Los cereales son plantas herbáceas monocotiledóneas de ciclo vegetativo anual que comprenden varias especies como trigo blando (Triticum aestivum), trigo duro (Triticum durum), cebada (Hordeum vulgare), avena (Avena sativa), centeno (Secale cereale), triticale (X Triticosecale), maíz (Zea mays), sorgo (Sorghum vulgare), alforfón (Fagopyrum esculentum), mijo (Panicum miliaceum) y alpiste (Phalaris canariensis), originarias de zonas templadas y subtropicales y pertenecientes a la familia de las gramíneas. Se caracterizan por su estructura morfológica constituida por un tronco con estructura de caña, con espiga o panícula de ordinario terminal, que proporciona unos granos (morfológicamente son las semillas) que se utilizan, como aprovechamiento principal de la planta, para la alimentación, tanto humana como animal, siendo uno de los principales productos contribuyentes a la dieta alimenticia mundial. Además del uso del grano para alimentación, también puede destinarse, entre otros usos, a la fabricación de bioetanol.
Su adaptabilidad a diferentes suelos y condiciones climáticas ha propiciado su uso extendido en países en desarrollo y desarrollados, desempeñando un importante papel en la vida rural.
Además del grano como producto principal, también se aprovecha la paja como fuente de celulosa en la alimentación de rumiantes, así como para cama del ganado, acolchado de suelos como cubierta vegetal inerte en cultivos leñosos como olivar y frutales y otros aprovechamientos energéticos, como biomasa.