    Se puede observar cómo cambia el paisaje en las cercanías del embalse, los árboles son más numerosos en sus orillas, predominando los matorrales al alejarse de la orilla del pantano.

    El embalse de Alcántara es un lugar idóneo para la observación de las aves. Habitan en él diferentes especies de rapaces como el buitre leonado (Gyps fulvus) o el águila azor perdicera (Hieraaetus fasciatus).

    Transcurre el Camino durante todo el trazado por una amplia y cómoda pista, sin salvar grandes desniveles hasta la población de Alcántara. Al aproximarse a esta urbe se hace visible la presa del embalse, inconfundible en la distancia. El caminante entra en este punto en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “Embalse de Alcántara”.

    Puente que facilita el paso sobre el embalse de Alcántara

    En este último tramo, el Camino va por la orilla del pantano y casi al final de la etapa el itinerario cruza un puente, cerrado por una portilla, después del cual y en una suave subida se alcanza la carretera de acceso a Alcántara en pocos metros. El viajero atravesará una segunda portilla poco antes de la cual la pista se transforma en carretera y, desde este punto, podrá observar una típica construcción ganadera a mano derecha, un bohío, utilizada antiguamente por los pastores y que en la actualidad se está restaurando debido a su interés etnográfico.

    Estando muy cerca ya del pueblo, se dejan sucesivamente a la derecha una estación eléctrica, primero, y después la hospedería conventual de Alcántara, antiguo convento de San Bartolomé, construido en el siglo XV, y que ha sido recientemente restaurado. El viajero penetra entonces a en el Lugar de Interés Comunitario (LIC) de Llanos de Brozas.

    Bohíos utilizados antiguamente por pastores

    Desde esta posición se divisa el convento de San Benito, que se empezó a construir a principios del siglo XVI y en el que confluyen distintos estilos arquitectónicos. Tras cruzar un puente de piedra, el Camino entra directamente en la localidad de Alcántara; una pequeña población con una trayectoria histórica que la ha dotado de importantes elementos culturales: desde los dólmenes y menhires, testigos de los primeros asentamientos humanos; hasta los vestigios de la cultura musulmana, judía o romana; todos ellos dejaron su impronta en la localidad, haciendo de Alcántara la ciudad que es hoy en día.

    Información adicional

    Puente romano de Alcántara

    Construido por varios pueblos lusitanos, su construcción se estima en torno al año 75 d.C., bajo la dirección de Caius Iulius Lacer, terminándose entre los años 103 y 104, ya en época del emperador Trajano.

    Consta de tres elementos: puente, arco y templo. El puente tiene unas dimensiones de 194 m de longitud, 8 m de anchura y 71 m de altura.

    Ha sido restaurado a lo largo de los siglos y conserva del antiguo sistema defensivo: un torreón de pizarra y ladrillo llamado Torre del Oro. Fue declarado Monumento Nacional el 13 de agosto de 1924.

    Capillas y Casas

    Son numerosas las capillas que hay en Alcántara: la capilla de Nuestra Señora de los Remedios; la capilla de la Soledad, en pleno corazón del barrio judío; o la capilla de San Antón, erigida en 1213 como conmemoración de la conquista definitiva de Alcántara.

    Hay también diversas casas de interés como la casa de la Clavería, donde vivía el clavero que custodiaba las llaves del convento y del archivo; la casa de los Perero, linaje asentado en Alcántara desde la creación de la Orden Militar; la casa de los Pacheco, con una gran portada de sillería granítica y el escudo de armas de la familia; la casa de los Barrantes Maldonado, casa solariega donde destaca el escudo con las armas de los Barrantes y Maldonado; la casa de los Oviedo, linaje de origen asturiano que se estableció en el siglo XV en Alcántara; la casa palacio de los Barco, familia vinculada al pueblo desde el siglo XVI; la casa palacio de los Marqueses de Torreorgaz; la casa palacio de los Topetes Escobar; asentados desde el siglo XIII; la casa de los Arias de Quintanadueñas; la casa de los Bootello y la casa Vélez Suárez.

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