Etapa 1: Isla de Lobos

Descripción

Etapa 1: Isla de Lobos

Hasta el faro de Martiño

El camino natural comienza recorriendo la isla de Lobos, situada al nordeste de Fuerteventura, un pequeño islote que en siglos pasados fue morada de una nutrida colonia de focas monje (Monachis monachus), a las que debe su nombre (lobos marinos). La ruta atraviesa la mítica isla de sur a norte: desde El Muelle hasta el faro de Martiño.

Muelle y centro de visitantes de la isla de Lobos

Hasta el faro de Martiño. El camino natural comienza recorriendo la isla de Lobos, situada al nordeste de Fuenteventura, un pequeño islote que en siglos pasados fue morada de una nutrida colonia de focas monje (Monachus monachus), a las que debe su nombre (lobos marinos). La ruta atraviesa la mítica isla de sur a norte: desde el Muelle hasta el faro de Martiño

Desde Corralejo, al norte de Fuerteventura, se parte en barco hasta la isla de Lobos. Una vez en este islote, la ruta comienza en el propio embarcadero, denominado El Muelle, donde se llega con el barco procedente de Corralejo. En el Muelle existe un centro de visitantes con información de la isla, que forma parte del Parque Natural de Corralejo. Un poco más hacia el este del centro de interpretación, se encuentran una zona de acampada y las casas de El Puertito.

Montaña de La Caldera

Para comenzar la etapa, se tomará el sendero hacia el norte, hasta llegar a la playa de la Concha, conocida popularmente por este nombre debido a su forma, aunque en realidad se denomina playa de la Calera, por el horno de cal que se localiza en sus proximidades, y que se empleó en la construcción del faro de Martiño.

El camino continúa en dirección Norte, y pasa por un cruce desde el que parte un sendero que se dirige hacia las salinas del Marrajo. Por este tramo, el caminante atravesará zonas de tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) y aulagas (Calicotome spinosa), manteniendo a la izquierda la montaña de La Caldera, un cono volcánico de origen relativamente reciente que, con 127 m sobre el nivel del mar, representa la cota más alta del islote.

Después del cruce con el sendero que se dirige a La Caldera, se puede observar a la izquierda el Llano de Los Labrantes, donde en 1860 se instalaron los trabajadores portugueses que construyeron el faro, y donde aún quedan restos de pequeñas chozas de piedra seca.

Faro sobre la montaña de Martiño, al final del sendero

Posteriormente, el sendero pasa entre el Morro de Las Pilas y Morro Escarchado, siempre acompañado de la vegetación característica del islote. Al pasar Morro Colorado, se podrá vislumbrar el faro sobre la montaña de Martiño y el final del sendero, no sin antes pasar por el saladar del faro. Antes de subir la montaña de Martiño hasta el faro, existe un cruce donde el caminante decidirá si volver a El Muelle por el mismo camino o bien tomar un sendero que recorre la isla de norte a sur por la zona oriental.

Perfil

Perfil MIDE de la Etapa Isla de Lobos

MIDE (Método para la Información de Excursiones)

(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)

Información Destacada

Información adicional

Parque Natural del Islote de Lobos

La isla de Lobos recibe su nombre de un antiguo habitante: la foca monje (Monachus monachus), también conocida como lobo de mar, y que en el pasado tenía una nutrida población en el islote, pero que fue esquilmada por los conquistadores portugueses y castellanos para aprovechar su grasa y su piel. Se trata de un islote de 467,9 ha de superficie y una línea de costa de 13,7 km, situado en el Canal de Bocaina, a 2 km de Fuerteventura y a 8 de Lanzarote.

El islote fue inicialmente declarado espacio protegido junto con las dunas de Fuenteventura denominandose " Parque Natural de las Dunas de Corralejo e Isla de Lobos ", pero en 1994 se reclasifican por separado dichos espacios, dando lugar al Parque Natural Islote de Lobos. Todo su ámbito territorial está considerado Área de Sensibilidad Ecológica. A nivel comunitario es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona Especial de Conservación (ZEC), destacando mayormente las aves marinas, como la gaviota argéntea (Larus argentatus) y la pardela cenicienta (Calonectris diomedea). Junto a Fuerteventura fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en mayo de 2009.

Alberga hábitats muy valiosos, en magnífico estado de conservación, donde no faltan endemismos, especies exclusivas o yacimientos paleontológicos.

Destacan la presencia de la siempreviva (Limonium bollei) endemismo de la isla que junto a la uvilla de mar (Zygophyllumm fontanesii), el salado (Sarcocornia fructicosa) y otras siemprevivas (Limonium papillatum y L. tuberculatum), constituyen la vegetación de los saladares. Otras especies presentes son: el balancón (Traganum moquinii) el salado lanudo (Chenoleoides tomentosa), la aulaga (Launaea arborescens), el espino (Lycium intricatum), las tabaibas (Euphorbia regis-jubae y E. balsamifera).

Yacimiento arqueológico “Lobos 1”

Este yacimiento fue descubierto en 2012, y muestra la primera presencia humana en el islote. En la Playa de La Calera se ubica un taller de producción de púrpura de época romana, fechado entre el siglo I a.C. y el I d.C.

Se ha podido observar un conchero altamente especializado, donde el 99% de las especies identificadas corresponde a Stramonita haemastoma, con un patrón de fractura de origen antrópico realizado con el fin de extraer el molusco vivo y obtener su tinte. Además, el hallazgo de estructuras de combustión asociadas al conchero y las herramientas para el procesado de las púrpuras confirma la categoría de taller de producción. Este descubrimiento permite situar al islote de Lobos como límite meridional de los intereses económicos romanos en época altoimperial. La púrpura fue considerada uno de los productos más preciados, convirtiéndose su comercialización en una actividad muy lucrativa que minimizaba los costes de explotación en zonas tan alejadas del Imperio como el archipiélago canario.

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